11. Girls Like Girls // He makes Me Human

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Jason había visto a Nico hacer cosas impredecibles, si. 

Sin embargo, aparecer en el comedor con un chico con ojos color celeste era algo completamente nuevo. 

Jason ya se había hecho una idea de que Nico, probablemente, tenía más amigos y conocidos que los que frecuentaba en el campamento, pero que apareciera con otro tipo... Le dolió.

¿Quién era ese? ¿Lo estaba reemplazando? ¿Cuál era su nombre? ¿Jason II?

Mientras el hijo de Júpiter sufría porque creía que Nico tenía otro amigo, Alexandra intentaba que Bruno lograse orientarse. Después de vivir más de 10 años en la base de Alemania, el chico ciego conocía bastante bien los pasillos y lugares en los que estaba a diario, pero al llegar al campamento mestizo, el mapa mental de Bruno se limitaba a poder ubicar donde habían personas, gracias a sus poderes como hijo de Thanatos.

-Bruno,- Murmuró Nico.- Recuerda hablar en inglés.

-Cállate, borrokalaria,- El chico se detuvo, Aleksandra le soltó el brazo.- Estoy realmente disfrutando esto.

-¿Por qué? -Pregunto Nico. Era sólo el campamento mestizo. Nada realmente especial. 

- ¿Sabes hace cuantos años no venía a Estados Unidos?

-Si,-Musitó Nico.- Recuerdo la última vez que pusiste un pie aquí.

-Oh... Es verdad. Cuando Xylo y Skott y ustedes nos llevaron con ella.

-Perdón.- Murmuró Aleksandra, mientras ayudaba al chico a sentarse en la mesa de Hades.

-Está bien. Si la vieja esa me hubiese enviado a hacer lo mismo, probablemente mis acciones no hubiesen sido distintas.

-¿Por qué nos vas a ayudar, deabru*? -El apodo "deabru" se lo había ganado hace muchos años, cuando entrenaba, al igual que Nico tenía "Borrokalaria" y Aleksandra "Prima Dantzari".

Cuando pasó lo de Alice, muchos lo llamaban "itsu**"

Los apodos eran una tradición dentro de la "Erregue Familia", la mayoría se los ganaban por características o rasgos en su forma de pelear, también se entendía en estas costumbres que solo tus amigos te llamaba por estos apodos. 

Nico y Bruno habían sido amigos, en una época que ahora se veía tan lejana como falsa.

Alexandra era amiga de Alice.

"Lo lamento, armen***." Había dicho Aleksandra, mientras Alice esperaba su castigo. Le costó mucho que la dejaran pasar.

Para el castigo número 9, no iba y te castigaban. Ellos esperaban. A veces los castigaban después de 2 horas, a veces dejaban pasar 2 semanas. Nunca sabías cuándo iban a entrar y a hacerlo. A veces iba a torturarlos con electricidad, a veces los golpeaban. Nunca sabían que se venía, pero sabían cómo acababa. 

Eso si, no los dejaban morir de hambre. Estaban entrenados para soportar mucho tiempo sin comer, pero al no alimentarlos o hidratarlos mientras esperaban el castigo número nueve, siempre se corría el riesgo de morir de hambre. 

Mientras esperabas el castigo número nueve, se vestían con una bata como de hospital, nada más, y te encerraban en una habitación de espejos. 

O parecían espejos desde dentro. 

Cuando salías, podías ver el interior sin problemas. 

Era un tipo de vergüenza pública. Decían que la guvernantka en persona la diseñó.

"No." Había susurrado Alice. "Mirame a los ojos, Prima Dantzari, y dime que lo lamentas."

Era una hora de la madrugada en las que todos habían abandonado el lugar. Solo las cámaras de seguridad y los guardias podían vigilar a Alice, pero Aleksandra consiguió que les dejaran un rato de privacidad, con la excusa de que la chica iba a morir.

Green Eyes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora