La emoción de ver a Sara se me pasó cuando Melody y yo volvimos a tener sexo en la noche. Esa era mi nueva solución para olvidar todo por un rato y como Melody era una diosa en la cama, me hacía olvidar demasiado bien todo lo que pasaba.
Pero por mucho que intentaba olvidar a Sara para dejarme de sentir tan mal, tan pecador e inmundo, no podía. Su simple presencia nuevamente hizo que mi vida tomara un propósito y cuando menos lo esperaba, comenzaba a pensar en ella y sentía esas mariposas que hacía demasiado tiempo no sentía revolotear en mi estómago. La odiaba por hacer que dudara de la vida tan sensual que estaba llevando, pero la amaba por haberme dado un nuevo propósito.
-¿Osito? Estás muy pensativo. ¿La virgen Guadalupe te causó tanta repulsión? -preguntó Melody con su voz mañanera ronca.
-No... para nada -intenté esconder el nerviosismo -es solo que...
-Ni su primer beso a dado -me interrumpió -¿no estaría divino que su primer beso fuera contigo?
Me quedé embelesado, sin poder contestar, recordándome cuando era Isaí pudor y me ponía nervioso. ¿No había dado su primer beso? En primera, ¿cómo Melody lo sabía? Y aunque sonara posesivo e idiota, estaba agradecido de que estuviera cuidándose de las garras del sexo. Una vez allí, era demasiado difícil salir. Observé mi cuerpo desnudo y el de Melody a lado de mí y afirmé lo que había pensado.
-Pues...
-No importa si no se lo quieres dar, a mí también me da asquito -contestó -solo era para que se quedara así de que con ojos bien abiertos y se sintiera violada.
Melody comenzó a reírse. Esa risa que me parecía tan excitante, se convirtió en dolorosa. Las aletas de mi nariz estaban dilatadas y mi sangre comenzó a ebullir.
-No eres chistosa, Melody -ataqué y ella me miró horrorizada.
-¿Disculpa? -contestó indignada -¿acaso me acabas de atacar, Isaí?
-No perdó...
-Deja te recuerdo que todo lo que tienes es por mí. Si eres la estrella porno más buscada en casi todos los países es gracias a mí. Si te bañas en dinero es por mí. Lo mínimo que puedes hacer es seguir mis planes.
Me incorporé de la cama y desnudo, salí directo al baño. Como era de esperar Melody me siguió.
-No he acabado.
-Pues yo sí -la corté -no me gusta cuando te pones así.
-Oh claro, solamente te gusta cuando me pongo en cuatro patas, ¿no es cierto? -me soltó una cachetada. No me la esperaba. No entendía por qué estaba tan enojada de pronto si lo que había dicho no había sido ni siquiera grosero.
Me sobé el cachete y ella perdió la cara dura que tenía. Se acercó a mí, me quitó mi mano de su cachete y comenzó a darme besos para aliviar mi ardor. Obviamente no sirvió y de hecho, sentí que empeoraba el asunto.
-Perdón, Osito, es que... -se le cortó la voz. Ah, eso era, cuando Melody se ponía verdaderamente triste, se enojaba antes -es que no toleraría la idea de que tú te enamores de la virgen. La forma que la viste a pesar de que te estaba hablando fue... desgarrante.
-Melody, no me gusta -¿le mentí o me mentí? -lo que pasa es que solamente me pareció impresionante que fuera virgen.
-Pero es que no me has visto como antes. Ayer cuando te la estuve mamando, me miraste de una forma como si desearas que fuera otra. Dime algo Isaí, ¿te gustó la virgen Guadalupe?
¿Qué demonios respondía? Si por Melody tenía todas las riquezas y los lujos. A parte, ella se veía totalmente entregada a mí. Me dieron ganas de abofetearme por no poder pertenecerle totalmente y que me pillara pensando en Sarahí casi todo el día.
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De virgen A erótico
Teen FictionÉl era lindo, callado, cariñoso y único en su especie. Él, era la imagen perfecta de la ternura, inocencia e incredulidad. Él, no le hacía daño ni siquiera al polvo que volaba entre los aires. Su único amigo era el televisor y sus mejores amigos, lo...
