Alan
Necesitaba asegurarme de que estaba dormido. Abrí silenciosamente la puerta de la habitación de Freddy. Ni siquiera fue necesario asomarme, porque los ronquidos del chico se escucharon en cuanto giré la perilla. Asentí y la cerré lentamente.
Eran las 7:55, tocaron la puerta.
Tres toquidos seguidos, y uno más medio segundo después. Era Jos.
Bajé y atendí.
—Hola, guapo – dijo, y me tensé.
—Em, hola, Jos – respondí.
Le cedí el paso y caminó dentro de la casa. Tenía una caja blanca y cuadrada en las manos. La colocó sobre la mesa.
Cerré la puerta y lo miré pararse frente a mí.
— ¿Qué es eso?
—Un pastel – dijo. - ¿Le gustan los pasteles, cierto?
—Sí, los ama y... Gracias. – sonreí.
— ¿Qué vamos a cocinar?
—Nada.
— ¿Por qué?
—Bueno, ya trajiste un pastel y no creo que sea necesario más comida.
— ¿Seguro? – inquirió.
Asentí varias veces.
—Ya hice malteadas – indiqué. – Con eso estará perfecto.
—Amo las malteadas. – me sonrió. – ¿A qué hora bajará tu primo?
—Tenía planeado ir por él a su recámara en media hora, pero creo que lo haré ahora, ya está todo listo.
Me dirigí a las escaleras.
— ¿En serio, Alan?
Me detuve cuando ya pisaba el tercer escalón y volteé.
— ¿En serio qué?
—Bueno, pues – se acercó hacia mi ubicación, se subió al primer peldaño y me miró fijamente. — ¿Por qué no dejamos que el niño descanse la media hora que estaba determinada?
— ¿Para qué?
Estaba invadiendo una reducida parte de mi espacio personal.
—Dos personas pueden hacer muchas cosas en treinta minutos. En una casa sola.
—La casa no está sola – corregí.
—Como sea, treinta minutos y una casa sola, a excepción de alguien que está durmiendo – resaltó la última palabra.
Quise retroceder. Miré mi muñeca y me alejé.
— ¡Ya es tarde! ¡Debo despertar a Alfredo! – exclamé, mientras subía las escaleras completamente, dejando a Jos a medias.
— ¡Ni siquiera tienes reloj en la mano! – respondió desde abajo, yo solté una pequeña risa.
Llegué a la habitación de Freddy y abrí. Sacudí su cuerpo con mis manos sobre las sábanas y él se movió de inmediato.
Vi cómo abría los ojos lentamente, para después tallárselos con las manos.
Me subí encima de él para hacerlo reaccionar.
—Estás pesado, Omar.
— ¡Cállate! ¡Feliz cumpleaños, tonto!
Él me sonrió, mostrándome sus dientes.
ESTÁS LEYENDO
abreacción. - jn
Fanfictionabreacción: "descarga emocional por medio de la cual un individuo se libera del recuerdo de un acontecimiento traumático".
