1. Kind Man Dies // Cold-Heart Kids

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El hombre de cabello castaño y ojos oscuros miro a los dos niños frente a él.

Si, eran niños. A pesar de que le hubiesen explicado meticulosamente quienes eran, que hacían allí y de lo que eran capaces, esos dos semidioses no tenían más de 12 años.

O bueno, si. Tenían más edad que él. Pero sus cuerpos y apariencias eran de niños. 

Ella tenía dos trenzas castañas cayendo por sus hombros, vestía unos pantalones amplios, un chaleco que le quedaba grande y estaba descalza. Podías ver las lesiones en sus pies, típicas de las bailarinas de ballet. 

Él tenía el cabello negro y algo desordenada. Vestía un pijama negro, una chaqueta azul oscuro  y llevaba calcetines. Eso si, sus manos tenían diversas heridas. Tenía entendido que a él le enseñaba a boxear.

Ella era rusa, el trabajo sería más difícil que con él.

No les habían dicho que la clase era tan temprano, así que se había puesto cualquier cosa.

-Mi nombre es Dante Anderson. Tú eres Aleksandra Romanoff y tú, Nico Di Angelo.

-Si.- Dijeron al uniso.

-Bien, ¿Saben para qué estoy aquí?

-Nos va a enseñar a golpear a alguien.- Dijo ella.- De alguna forma mala.

-No, no. Yo... No soy bueno con los golpes.

-¿Entonces? -Preguntó el niño. La curiosidad se notaba en sus ojos.

-Le vengo a enseñar a hablar como alguien de Estados Unidos.

-Ya sabemos hablar inglés.-La niña frunció el ceño. Eso no tenía lógica. 

-Si, pero tienen acento de sus países de origen.- Se acomodo mejor los lentes.

En ese momento, aunque Nico y Aleksandra no lo sabían, conocieron a su primer muerto.

Pero no fue como los otros.

El señor Anderson eran joven. Tenía 27 años y una hija de dos años. Iba una vez a la semana a enseñarles por 2 horas. Era la unica clase que les gustaba. No les dolía el cuerpo despues, ni tenía sangre de otra gente en las manos.

Era como su amigo. Era amable y, a veces, les daba dulces. Podían hablar de cualquier cosa con él. Pero su clase siempre era muy temprano y Nico siempre empezaba un poco de malas, hasta que Aleksandra le hablaba.

-Este sweter es de tu hermana.- Le dijo un día.

-Siempre usas sus suéteres.

-¿Como se llama tu hermana, Nico? -Le preguntó el señor Dante.

-Bianca Di Angelo.

-¿Es hija de Hades?

-Y de mi... O sea... Bueno, ella y yo vivíamos con una señora antes. No sé bien quién era. 

Dante lo miro, le dolió el estómago de pensar en que esa mujer, probablemente, había muerto hace años y era su madre.

-¿Te acuerdas de alguien más, Nico?

-Si, me acuerdo... De unos niños. Pero casi nada.

-¿Y tú, ballerina?

-Yo tengo un hermanito.- Dijo, muy segura de si misma.- Se llama Dmitry y tiene como 3 años.

Los niños siguieron hablando, mientras conversaban de cualquier cosa.

Dante se excusó y salió del lugar.

Aleksandra probablemente si recordaba a su hermano. Le habían hablado de que ella tenía un hermano. También le dijeron que si recordaban algo, él debía avisarle a la institutriz y... Solucionarían eso.

El hermano de Aleksandra era mortal. Debía tener cerca de 58 años.

Ellos llevaban 55 años allí.

Suspiro, necesitaba salir de allí.

Iba a abandonar el casino Lotto, cuando la culpa volvió a llenarlo.

Y volvió al lugar donde estaban ambos niños.

Los tomo a cada uno de la mano y salió de la habitación, intentando actuar normal.

-¿Adonde vamos? -Dijo la niña de ojos verdes.

-¿Y mi hermana?

-Después vamos a volver por ella, Nico.- Le sonrió, nervioso.

Estaban a 10 metros de la puerta, cuando uno de los entrenadores de Nico los detuvo.

-Dante,-Dijo el hombre moreno, con una sonrisa tétrica.- ¿Donde llevas a los niños?

-A... A ninguna parte.

-Oh, ¿Seguro?

-Si, si.

-Niños, vayan con la señorita Lena,-Señaló a una de las instructoras de ballet de Aleksandra, que miraba todo severamente.- voy a hablar con su amiguito ¿Okey?

Los niños soltaron las manos de Dante y se fueron con Lena. 

-Yo, yo no... No le digas a nadie. No volveré. Tengo una hija, por favor.

-Ay, cerebrito.- Murmuró el hombro moreno, a la vez que lo tomaba por el brazo con mucha fuerza.- Debiste pensar en tu hija antes de hacer cosas sin pensar. Vamos.

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Ese día, Nico volvió demasiado callado con su hermana.

-Soldatino  , ¿Estas bien?- Nico no la miro. Aleksandra estaba sentada al otro lado del comedor.- ¿Al? ¿Qué pasó?

Aleksandra miro a Nico. Él negó con la cabeza, luego miró a Bianca. 

-Tenemos un profesor nuevo de inglés.- Pronunció en un inglés sin acento alguno.

"Esto," La mujer señaló el cuerpo inmóvil en el centro de la sala blanca. "es su culpa. Su responsabilidad. Él tenía una hija, y ahora está muerto por culpa de ustedes."

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Nico se incorporó en su cama. Su pecho se agitaba con fuerza. Eran las 11: 15 am.

Fue al baño, se miro al espejo. La herida ya había sanado por completo.

Le habían pagado mucho dinero. Se deshizo de ese político en menos de un segundo, sus guardias fueron más problema que él. 

Una negociación agresiva.

Se vistió y salió de la cabaña. A lo lejos vio a Jason, hablando con una chica de cabello castaño. Ambos le daban la espalda a Nico, pero el hijo de Júpiter se volteo a mirarlo.

-¡Nico! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, EMO!

Jason lo abrazo con demasiado fuerza. Apretandolo en un abrazo demasiado fuerte. Luego lo tironeo para que viera a la nueva campista.

-Es muy bonita.- Murmuró antes de llegar a ella.- De verdad, pero es algo malhumorada.

La chica se volteó cuando llegaron a ella.

Los ojos verdes chocaron con los negros de Nico. La curva de su labio seguía igual de rosada que siempre, las pecas en sus mejillas seguían siendo 1.054, las pestañas eran igual de espesas y sus cejas tenían la misma forma. Seguía recogiendo su cabello castaño en un moño desarreglado.

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Sus ojos negros eran los mismos. La cicatriz en su barbilla seguía allí. Su cabello negro tenía otro corte pero se veía igual de suave que siempre. Su ceja aún resentía el corte que ella le hizo por accidente cuando eran pequeños. Sus manos seguían delgadas.

-Hola, soy Alexandra Romanov- Saludo, en su inglés perfecto.

-Nico Di Angelo.-Ella le extendió la mano, pero para sorpresa de ella y Jason, Nico no la tomo, si no, que la beso con delicadeza.- Un gusto volver a verte, ballerina.

-Lo mismo digo, soldatino.

Green Eyes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora