16.✡

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Lo que se suponía que iba a ser un día calmado, se convirtió en una pesadilla.

-¡Por favor, no me juzgues! -gritó Pamela, desgañitandose.

Me había visitado y en cuanto le abrí la puerta, vi que su aspecto no era el de mi prima. Llevaba unos pants, de seguro de su padre, que los arrastraba. Una sudadera con manchas de cloro y nunca supe si traía zapatos, pantuflas o estaba descalza. Su cara estaba pálida, un poco verdosa y sus ojeras eran lo primero que llamaban la atención al verla. Deseé con todo mi corazón que me dijera algo de Kian, que había hecho alguna tontería por recuperarlo, pero sabía perfectamente que su aspecto meritaba algo mucho peor.

-Por favor, dímelo ya -le rogué mientras me masajeaba las sienes con las yemas de mis dedos.

Solo le pedía a Dios un día, un día que pudiera estar tranquilo. Pero estaba viviendo constantes tormentas a las cuales, desafortunadamente ya me estaba acostumbrando.

-Aborté.

En cuanto dijo eso, sentí todo a mi alrededor girar agresivamente. Me senté en el suelo, incapaz de poder caminar siquiera a la silla que estaba a escasos centímetros de mí. Me puse pálido y mi corazón acelerado fue lo único que me avisó que continuaba con vida.

-Pamela...

-¡Ya sé que fue una estupidez! No puedo creer que lo hice. En serio, no puedo creer que maté a mi propio hijo -lloró pero las lágrimas ya no brotaban de sus ojos. ¿Cuánto habrá llorado para estar seca?

-¿Por qu-qué lo hiciste? -yo no podía llorar. Quería hacerlo, pero estaba tan paralizado que no tenía ni idea de cómo podía seguir hablando.

-Por venganza al idiota de Kian -Volteé a verla y la miré con puro odio -No me mires así. 

-¿Cómo no mirarte así? Eres una estúpida por haber hecho algo así solo por Kian. ¿Estás loca? ¿No puedes tolerar que él no te quiere? ¿Por qué tuviste que involucrar a un indefenso bebé con tu orgullo?

-¡No es orgullo! Lo que pasa es que me sentía tan asqueada de tener dentro de mí algo que también era de Kian. No sé cómo fue que llegué a la conclusión de abortar, pero lo hice y ahora quiero morir. 

-No puedo creerlo, Pamela, en verdad, no puedo creerlo. 

-Bueno, sí -chilló -aborté ¿y qué? Tú eres una jodida estrella porno y no ando por la vida juzgándote. No seas un hipócrita.

Incapaz de tolerar a Pamela un segundo más, salí de mi casa, asotando la puerta y corrí sin dirección. No sabía a dónde me estaban llevando mis piernas hasta que estuve frente la puerta del hogar de Kian. Toqué con demasiada agresividad.

-Isa...

-Cállate, no me hables -ladré y Kian me miró desorientado.

-¿Ahora qué? Espera, Pamela te contó lo que hice con Melody, ¿cierto?

-Me vale lo que hiciste con Melody. Me vale en general tu vida. Eres tan imbécil que no te diste cuenta de que por ese video asqueroso y nefasto que hiciste con ella, Pamela abortó.

Kian peló los ojos y sus aletas de la nariz se expandieron jadeantes. Estaba enojado, muy enojado, inclusive más de lo que estaba yo.

-¿Qué esa perra hizo qué?

-No te atrevas a llamarla así...

-Cállate Isaí. Oh, perdóname por no llamar a tu primita de otra forma después de haber matado a mi hijo.

Tenía razón, tenía todo el derecho a estar como estaba, yo también lo estuve. Pamela era un inepta por haber hecho lo que hizo por venganza.

-La demandaré -gritó Kian pegándole al marco de la puerta con la palma de su mano -juro que la demandaré. Esa asesina pertenece ir a la cárcel.

De virgen A eróticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora