10.✡

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Ring ring.

-¿Bueno? -contesté la milésima vez que me llamaron. 

Apenas abrí mis ojos, vi todo moverse como si estuviera temblando y por si fuera poco, veía doble. No sabía muy bien que había pasado pero al ver las botellas de Whisky vacías a lado de mí, comencé lentamente a recordar todo.

-¡¡Isaí!!, ¿dónde estás? Por Dios, te hemos buscado por todas partes y no más no te encontramos. ¿Estás bien? -Pamela comenzó a gritarme jadeante por medio del celular. Me despegué el celular porque estaba gritando tan fuerte que parecía que tuviera altavoz.

-Estoy en mi casa -dije con voz ronca que ni sabía que tenía.

-Voy para allá -anunció y yo comencé a entrar en pánico.

-No, no hace falta -dije intentando levantarme del suelo. Dios, que inestable estaba todo.

-Cómo de que no. Allá te veo -y sin decir más, colgó.

Intenté pararme y casi caigo al suelo de puro trasero. No quería levantarme pero Pamela vería todo el desastre y no quería preocuparla. Así que rápidamente, recogí las botellas como pude y me dirigí al baño a darme una checada. Dios, esas ojeras y los ojos hinchados y rojos, no eran buena señal. Me eché agua pero no sirvió de nada...quizá hasta empeoré.

-Isaí, ¿dónde estás? -carajos. Había llegado Pamela.

-En el baño -anuncié echándome más y más agua.

No se quitaba mi asquerosa imagen. Me cepillé el cabello y pues...bueno, estaba mejor que antes.

-Dios Isaí, no sabes cuanto asustaste a tu...- dijo y se detuvo antes de entrar al baño -oh santo cielo, ¡estuviste tomando!

¿¡Pero cómo lo supo!?

-No. 

-Isaí, apestas a alcohol -se cruzó de brazos y yo casi me dio mil trancazos por no haber pensado en eso -Y digamos que tus ojos no revelan estabilidad.

-No te importa, Pamela -gruñí -ahora, déjame solo.

-No te voy a dejar solo, inepto. Tú mamá falleció -todo se detuvo al mi alrededor. Rayos, se me había olvidado eso...cruel realidad -y tienes que ir al funeral.

-¿Al funeral? ¿Acaso viste la maldita hora? ¿Cómo va a haber un funeral si está a punto de oscurecer? -contesté bruscamente.

-Pues no sé. Tú padre dijo que él quiere que nada más los primos y tíos más cercanos vayan al funeral. No es como que le encantaría recibir miles de abrazos hipócritas.

Tenía razón mi padre. Si invitábamos a toda la familia, lo único que recibiríamos serían abrazos y consuelos falsos de gente que nada más quiere enterarse del chisme. Papá pensó muy bien en ese aspecto, así que sin decir nada más, acerté con la cabeza y me dirigí a mi recámara para agarrar mi ropa. Me dirigí al baño para quitarme el apestoso olor de alcohol (gracias a Dios no se olía la marihuana...bueno, esperaba) y antes de cerrar a la puerta, Pamela me dio unos lentes oscuros de sol.

-¿Qué carajos?

-Para que te los pongas y nadie vea tus ojos de alcohólico -dijo sonriendo.

-Puedo decir que estaba llorando -dije y me supieron amargas las palabras.

-¿De verdad quieres que mi papá te dé un abrazo consolador porque te ves como un llorón? -preguntó alzando una ceja y rápidamente le arrebaté los lentes. 

Tierra y más tierra para poder enterrar el ataúd de mi madre. Fue espantoso ver a mi papá con los ojos más hinchados y rojos que los míos y llorando desconsoladamente. Yo llegué patéticamente con los lentes de sol, siendo casi noche, y nadie preguntó por ello. Todos estaban muy ocupados llorando por mi madre que ni cuenta se dieron de mí. 

De virgen A eróticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora