-¡¡Apresúrate!! -gritó Pamela hasta quedarse sin voz -Kian ya está allá en la escuela y yo te estoy esperando.
Entró a mi cuarto con una cara de búfalo a punto de matar. Me quedé atónito al ver que llevaba un vestido sin mangas, que solamente tapaba la mitad de su pecho y la mitad de sus muslos. Llevaba tacones de mil centímetros de color negros impecables y su maquillaje parecía algo de noche, pues tenía los párpados tan negros como sus tacones. Llevaba el cabello planchado, por lo que significaba que de verdad quería ver a Kian.
-Lo siento Pamela pero creo que tu papá no te dejará salir así -sonreí burlonamente. Ella me hizo mala cara.
-Ya soy demasiado grande. ¡Por Dios, tenemos 19 malditos años! No pueden tratarnos como bebés -dijo en tono de bebé.
-Pues como quieras pero por supuesto, no te dejarán salir así -volví a burlarme, ganándome una cara más espantosa que la anterior -bueno, me cambiaré.
-Pero córrele -me apresuró.
Me levanté de mi cama y me dirigí al clóset a agarrar mis pantalones de mezclilla que siempre utilizaba y los lancé a mi cama. Busqué mi camiseta tipo polo color azul oscuro pero no estaba. Así que agarré una camiseta de un grupo musical que ni siquiera me gustaba y a parte, estaba rota de partes que no quería que la gente viera.
Agarré mi pantalón y al ponérmelo, casi me asfixio. Estaba entallado y apenas y cabían mis piernas. Volteé a ver a Pamela y vi que sonreía traviesa, pero borró su expresión facial al verme,
-¿Qué rayos hiciste, Pamela? -gruñí y ella río.
-Estamos en la universidad, pequeño Isis...tienes que cambiar tu friki estilo por algo más sensual -dijo con voz aterciopelada acercándose a mí -ay, te ves magnífico.
-¡¡Detesto mi cuerpo!! -ladré -seré la burla de todos porque estoy...
-Es lo único que tienes -se río malvadamente.
Efectivamente, era lo único que tenía en mi clóset. Ya no habían más pantalones a excepción de los de gala. Estaba pensando en ponérmelos cuando Pamela aplaudió para que me cambiara rápido. Gruñí y rápidamente, me subí los pantalones, casi rompiéndolos, me puse la camisa que dejaba al descubierto mis lonjas y una parte de mi pecho. Me ruboricé y maldije a mi prima en mi mente.
-Fabuloso, ponte tenis y vámonos.
Le ladré un insulto, haciéndola reír y después de lanzarme un beso, fue a bañarse en perfume de bruja para poder hechizar al pobre chico. Antes de ponerme mis tenis, chequé mi celular y efectivamente, no tenía ningún mensaje de Sarahí. Necesitaba verla...bueno, con mi estilo de antes porque de seguro, con lo que traía puesto, huiría de mí.
Te extraño.
Le envié ese mensaje y me quedé un segundo esperando su respuesta, cuando Pamela rugió mi nombre con insultos. Le respondí con otro insulto más fuerte aún y me tapé la boca. ¿En quién me estaba convirtiendo?
✡
-Kian -Pamela corrió hacia él una vez que llegamos a la escuela.
-Hola, Pamelita -la abrazó y la cargó del suelo, dándole vueltas en el aire -luces más que hermosa.
Se suponía que lo dijo en voz baja pero yo alcancé a escuchar todo. Gracias a que Pamela me hizo vestirme como un gordo rídiculo, tenía el sentido del oído bien sensible, esperando escuchar burlas o críticas.
-Oh mira, te presento a mi prima -anunció Kian presentando a una chica hermosa.
Me quedé mirándola y por un momento, me olvidé de Sarahí. Era delgada, alta gracias a sus tacones de plataforma; llevaba un top que parecía más bien, sostén y una falda tan corta que en un descuido, se le vería su tanga...digo, su ropa interior. Su delineado era tan grueso que parecía de una prostituta y sus labios eran carmesí intenso, como si se los hubiera pintado con sangre. Desde mi lugar, podía oler su perfume que me causó una extraña sensación en mi parte íntima.
Me miró y en lugar de mirarme embelesada como yo a ella, solamente me miró de pies a cabeza, sonrió burlonamente y se fue con su amiga que igualmente, parecía modelo. No se despidió de Pamela o de su primo...¿tanta necesidad tenía de alejarse de mí que se olvido de ellos?
-Isaí -me llamó Pamela un tanto espantada y en eso, sentí una mano en mi hombro.
Creí que era el chico de la otra vez, el maldito bully que se dedicó a humillarme frente a media escuela. Cerré mi puño y estaba a nada de soltarle tremendo golpe, cuando vi su cara. Era mi papá.
-Pamela, ven para acá -apretó más fuerte mi hombro.
-Tío, las clases ya van a empezar... -dijo nerviosa y con la mirada, mi papá la volvió a llamar. Su mirada fue más fuerte que cualquier grito. Con la cabeza agachada, comenzó a caminar hacia nosotros, resonando sus tacones.
-¿Qué carajos estás haciendo, Pamela? ¿Acaso no has visto que estás vestida como una...una prostituta? -mi papá la comenzó a regañar y Pamela no podía levantar su cabeza para verlo.
-Perdona...
-No hay tiempo para eso -bufó -Isaí, nos tenemos que ir -mandó y yo no sabía si celebrar o sentirme mal porque ya no vería a la chica que tan groseramente me ignoró.
-¿Por qué?
-Tu mamá está muy grave y necesitamos dinero. Así que irás a buscar un trabajo -me miró con autoridad -Pamela, tú irás a las clases y anotarás todo por Isaí. ¿Escuchaste?
-¡¡Pero sería doble trabajo!! -por primera vez, lo vio y mi papá crujió los dientes al verla maquillada.
-Si no quieres que le diga a tu padre cómo fue que te viniste vestida el día de hoy, será mejor que hagas lo que te digo -amenazó con una voz tan grave que erizó mis vellos -Isaí, vámonos.
Me jaló del hombro y comencé a caminar. Ni siquiera notó mi nueva ropa por estar diciéndome que trabajos podía buscar y por mencionar los lugares que estaríamos buscando. En eso, sentí mi celular vibrar en mi bolsa del pantalón. Lo saqué y rápidamente vi el mensaje que Sarahí me había enviado. Dejé de respirar mientras lo abría y...
Yo más :( pero cuídate, por favor y no hagas nada tonto allá por dinero. Recuerda que no lo es todo y que siempre se puede salir adelante de forma bien. <3.
Me aguanté las ganas de llorar. En primera, por como miré a la prima de Kian y como la deseé de las maneras más sucias posibles...y en segunda, porque quizá el dinero no lo era todo pero mi papá tenía otra forma de pensar y lo peor es que yo también comenzaba a tener otra forma de pensar.
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De virgen A erótico
Fiksi RemajaÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
