—¿Qué estás haciendo Bill? —el rubio levantó rápidamente su cabeza golpeándose con la gran mesa en el proceso, no se esperaba aquello.
—¡Maldición! ¡¿Acaso no sabes tocar antes de entrar?! —Bill observó con enojo a Pyronica—. Rayos, que cuerpo tan débil.
Miró como gotas rojas comenzaban a caer por su frente, reconociendo aquel color carmesí y el olor de lo que eran.
—Pues no se tocar aquí, porque esto es un salón principal —respondió obvia la demonio rosa, Bill solo bufó—. Además, ¿que hacías metido bajo esa mesa?
—Yo perdí algo, nada importante —el rubio curó la herida en su cabeza y miró despreocupado hacia un lado.
La demonio lo observó incrédula, antes de suspirar y apuntar con su mano hacia arriba.
—Si estás buscando a tu humano, se encuentra en el cuarto piso —dijo ella sabiendo lo que quería su jefe. Desde la llegada de aquel molesto humano, su atención había estado concentrada alrededor de él, para su molestia.
Bill paró de moverse y con cuidado salió de debajo de la mesa y sacudió su ropa de la forma más normal que podía aparentar.
—Gracias —dijo simplemente para después desaparecer. Pyronica tan solo suspiró agotada.
. . .
—Muy bien, primero que nada debo estudiar mi entorno, por lo cual creo que esta habitación me ayudara —hablaba Dipper para sí mismo, mientras miraba la gran puerta que se encontraba frente a él—. Muy bien. Tú puedes Dipper, solo es una habitación.
Sintió su cuerpo temblar un poco al recordar los sucesos en aquella habitación el día anterior. No debería temer a lo desconocido desde el momento en el cual llegó a Gravity Falls y tuvo que enfrentarse a un montón de sucesos que jamás creyó posibles fueran a existir en la misma realidad que él, pero ahora se sentía como un pequeño e indefenso organismo en todo un universo de infinitas posibilidades.
Y ahora que lo pensaba, era así. El hombre jamás terminaría de conocer todo lo que lo rodeaba, ni siquiera lo que había en la tierra. Estaba limitados a vivir en la ignorancia de lo que realmente los acechaba desde el universo y eran felices con ello. Pero ahora Dipper veía la posibilidad de poder descubrir algo de ese misterio, y eso era quizá lo que más le temía, el hecho de saber que no sabía nada de a lo que se enfrentaba en realidad y de que era una simple hormiga en comparación a los demás habitantes del lugar.
Dándose ánimos, abrió la puerta algo nervioso, viendo la nada que había en el mismo. Dipper tomó la libreta que le había dado Bill, y la abrió en la primera página, justo donde decía el título que había anotado hacía unos minutos luego de su encuentro con Kryptos. Lo observó con algo de intriga y muchas dudas reflejadas en su rostro.
—Bill Cipher... —murmuró, leyendo el título y tocándolo con la punta de sus dedos.
—¿Qué sucede, Pino? —respondió Bill llegando por detrás del castaño y alcanzando a oír su nombre. Dipper gritó no tan masculinamente y giró viendo al rubio quien se sorprendió al verlo blanco como un papel—. Vaya, no sabía que los humanos podían cambiar de color y el tono de su voz —dijo Bill intrigado observando a Dipper, quien con una mano en su pecho lo miró mal.
—¡¿Acaso no sabes tocar antes de entrar?! ¡Casi sufro un ataque! —exclamó Dipper intentando regular su respiración. Bill sonrió divertido, es como si Dipper y él estuviesen conectados para decir la misma oración en menos de una hora.
—Pues no se tocar aquí porque este es mi hogar, y puedo entrar donde quiera cuando quiera —respondió obvio, Dipper solo bufó molesto ante su actitud—. ¿Por qué me has llamado, Pino? —cambió de tema Bill, para evitar que el castaño se enojara más.
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El Intercambio || BillDip
Fanfiction⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
