La diferencia entre lo real y lo imposible estaba dividida en una delgada línea que podía romperse en cualquier momento. Así era como Dipper definía aquella dimensión que combinaba lo real con lo irreal en un mismo mundo.
Dipper se encontraba sentado en aquella celda, mirando por la ventana. Aun sin poder creer completamente que todo esto fuera real, pues todo parecía como un cuento de esos que les contaba su mama cuando pequeño y eran mundos maravillosos donde no existía limite alguno para la imaginación.
Sin embargo, no se comparaba al hecho de aquello y de la existencia de los demonios que querían matarlo y destruir el universo.
Ese universo parecía estar al borde del colapso, su mente no podía terminar de analizar todo y tratar de buscar una explicación lógica para ello. Para él era difícil aceptar que algo existía por mera casualidad, era un golpe a su orgullo e intelecto, pero en aquellos momentos no podía negar que la existencia de ese universo significa que su mente estuvo errada todo ese tiempo y limitada a las leyes de su universo.
Soltó un suspiro, hacía ya dos días desde la última visita de Bill. Dos días donde se había estado cuestionando las razones para estar en esos momentos donde su peor enemigo siendo su mascota. Bill si bien no había aparecido desde su último encuentro, siempre aparecía la comida suficiente para él y no dejarlo morir de hambre durante ese día. Odiaba saber que no tenía manera de negarse a ello, aun seguía siendo humano y dependía de la comida de las demás necesidades que tenía al ser un ser humano.
Pero no era suficiente, y sabía que el demonio lo hacía para mantener en él aquel temor sobre control que mantenía en Dipper, junto con una silenciosa advertencia que le decía: No puedes escapar de mi control y vivir al mismo tiempo.
Lo odiaba, mucho. Pero a pesar de eso, el esta encerrado durante tanto tiempo había causado que Dipper siendo aún un niño comenzara a temer a aquella soledad y causaba que aunque no lo deseara extrañara la presencia rubio, pues era el único que él creía no quería verlo muerto en ese lugar mientras lo necesitara para su plan, y quien seguramente sería el único en darle las respuestas que necesitaba.
En el tiempo que había pasado, había notado ciertos cambios en Bill en comparación a la versión sádica con la que había luchado en la mente de Stan. No podía confiar en él, pero tampoco quería atentar contra su suerte y causar que el demonio olvidara su plan y acabara con su vida. No deseaba, pero sabía que no tendría más opciones que relacionarse más con Bill Cipher para garantizar su seguridad.
—¿Qué tanto piensas Pino? —preguntó Bill desde el otro lado de la reja que mantenía cautivo al menor.
Dipper se sorprendió, rápidamente cambiando el sentido de sus pensamientos y mirándolo seriamente.
—Estoy pensando que eres muy bipolar —Dipper respondió seriamente sin despegar su mirada de la dorada del demonio.
Bill sonrió, observándolo detenidamente y notando nuevamente aquella barrera alrededor de su mente.
—Vine a ver como estabas —Dipper lo observó de forma poco amigable—. ¿Qué pasa, Pino?
—A ti no te interesa como este, solo te importa que este en buen estado para completar tu plan. —Bill sonrió aun mas ante su respuesta—. Ya sé que es lo que planeas, solo quieres utilizarme para manipular a Mabel y no lo permitiré.
—Me impresionas, Pino. Pero a menos que puedas abrir otro portal a tu dimensión estarás atrapado aquí hasta que Stanford decida abrir el que tiene. Pero, oh cierto —Bill rió—, no lo hará —Dipper gruñó ante sus palabras—. Deberías estar agradecido, te estoy dando comida, agua y un techo donde poder descansar.
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El Intercambio || BillDip
Fanfiction⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
