Ring ring.
-¿Bueno? -contesté la milésima vez que me llamaron.
Apenas abrí mis ojos, vi todo moverse como si estuviera temblando y por si fuera poco, veía doble. No sabía muy bien que había pasado pero al ver las botellas de Whisky vacías a lado de mí, comencé lentamente a recordar todo.
-¡¡Isaí!!, ¿dónde estás? Por Dios, te hemos buscado por todas partes y no más no te encontramos. ¿Estás bien? -Pamela comenzó a gritarme jadeante por medio del celular. Me despegué el celular porque estaba gritando tan fuerte que parecía que tuviera altavoz.
-Estoy en mi casa -dije con voz ronca que ni sabía que tenía.
-Voy para allá -anunció y yo comencé a entrar en pánico.
-No, no hace falta -dije intentando levantarme del suelo. Dios, que inestable estaba todo.
-Cómo de que no. Allá te veo -y sin decir más, colgó.
Intenté pararme y casi caigo al suelo de puro trasero. No quería levantarme pero Pamela vería todo el desastre y no quería preocuparla. Así que rápidamente, recogí las botellas como pude y me dirigí al baño a darme una checada. Dios, esas ojeras y los ojos hinchados y rojos, no eran buena señal. Me eché agua pero no sirvió de nada...quizá hasta empeoré.
-Isaí, ¿dónde estás? -carajos. Había llegado Pamela.
-En el baño -anuncié echándome más y más agua.
No se quitaba mi asquerosa imagen. Me cepillé el cabello y pues...bueno, estaba mejor que antes.
-Dios Isaí, no sabes cuanto asustaste a tu...- dijo y se detuvo antes de entrar al baño -oh santo cielo, ¡estuviste tomando!
¿¡Pero cómo lo supo!?
-No.
-Isaí, apestas a alcohol -se cruzó de brazos y yo casi me dio mil trancazos por no haber pensado en eso -Y digamos que tus ojos no revelan estabilidad.
-No te importa, Pamela -gruñí -ahora, déjame solo.
-No te voy a dejar solo, inepto. Tú mamá falleció -todo se detuvo al mi alrededor. Rayos, se me había olvidado eso...cruel realidad -y tienes que ir al funeral.
-¿Al funeral? ¿Acaso viste la maldita hora? ¿Cómo va a haber un funeral si está a punto de oscurecer? -contesté bruscamente.
-Pues no sé. Tú padre dijo que él quiere que nada más los primos y tíos más cercanos vayan al funeral. No es como que le encantaría recibir miles de abrazos hipócritas.
Tenía razón mi padre. Si invitábamos a toda la familia, lo único que recibiríamos serían abrazos y consuelos falsos de gente que nada más quiere enterarse del chisme. Papá pensó muy bien en ese aspecto, así que sin decir nada más, acerté con la cabeza y me dirigí a mi recámara para agarrar mi ropa. Me dirigí al baño para quitarme el apestoso olor de alcohol (gracias a Dios no se olía la marihuana...bueno, esperaba) y antes de cerrar a la puerta, Pamela me dio unos lentes oscuros de sol.
-¿Qué carajos?
-Para que te los pongas y nadie vea tus ojos de alcohólico -dijo sonriendo.
-Puedo decir que estaba llorando -dije y me supieron amargas las palabras.
-¿De verdad quieres que mi papá te dé un abrazo consolador porque te ves como un llorón? -preguntó alzando una ceja y rápidamente le arrebaté los lentes.
✡
Tierra y más tierra para poder enterrar el ataúd de mi madre. Fue espantoso ver a mi papá con los ojos más hinchados y rojos que los míos y llorando desconsoladamente. Yo llegué patéticamente con los lentes de sol, siendo casi noche, y nadie preguntó por ello. Todos estaban muy ocupados llorando por mi madre que ni cuenta se dieron de mí.
ESTÁS LEYENDO
De virgen A erótico
JugendliteraturÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
