Epílogo.

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-Papá odio las historias de amor -Zadrac atacó con asco -parece como un testimonio de iglesia.

-Yo pienso igual -Jessica se le unió con la misma expresión de asco -ahora resulta que mamá es como Jesús y te redimió, ¿no?

Zadrac y ella se comenzaron a reír mientras que Abed permanecía quieto. Sentado en el suelo con sus piernas cruzadas, y su mirada tatuada en mi cara.

-Papá... ¿te gustaría seguirme contando historias? -preguntó con ojos grandes e iluminados. Así como Sara versión mujer -¿puedes?

-Ab...tu mamá ya te ha contado muchas historias -le recordé.

-Pero tu... papá, no sabía que tu vida fue tan dura.

-Es obvio que la inventó, Abed, no seas tan ridículo -atacó Jessica.

-No Jess. Ojalá la hubiera inventado pero fue cien por ciento real. Fui juzgado por mi apariencia, después me convertí en un ícono sexual, fui adicto a las drogas, después a la bebida, después al sexo y terminé siendo estrella porno. Aun seguimos con todo el dinero que gané en esos tiempos porque fui el más buscado, según decía Melody. Pero todo eso, lo dejé gracias a su madre.

En eso, Sarahí entró vestida con una falda de tubo color blanca y una camiseta de manga larga totalmente abotonada de color rosa claro. Su hermosa melena estaba suelta y rizada de las puntas. Se veía hermosa, como desde la primera vez que la vi en la iglesia y me invitó al grupo de jóvenes.

-Mis amores, me voy. Tengo un programa de radio que atender. Los amo demasiado -se acercó y nos dio un beso a cada uno de nosotros.

-¿A mí no me vas a dar uno extra? -pregunté haciendo pucheros.

Ella sonrió y se acercó a mí para darme otro en los labios. 

-Ponte una camiseta si no quieres que tengamos otro hijo -me susurró al oído y mis vellos se pararon. Y no solo mis vellos.

-Te amo -le recordé.

-Mamá, ¿es cierto que papá tuvo una vida de estrella porno? -preguntó Abed totalmente interesado en nuestra historia de amor.

Sarahí se puso colorada. Abrió los ojos y la boca demostrando todo el pudor que aún, después de tanto sexo que tuvimos... bueno, de hacer el amor, no se le quitaba y seguía siendo una monja mental porque física vaya que no.

-Sí... pero no le gustaba esa vida, ¿verdad, cielo? -me miró, retándome a contradecirla.

-Me gustaba -contesté y Sarahí casi me ahorca en ese instante -pero esa vida que llevaba no se compara en nada a la vida que llevo ahora. Me encanta mi presente.

Me paré de la silla y abracé a Sarahí. Ella me comenzó a acariciar la espalda desnuda con las yemas de sus dedos, haciendo que esté a su merced. Si me pedía cualquier cosa, de rodillas se la cumplía.

-¡Ya, ya estuvo bueno! -Jessica y Zadrac corearon.

-Son adorables -Abed se paró de la silla y se acercó a nosotros para darnos un abrazo.

Sara y yo nos reímos mientras abrazábamos a nuestro hijo. Tres hijos, guau, ¿quién lo diría? Solo me faltaba naaada para perder la esperanza con Sara y ahora estábamos casados y teníamos tres hermosos hijos. Desafortunadamente ni Zadrac ni Jessica sacaron los rasgos de Sara, solo Abed. 

-Bueno, yo ya me tengo que ir a la escuela -anunció Jessica dejando el desayuno a la mitad.

-Jess, mi amor, hace mucho que no comes -se preocupó Sara -¿está todo bien?

-Sí...

-¡Está enamorada! -nos burlamos mis dos hijos y yo.

-Callénse -Jessica se ruborizó -no estoy enamorada.

De virgen A eróticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora