Tenté mis bolsillos y fruncí mi ceño. No estaban mis llaves. Revisé en la parte trasera, y en los cierres de mi sudadera. No, no, no.
Si las perdí, entonces no entraré a mi casa por un buen rato. No puedo ser tan despistado. Me siento como un completo imbécil.
Me di la vuelta, observando desde ahí el camino desde mi coche a mi casa, con la esperanza de que estuvieran ahí.
Nada.
Una leve cantidad de pánico invadió mi cuerpo. ¿Dónde dejé las putas llaves?
Abrieron la puerta. ¿Qué?
Me volví con brusquedad, exaltado.
Era la pequeña rubia.
-¡¿Qué haces aquí?! – le grité con enojo. - ¿Cómo entraste?
-¿Dónde estabas? – inquirió, relajado. Apreté mis puños con fuerza.
-¡Alonso! ¿Cómo diablos entraste?
-Vine a buscarte en la mañana. Te envié un mensaje de que lo haría. Cuando estaba llegando, te vi partir desde tu camioneta. Tiraste las llaves en el proceso. Te fuiste y las tomé. ¿Magia, cierto? – rió secamente.
Es un idiota. Comienza a sacarme de quicio.
-¿Sabes lo que significa que alguien ignore tus mensajes?
-¿Que ese alguien es un completo imbécil?
-No. Significa que no quiere hablar contigo. – escupí. - Mucho menos que vayas a su casa. Yo tenía que hacer cosas. ¿Por qué no me diste las llaves?
Se recargó en la ranura de la puerta. Aún sonreía, burlón. Yo seguía afuera de mi casa.
-Porque eres un estúpido. Sabías que venía en camino e incluso así...
Lo interrumpí cuando me dispuse a entrar. Él puso su brazo en el espacio libre, impidiéndome el paso. Me lanzó una mirada retadora. Apreté mi mandíbula.
-Quítate. Es mi casa.
Se aferró más a su posición.
-¿Dónde estabas, Josesito? – dijo, irritado.
Inhalé con profundidad. Voy a soltarle una bofetada.
-Con Alan. – respondí. - ¿Ya?
Me removí, para avanzar dentro de la casa. Me detuvo con sus manos en mi pecho. Casi enterraba sus pocas uñas en éste.
-Pareces un tonto detrás de ese chico. Terminará cansándose de ti.
Extendió su sonrisa, con malicia. Quería hacerme sentir mal. No iba a lograrlo. Por supuesto que no.
-¿Qué tiene ese tal Alan, eh? Dime. – añadió.
-Todo lo que tú no.
Carcajeó unos segundos.
-Es gracioso, Jos.
Me analizó de arriba abajo, con desprecio.
-¿Gracioso?
-Nada, bueno... - se encogió de hombros. Suspiró y miró hacia arriba, después mordió su labio. – Me gustaría contarte con detalle todas las veces en las que tuvimos sexo. Lo recuerdo. Ahora entiendo por qué te gusta tanto.
¿Qué?
Espero que este sea uno más de las bromas tontas que hace Alonso para intimidarme.
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abreacción. - jn
Fanfictionabreacción: "descarga emocional por medio de la cual un individuo se libera del recuerdo de un acontecimiento traumático".
