La adicción pudo más conmigo.
En los últimos días no pensaba en nada más que en sexo. Tenía más de diecisiete escenas, en las cuales, ninguna involucraba a Melody. Cada día hacía escenas con diferentes modelos que, con el dinero que generaba, el papá de Melody (el director), contrataba a diferentes personas. Ya no tenía pudor y me importaba un comino desnudarme frente a las cámaras. De hecho, me estaba haciendo un experto y cada vez más, me animaba a hacer ruidos, a hablar sucio mientras follaba o me follaban. El sexo era mi pasatiempo favorito.
-Y corte -anunció el papá de Melody.
Las dos chicas llenas de mis fluidos, se levantaron del suelo y se limpiaron la cara y los pechos. Me sonrieron y yo les respondí con la misma sonrisa seductora.
-Un placer trabajar con ustedes, señoritas -les dije y ellas se voltearon a ver pícaras.
-El placer fue nuestro -respondió la pelirroja con increíbles ojos verdes -a ver cuándo repetimos, fuera de las cámaras.
-Cuando ustedes quieran, yo encantado -les guiñé un ojo y ambas rieron completamente muertas de pena.
Se largaron a bañar y yo por mientras, me pasé una toalla por mi cintura. Mis vellos se me erizaron. Cada vez el invierno se acercaba más y en mal momento, pues ahora me encantaba enseñar mi cuerpo y usarlo de hechizo para atraer mujeres y en caso de estar muy necesitado, hombres.
-Isaí -mi suegro, papá de Melody o director, como quieran decirle, se acercó a mí con símbolos de dinero en lugar de pupilas -es un honor trabajar contigo, cada vez nos hacemos más y más conocidos por ti y por ende, más millonarios.
-Es un placer trabajar contigo y más, haciendo lo que tanto me gusta -le guiñé un ojo y el se aclaró la garganta.
-¿No crees que te estás...ya sabes, haciendo adicto? -preguntó con un poco de pena.
-¡Claro que sí! Soy completamente adicto. Si grabara todas las veces que tuviera sexo en el día, amigo, serías todavía más millonario -reí, pero paré al ver que él no reía conmigo.
-Me preocupa que seas tan promiscuo.
-Malo si no me trajera nada bueno pero ¡soy rico! Ya acabamos justamente hoy de desempacar todo en nuestra nueva casa, papá compró tres autos y por si fuera poco, ¡Ya nos instalaron el jacuzzi! Es una locura y todo gracias al arte de tener sexo.
-Lo sé...pero tienes que tener cuidado. Quizá si te haces muy adicto, llegará un momento en el que nadie te querrá por ello. Imagínate que tu futura esposa sepa lo activo sexualmente que eres. Le gustará, obviamente, pero también le dará miedo que tú la vayas engañar porque ella ya no te puede satisfacer...bueno, es mi punto de vista.
Pensé y la verdad sí tenía razón. Pero no me importaba en lo absoluto. ¿Por qué me debería de importar, si la única persona que me interesaba para el resto de mi vida, de seguro me odiaría? Me encogí de hombros y después de darle un apretón de manos, me dirigí al baño a darme una larga ducha en donde las palabras de él resonaban una y otra vez en mi cabeza.
✡
-Isaí -Kian entró a mi cuarto sin permiso -¡Qué asco!
Rápidamente tapé con las sábanas los cuerpos desnudos de dos chicas con las que tuve sexo hiperactivo anoche. Al verlas semidesnudas, una erección mañanera me dio la bienvenida.
-Qué quieres, Kian. Estoy a punto de tener mi segunda ronda, así que si no quieres ver cómo les doy hasta por los oídos, te recomiendo que te vayas.
-Amigo, ocupo ir a donde vivías antes, ¿cómo dices que se llamaba? En donde ibas a una iglesia...
-No importa el nombre -lo corté con frialdad.
Una imagen de Sarahí me vino a la mente y me sentí avergonzado de estar desnudo a lado de dos hermosas mujeres igualmente sin pudor. Pensé mejor en cómo ellas se turnaban para meterse mi miembro a la boca y otra vez, me contenté.
-En serio, voy a ir a ver a una amiga que viene desde Canadá y se hospedará en un hotel por allá, ¿me acompañas?
-No, Kian. Ya sabes que obviamente no.
-Acompáñame. Yo no sé nada de allá, ni siquiera el nombre de la ciudad -me rogó y yo puse los ojos en blanco.
-Me trae malos recuerdos y ya no soy bienvenido a ese lugar. No.
-Le diré a Melody que estuviste con estas dos mujeres -en eso, se escuchó un click de cámara, que lo acompañó un despapanante flash -y tengo pruebas.
-Hijo de puta -me incorporé tallándome los ojos.
-¿Te hiciste una perforación? -preguntó y yo acerté contento enseñando con orgullo mi perforación de la nariz.
-¿Te gusta?
-Pues...
-Mi amor, ¿nos aventamos otra ronda? -me preguntó la chica robusta que era la que mejor cogía.
-Lo siento, tengo que acompañar a este imbécil a un lugar. Tienen que irse por ahora, pero en cuanto llegue, las contacto, ¿vale?
Ambas, de mala gana y todavía ebrias, se levantaron de mala gana y una vez cambiadas, se fueron juntas. Me quedé yo, con ganas tremendas de volver a coger.
-Muchas gracias.
-No agradezcas, no tenía de otra -rugí y rápidamente fui al baño a bañarme y arreglarme mi aspecto tan demacrado.
Dios, volvería al lugar donde Sarahí vivía...No podía verla y haría lo posible para que ella no me viera. Ya no me sentía culpable, de hecho, ya la estaba olvidando, pero no quería que ella me viera de aquella forma porque sentía que me iba a juzgar. Ella irradiaba santidad y de seguro, sería como cualquier otra religiosa que se sienten con el derecho a condenar. Así que me puse una camiseta de cuello uve, pantalón entubado, tenis, todo de color negro para pasar desapercibido.
Salí del baño y noté que Kian iba vestido similar a mí, solo que él con una camiseta blanca. Me miró y sonrió.
-Alguien no quiere que lo vean.
-Cierra el pico y vámonos antes de que me arrepienta.
Fue la hora más eterna de mi vida en donde, cada vez que nos acercábamos al destino, mi ansiedad aumentaba. Sentía que el corazón se me iba a salir del pecho y por alguna idiota razón, las palabras del papá de Melody, resonaron en mi cabeza:
Lo sé...pero tienes que tener cuidado. Quizá si te haces muy adicto, llegará un momento en el que nadie te querrá por ello. Imagínate que tu futura esposa sepa lo activo sexualmente que eres. Le gustará, obviamente, pero también le dará miedo que tú la vayas engañar porque ella ya no te puede satisfacer...bueno, es mi punto de vista.
Maldito punto de vista que me estaba jodiendo más y más conforme nos aproximabamos. Casi podía ver la cara de Sarahí expresando asco. La cara de mi hiedra venonesa teniéndome repulsión. Era un dolor tan martirizante que, combinado con la ansiedad, me obligaron pedirle a Kian que parara en media carretera y en cuanto el auto se detuvo, regresé todo el alcohol bebido la noche anterior. Me libré del alcohol, pero vaya que no me libré de la imagen de Sara discriminándome.
ESTÁS LEYENDO
De virgen A erótico
أدب المراهقينÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
