2. My Only Eros // Our Fake Agape

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-¿Nico?- La chica de 16 años estiró la mano hasta rozar la de Nico, en la otra cama.

-¿Qué pasa?

-¿Puedes dormir aquí?

-Claro.- Nico se levantó de su cama, en el hotel donde se hospedaban mientras seguían a ese hombre del que debían... Deshacerse amablemente.- ¿Estás nerviosa?

-Si.- Murmuró.

-Vas a estar bien, Al.

-Tú tienes gente que te quiere, Nico. Yo soy una nómada que no tiene nada ni nadie a lo que aferrarse.

-Te he dicho que puedes aferrarte a mi.

-Y yo que no puedo.

Nico miro los ojos verdes de Aleksandra. Las luces de la ciudad se colaban entre las cortinas, el aire de Rusia era frió todo el año, pero en esa época era invierno y Nico juraba que en cualquier momento se quedaría quieto y no iba a poder respirar porque se iba a congelar por dentro. Aleksandra, por otro lado, estaba más a gusto fisicamente, porque emocionalmente el trabajillo le había cobrado demasiada frustración al tener sensaciones raras, flashbacks sin sentido y un vacío constante en el pecho. Sentía que debía recordar lugares y cosas pero, simplemente le era inútil. 

Por cosas como esa Nico evitaba viajar a Italia.

-Eres mi novia. Me gustaría saber que a pesar de ser una asesina experta, que te puedes cuidar sola, me necesitas para aferrarte a mi.- El pecho de Aleksandra subía y bajaba lentamente, su respiración era relajada y le hacía cosquillas a Nico en el cuello.

-Sabes que no puedo hacer eso.- Sonrió con amargura.- Sabes que... Que tú y yo no podemos atarnos a nada. Podemos fingir o intentar,-Nico recordó a sus 'Amigos', suponía que los quería. Quería creer que los necesitaba y que si algo malo les pasaba, él iba a sufrir igual que como lo hizo con Bianca. Quería hacerlo, de verdad. Quería necesitarlos para estar bien y que su felicidad dependiera, aunque sea un poco, de si ellos estaban vivos.- más no lo vamos a lograr, Nico. Nunca vamos a necesitar a nadie y eso es asquerosamente desesperante.-Nico pensó en Hazel, en la dulce chica de piel oscura que se preocupaba constantemente por él. Luego, pensó en Bianca. A Bianca realmente la había sufrido cuando murió, porque si dependía de ella, porque la conocia desde antes de ser lo que era ahora, igual que a la chica de ojos verdes que estaba entre sus brazos.- Nos enseñaron a ser tan asquerosamente independientes que no podemos aferrarnos a nada.

-Pero podemos pretender que es así. Dime, ¿Tú acaso no me amas?

Tener 16 años y hablar de amor es una cosa complicada. La mayoría de las personas de 16 años nunca han experimentado amor de pareja. Si, amor de familia y de amigos, pero no de pareja. 

Pero ellos dos no tenían realmente 16 años, recordaban muy poco de sus familias y tenían amigos a los que no podían aferrarse para vivir. 

Aleksandra asistía a la escuela. Vivía, supuestamente, con su tía y un primito, que nunca estaban en casa cuando sus amigas iba. Tenía un grupo de amigas y tambien iba a clases de ballet y 'Sorpresivamente' era de las mejores de su clase. La conocían por el nombre de Alexandra Rodríguez, se suponía que era estadounidense y tenía una vida falsa demasiado real. Nico Di Angelo no había querido una vida tan mortal, cuando decidió cuál iba a ser la pantalla que sería su vida, las mentiras que viviría a diario y en las que debería sumergirse las 24 horas.

El nombre real de 'Alexandra Rodríguez' no era Aleksandra Romanoff. Romanoff, de hecho, era el apellido de un personaje de comics, la viuda negra. 

Que bailaba ballet y era rusa y tenía un sinfín de cosas en común con esa chica ojiverde. A la semidiosa a veces le daba la impresión de que alguien sabía de ella y que se basaba en ella para Natasha Romanoff.

Y, claro, la pintaban mucho mayor y buena persona. Quizá la historia real era demasiado morbosa.

El nombre real de 'Nico Di Angelo' tampoco era el nombre por el cual sus 'maestros' lo llamaban.

Si es que daban sus nombres reales, alguien podría encontrarlos, tardo o temprano y se los llevarían y solo quedaría matarlos para luego conseguir otros niños. Sus nombres reales los conocían sus padres divinos y Ares. Nadie más. 

Ni siquiera ellos mismos.

A Bianca le cambiaron el nombre. Ese no era su nombre no apellido reales y si era hermana de Nico. A ella le dijeron que el nombre de su hermanito ahora era 'Nico' y que si lo llamaba por su nombre real, le iba a hacer algún tipo de daño. Ella no quería que nadie dañara a Nico, así que acató esa orden.

La unica posibilidad de saber cuales eran su nombre y su apellido reales, se había ido a la tumba con Bianca, que tampoco se llamaba Bianca. La unica forma de saber si alguien lo recordaba o pensaba en él decadas despues de haber desaparecido, se fueron con Bi. Y él no lo supo entonces, porque solo vino a saber que su identidad era una mentira a los 14 años y 8 meses, cuando mientras cruzaba la calle unos ojos verdes se toparon con los suyos y Nico sintió que iba a vomitar. La dueña de esos ojos era solo una chica flaca que cruzaba la calle, no supo quien era sino hasta la décima vez que se la encontró.

Ellos no eran personas normales. A veces dudaban de si eran realmente personas. 

Por eso si podían hablar de amor. Porque había sentido la pérdida y la desesperanza y el miedo y sus almas eran demasiado viejas y sus ojos estaban demasiado apagados. 

Ellos no tenían una familia real.

 Y sus amigos querían y amaban versiones de ellos que simplemente no eran ellos.

Al final, solo se tenían el uno al otro. Se amaban como pareja y quizá también como familia y como amigos. 

"¿Sabes lo que siempre dice Bi?" Le dijo un día él.

"¿Qué dice siempre Bi?"

"Que el verdadero amor es cuando todos tus miedos, todas tus alegrías, todos tus triunfos y todos tus fracasos colisionan en una sola persona, así que... Creo que te amo." Toco la tumba de su hermana. Ambos habían ido a llevarle flores.

-Si te amo, Nico. Lo sabes. 

-Yo tambien te amo.

Al final, era cierto. Eran todo lo que tenían realmente. Porque las otras personas no querían a los dos niños que fueron arrebatados de los brazos de sus madres, que nacieron para ser armas y que vivieron décadas en el casino. Ellos querían a las máscaras que se ponían para intentar vivir normalmente.

Dos días despues, los periódicos rusos anunciaban que un importante político se había suicidado en la habitación de su hotel. No había duda de que había sido un suicidio.

Tres días despues, Nico volvió al campamento despues de un par de semanas en el Inframundo y Alexandra volvía a la escuela despues de un par de semanas visitando a su abuelita que vivía en otro lado.

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Jason no sabía quién era Alex. También dudaba saber quien era Nico. 

Porque ese chico que hablaba ruso de una forma sorprendentemente fluida y se reía a carcajadas con la chica delgada y de ojos verdes, ese tipo no era el Nico de siempre.

Alexandra parecía muy amable. Sus ojos eran verdes y su cabello castaño. Tenía una forma de caminar como... Elegante. Estaba de cumpleaños, casualmente, el mismo día que Nico y tenían la misma edad. 

Se veía buena gente. 

No habían podido hablar con ella, porque Nico la acaparó tan pronto la vio. 

Parecían buenos amigos.

O quizá un poco más.

Ah, si. 

Al parecer sabía ruso, por algún motivo extraño. No era rusa, porque no tenía ni un poco de acento y su apellido no lo era.

A pesar de que su aspecto físico si fuese bastante como el de esas chicas.

Green Eyes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora