23. имущество // имущество

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23. Raíces // Venganza.

Si es que hay un dios, él tendrá que rogar por mi perdón.

- Как это?(¿Cómo que no está?)

La voz se escuchó claramente, a unos metros de distancia. Abrió sus ojos y en vez de cajas encontró una habitación perfectamente ordenada, iluminada por la luz de la luna que se filtraba por las ventanas cuyas cortinas estaba abiertas de par en par y algunas velas. Camino hasta el lugar del que provenía la voz, abrió la puerta y salió al pasillo.

La casa se veía iluminada, ordenada y en uso. Siguió las voces y llegó hasta la segunda habitación del pasillo del ala oeste de la casa.

Entró y sólo vio tres figuras.

-Ya te lo dije, Aleksandra, llegué a la habitación y ella no estaba.- Hermes se veía igual que ahora, solo su ropa variaba.

-¿Cómo que no? Hermes, estuviste aquí arriba por 20 minutos, ¿Como recién nos dices?

-Zeus,-Aleksandra miró al hombre que Hermes denomino Zeus.- No está, ¿Que crees? ¿Que la deje huir o algo?

-Yo--

-¡Dejense de payasadas! -La mujer que estaba junto a la cama de la habitación se volteó.- ¡Hay que encontrarla! ¡Es una mujer que acaba de dar a luz, no puede haber llegado muy lejos!

La mujer y los dioses salieron del cuarto. Aleksandra la miró marcharse, para luego afirmarse de la pared, mientras el shock no la dejaba reaccionar apropiadamente.

-¿Guvernantka? -Rememoro rápidamente la conversación que acababa de oír, de cómo la habían llamado.- ¿Aleksandra?

Era ella, no había duda. Ahora su aspecto se asimilaba más a la edad actual con la que ella la veía, más lejos de la pintura donde tenía 18 años.

Era parecidas, pero ¿Por qué?

Antes de poder reaccionar, todo a su alrededor se volvió borroso y cuando volvió a alzar la mirada, estaba en un camino rodeada de nieve.

La sangre formaba un camino. Aparecía de la nada, y seguía formando un camino por el bosque. Aleksandra siguió el rastro de sangre, la tormenta era desbastadora por lo que veía pero ella no sentía nada realmente. Noto algo luego de un rato, varios metros frente a ella, una figura se movía por la nieve.

-¿Hola? -Se acercó rápidamente hasta poder identificarla. Era quien dejaba el rastro de sangre. 

Era joven, una mujer. Llevaba un bulto entre los brazos, muy pegado a su cuerpo y se movía lentamente. Le dio lástima pero no podía hacer nada por ella.

La mujer levantó la vista, Aleksandra juró que la observaba a ella y luego despego el bulto de su uerpo, para mover las mantas y rebelar una carita con los ojos cerrados.

-Да, детка, все будет в порядке. (Ya, bebé, vamos a estar bien.)

La imagen se aleja, dejando a la mujer y su bebé lejos.

Cuando volvió a ser consciente, la guvernantka joven hablaba con un hombre mayor.

-Что вы хотите, что?(¿Qué quieres, qué?) -El hombre se veía estupefacto.

-Я хочу, чтобы этот ублюдок дочь моей сестры. (Quiero a la hija bastarda de mi hermana.) 

-¿Аня? Почему? (¿Anya? ¿Para qué?)

Green Eyes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora