12.✡

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No pude dormir para nada bien. Mi mente estaba llena de imágenes de Sarahí, por lo que a las 5 de la mañana, salí a correr y a hacer algunos ejercicios anaeróbicos para mantenerme en forma. No sabía cuánto tiempo estuve ejercitándome, pero de seguro era demasiado porque había salido cuando estaba todo oscurecido y el clima helado, y al regresar a mi casa ya el sol había salido y hacía un poco de calor. 

Llegué a mi casa y casi vomito al ver a Kian esperando frente a la puerta de mi casa. La rabia comenzó a hervir en mi sangre al saber que él era el maldito culpable de que Pamela estuviera embarazada.

-¿Qué carajos haces aquí? -bramé sin siquiera saber a qué hora había caminado hacia él.

-Isaí, amigo, ¿está Pamela? -preguntó educadamente.

Claro. Él es el último chico que pareciera que es educado. Tenía un brazo cubierto de tatuajes y el otro sin ninguno. Tenía perforación en su nariz y otra en la ceja y su cabello siempre lucía despeinado pero a la vez, peinado.

-¿Acaso yo estoy allá adentro para decirte si está o no allá dentro? -gruñí y Kian peló los ojos.

-Amigo...

-¡¡Ni se te ocurra decirme amigo!! -desgañité y Kian comenzó a retroceder.

Me examinó de pies a cabeza, se relajó y suspiró.

-¿Fue Melody o Pamela la que te lo dijo?

-Eres un descarado. Deberías estar de rodillas suplicándome que no te rompiera la cara -crují los dientes y comencé a acercarme a él -¡Yo creí que eras buena persona, joder! 

-Y no crees mal -dijo defendiéndose -No fue toda mi culpa...no es como que la haya violado.

-¿Y por qué jodidos no se protegieron? -grité y sin pensarlo, le solté un puñetazo en el pecho, haciendo que se cayera de trasero.

-Amigo, cálmate por favor...

-¡¡Qué no me digas amigo!! -estaba a punto de soltar otro cuando abrieron la puerta y unas delicadas manos detuvieron mis puños.

-¡Basta, Isaí! -era Pamela -No fue toda su culpa...

-¡Tú cállate, zorra! -grité volteándola a ver con discriminación. 

Me miró de una forma que nunca lo había hecho. ¿Me tenía miedo? No sabía muy bien pero la expresión que hizo fue como de sorpresa y asustada.

-¿Qué me dijiste? -preguntó enojándose.

-Solo tengo que...

-Solo tienes que nada, idiota -me soltó un puñetazo en mi sudado pecho -Deja de actuar como mi jodido padre cuando esto ni te involucra a ti.

Kian estaba inmutado en el suelo, viendo todo el espectaculo. Lo odiaba ahora más por hacer que Pamela y yo nos peleáramos cuando ella era la única amiga que tenía. Bueno, tenía más, pero ninguna me escuchaba como Pamela lo hacía y no podía perderla y menos por un idiota como Kian.

-Kian, entra -le ordenó Pamela.

-¿Isaí? -preguntó Kian con respeto -¿Puedo entrar?

-Pues ya qué. 

-Gracias -se levantó del suelo, se sacudió la ropa y entró sin si quiera rozarme para no cucarme. Pamela se quedó en la puerta viéndome con ojos de decepción.

-Que triste en lo que te has convertido -señaló mi cuerpo entero -puede que estés buenísimo ahora...pero tu interior está podrido.

Me cerró la puerta en la cara y yo comencé salvajemente a golpear la puerta. Era una maldita zorr...bueno, tenía razón. Antes no peleaba en ningún lugar que no fuera en los videojuegos y ahora me atreví a golpear a Kian por algo que no me incumbía. Realmente me estaba convirtiendo en alguien que jamás creí convertirme.

De virgen A eróticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora