Pasaron los meses. Aún recordaba la primer semana en la que Sara estaba sentada, siendo empapada por agua bendita. O la vez que estaba cantando con alegría indescriptible. Aún recordaba a Alex, siendo tan amable como los otros chicos a los que había erróneamente catalogado como idiotas. Ojalá hubiera podido detener el tiempo aquel domingo pero no, tenía que seguir adelante y eso fue lo que pasó.
Seguía siendo estrella porno. El dinero me llovía a montones. Cada día eran más y más estrellas las que mi suegro contrataba para su empresa. Era una de las marcas más populares del mundo porno, sino es que la más popular. Todo gracias a mis escenas tanto con mujeres como con hombres. Era la estrella porno más requerida y no sabía si halagarme o asustarme.
En mi familia supieron mi trabajo. Mis hermanos fueron los primeros en enterarse y me dejaron de hablar por casi dos meses. Mi papá lo supo y en lugar de enojarse, me dijo que yo sabía qué estaba haciendo con mi vida y que sabía que no lo estaba haciendo por gusto, sino por ayudar a la familia. Pamela se enteró y me trataba mal. Gracias a Dios no me había dejado de hablar porque sin ella, quién sabe cómo hubiera tolerado vivir. Mis tíos y mi abuela les fue indiferente la noticia. Ya se lo esperaban por mi cuerpo súper estético.
Llegó por fin Diciembre. Hacía un montón de frío y necesitaba a Sarahí para entrar en calor tanto físico como interno. A veces agarraba una almohada y la besaba pensando que era ella. Casi todas las noches era igual: le contaba todos mis pecados, fingía que ella me hablaba y me reprochaba y luego la penetraba hasta eyacular. Carajo, en serio la necesitaba.
Era un viernes por la noche e increíblemente no tenía absolutamente nada que hacer. Así que me preparé unas palomitas, prendí la televisión y me puse a ver la película "Hotel Transilvania" la cual, imaginé que la estaba viendo con Sarahí. Ella amaba esa clase de películas.
La puerta se abrió de golpe, haciendo que yo diera un salto. Rápidamente volteé y me quedé inmovilizado al ver a Pamela por primera vez en cinco días. No me contestaba mis mensajes y cada vez que la llamaba, me decía que ese número no existía. Ahora que la vi, sabía que estaba mal, muy mal. Estaba demasiado delgada, al borde de la desnutrición, tenía la piel pálida con un toque de verde y su cabello parecía un nido de ratas. También noté que le faltaba más cabello. En cuanto me vio sentado en el sofá, comenzó a gritar hasta desgañitarse y a patear cualquier cosa que se encontrara a su camino.
-¡Es un pendejo, te lo juro que lo odio! - gritaba, brama y vociferaba hasta quedarse sin voz.
Había llegado a mi casa a las malditas 2 de la madrugada, gritando y llorando que Kian era un imbécil y que lo odiaba. Yo no entendía nada y su histeria no me ayudaba mucho a comprenderla. Estaba furiosa pero a la vez, demasiado triste. La venganza de la que me mencionó Kian, de verdad había dado resultado.
-¿Qué pasó? -pregunté ofreciéndole una taza de café de manzanilla para que se relajase.
-El maldito perro... -Pamela comenzó a sollozar -no puedo ni decirlo. Es un hijo de perra.
-Pamela, no entiendo nada y tú no me ayudas. ¿Qué fue lo que te hizo? -pregunté perdiendo la paciencia.
Pamela se echó a chillar nuevamente y después de largos cinco minutos donde estaba llorando y maldiciendo en todos los idiomas que sabía, por fin logró calmarse para poder hablar.
-Él...él embarazó a otra mujer. Kian será papá.
Me quedé anonadado, patidifuso. Miré la cara de mi prima que lentamente comenzó a arrugarse hasta volver a llorar desconsoladamente. ¿Qué carajos había dicho?
-Espera...Pamela, cállate ya -ordené y Pamela se limitó a taparse la boca con una servilleta empapada en sus lágrimas -¿Qué mujer?
-No sé. Es una jodido modelo...no me acuerdo cómo se llama pero está demasiado hermosa y hacen una excelente pareja y -volvió a sollozar y perdí la paciencia.
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De virgen A erótico
Novela JuvenilÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
