No pude dormir para nada bien. Mi mente estaba llena de imágenes de Sarahí, por lo que a las 5 de la mañana, salí a correr y a hacer algunos ejercicios anaeróbicos para mantenerme en forma. No sabía cuánto tiempo estuve ejercitándome, pero de seguro era demasiado porque había salido cuando estaba todo oscurecido y el clima helado, y al regresar a mi casa ya el sol había salido y hacía un poco de calor.
Llegué a mi casa y casi vomito al ver a Kian esperando frente a la puerta de mi casa. La rabia comenzó a hervir en mi sangre al saber que él era el maldito culpable de que Pamela estuviera embarazada.
-¿Qué carajos haces aquí? -bramé sin siquiera saber a qué hora había caminado hacia él.
-Isaí, amigo, ¿está Pamela? -preguntó educadamente.
Claro. Él es el último chico que pareciera que es educado. Tenía un brazo cubierto de tatuajes y el otro sin ninguno. Tenía perforación en su nariz y otra en la ceja y su cabello siempre lucía despeinado pero a la vez, peinado.
-¿Acaso yo estoy allá adentro para decirte si está o no allá dentro? -gruñí y Kian peló los ojos.
-Amigo...
-¡¡Ni se te ocurra decirme amigo!! -desgañité y Kian comenzó a retroceder.
Me examinó de pies a cabeza, se relajó y suspiró.
-¿Fue Melody o Pamela la que te lo dijo?
-Eres un descarado. Deberías estar de rodillas suplicándome que no te rompiera la cara -crují los dientes y comencé a acercarme a él -¡Yo creí que eras buena persona, joder!
-Y no crees mal -dijo defendiéndose -No fue toda mi culpa...no es como que la haya violado.
-¿Y por qué jodidos no se protegieron? -grité y sin pensarlo, le solté un puñetazo en el pecho, haciendo que se cayera de trasero.
-Amigo, cálmate por favor...
-¡¡Qué no me digas amigo!! -estaba a punto de soltar otro cuando abrieron la puerta y unas delicadas manos detuvieron mis puños.
-¡Basta, Isaí! -era Pamela -No fue toda su culpa...
-¡Tú cállate, zorra! -grité volteándola a ver con discriminación.
Me miró de una forma que nunca lo había hecho. ¿Me tenía miedo? No sabía muy bien pero la expresión que hizo fue como de sorpresa y asustada.
-¿Qué me dijiste? -preguntó enojándose.
-Solo tengo que...
-Solo tienes que nada, idiota -me soltó un puñetazo en mi sudado pecho -Deja de actuar como mi jodido padre cuando esto ni te involucra a ti.
Kian estaba inmutado en el suelo, viendo todo el espectaculo. Lo odiaba ahora más por hacer que Pamela y yo nos peleáramos cuando ella era la única amiga que tenía. Bueno, tenía más, pero ninguna me escuchaba como Pamela lo hacía y no podía perderla y menos por un idiota como Kian.
-Kian, entra -le ordenó Pamela.
-¿Isaí? -preguntó Kian con respeto -¿Puedo entrar?
-Pues ya qué.
-Gracias -se levantó del suelo, se sacudió la ropa y entró sin si quiera rozarme para no cucarme. Pamela se quedó en la puerta viéndome con ojos de decepción.
-Que triste en lo que te has convertido -señaló mi cuerpo entero -puede que estés buenísimo ahora...pero tu interior está podrido.
Me cerró la puerta en la cara y yo comencé salvajemente a golpear la puerta. Era una maldita zorr...bueno, tenía razón. Antes no peleaba en ningún lugar que no fuera en los videojuegos y ahora me atreví a golpear a Kian por algo que no me incumbía. Realmente me estaba convirtiendo en alguien que jamás creí convertirme.
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De virgen A erótico
Novela JuvenilÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
