26.✡

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-¡Papá! -exclamé cuando mi papá entro a mi casa...bueno, nuestra casa ahora.

-Dios, Isaí. Esta casa parece la casa blanca -comentó mi papá con su cuerpo cargado de maletas -¿en serio vives aquí?

-Claro... es que -me sonrojé -tengo un trabajo espectacular en el cual me pagan un montón y a parte, Melody me ayudó bastante a comprar este hogar.

Melody. Aun me acuerdo cuando la corté porque en mi mente ya no estaba ella, sino Sara. Ella me odiaba y todo porque la bocona de Dayana le dijo acerca de mi trabajo, haciendo que ella huyera de mí. La odiaba, así como me odiaba a mí por haber cavado mi propia tumba en ese estúpido trabajo. Pero aunque Sara no quería hablar conmigo y huía, sabía que tenía que luchar por ella hasta el final. Dejar el orgullo a un lado y humillarme ante ella hasta poder tenerla conmigo era el nuevo propósito de mi vida.

Así fue como decidí cortar con Melody y aunque ella me rogó con lágrimas casi de sangre, no pensaba volver con ella. No me despidió del trabajo porque yo era la estrella porno más requerida en la producción de su papá... pero de no serlo, me hubiera dejado sin trabajo. Pero para ser honestos, me daba igual, ya no pensaba volver a grabar ni una sola escena porno más. No pensaba volver a tener sexo con nadie que no fuera Sara...bueno, eso esperaba porque la verdad era que mi mente decía algo y mi pene decía otra cosa. Pero de verdad lo intentaría.

-Esa Melody en serio te quiere -comentó mi papá inspeccionando la casa con su mirada azul como la mía -es gigantesca. 

-¿Mis hermanos se van a vivir conmigo? -pregunté casi como un niño pequeño, ignorando lo que dijo acerca de que Melody me quiere.

-No, Lucas sigue asistiendo de vez en cuando al doctor para que le diga acerca de su enfermedad -comentó mi papá y al ver mi cara de tristeza, anunció: -pero...

En eso, entró Esteban con los brazos extendidos. Yo sonreí de oreja a oreja y me valió la postura de macho alfa que había adoptado, me convertí nuevamente en un niño que corrió a abrazar a su hermano.

-¡Viniste! -lo abracé con fuerza -creí que ya nunca te vería.

-Pues aquí estoy, bobo -él igual me abrazaba con fuerza. Se separó de mí, ojeó la casa y chifló -Carajos Isaí, ¿acaso eres un tipo de narcotraficante o algo así? 

No les había contado por miedo lo que era. No pensaba decirles nada... pero era mejor que lo supieran por mí a que lo supieran por otra persona (Melody).

-Esteban, papá, siéntense, tengo algo que decirles -los invité.

Ellos se sentaron juntos en el sofá aterciopelado para tres personas  de la sala y yo me senté en el sofá de enfrente que era para dos personas. Ellos me miraron, intentando encontrar alguna pista de lo que les iba a decir en mi rostro.

-Esta casa...el dinero... bueno, es que yo, Melody, mmm -estaba demasiado nervioso. Mi papá y Esteban se voltearon a ver confundidos.

-Hijo, ¿quieres decirnos qué pasa? 

-Papá... no quiero que me odien -suspiré -no he sido buen hombre.

-¿A qué te refieres? -preguntó Esteban -claro que lo has sido. Por ti y tu fabulosa  novia pudimos pagarle el mejor tratamiento a Lucas para que se recuperara. ¿Por qué dices lo que dices?

-Porque...mmm

-Dinos ya -ordenó mi papá con rudeza.

-Soy estrella porno -dije sin pensarlo, tomando cinco segundos de valentía.

Al ver que mi papá y Esteban estaban con los ojos que se les salían de los cuencos, sentí una gran necesidad de llorar o esconderme... o ambos. Estaban decepcionados, sorprendidos, sin palabras y la verdad, cuando me lo imaginaba, se veía menos incómodo aquel momento. 

De virgen A eróticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora