Los sueños solían ser representaciones de aquellos pensamientos escondidos en lo más recóndito de la mente, que buscaban crear una imagen de ellos y poder darle una respuesta a las incógnitas creadas por medio de los sueños.
Eran imágenes astrales que poseían un gran poder, la mente utilizaba mucha energía para manifestar los escenarios por lo cual solo podían existir cuando el cuerpo se encontraba dormido, ya que la energía se acumulaba y renovaba. A pesar de ser el demonio de los sueños, Bill jamás terminaría de entender completamente la razón y manifestación de los sueños.
Los golpes en la gran puerta causaron que Bill despertara de su sueño, mirando molesto en dirección al sonido y viendo que comenzaban a ser mucho más insistentes. Con algo de fastidio se dispuso a levantarse y ver de quien rayos se trataba y no podía esperar hasta que estuviera lo suficientemente despierto, pero al intentar moverse un poco sintió como algo lo apretaba y con fuerza intentaba traerlo devuelta a su lugar, sin mucho éxito. No pudo evitar sonreír.
—Maldito Bill —habló Dipper aun con sus ojitos castaños cerrados—. ¿Por qué tienes que ser tan pesado? —levantándose de su lugar y aun sin abrir sus ojos, abrazó a Bill como todo un koala y comenzó a empujar sacando su trasero intentando traerlo nuevamente a su lado.
Claro que para sus débiles brazos de fideo, les fue imposible.
Bill solo pudo reír divertido, y utilizando sus poderes causó que su cuerpo se volviera intangible y que Dipper de la misma fuerza que usaba rodara por la cama hasta caer de trasero en el suelo.
—Veo que tu trasero aun ama dormir en el suelo —dijo divertido Bill levantándose totalmente de su cama.
Dipper soltó un pequeño quejido, y por fin abrió sus ojos, los cuales brillaban mirándolo acusadoramente.
—Por lo menos el suelo se deja abrazar por mí —el castaño se acostó boca abajo en el suelo y simuló hacer ángeles sobre el.
—Y las camas también —agregó Bill comenzado a caminar directo al armario, mientras Dipper volvía a verlo enojado. Había recordado aquella ocasión en la cual casi era asesinado por la cama de Bill.
—Incluso tu cama es mucho más divertida que tú... —murmuró el castaño, pero logró ser oído por el rubio, quien giró a verlo ofendido y divertido.
—Me pregunto qué clase de diversión le ves a una cama —comentó divertido el demonio, pero Dipper a duras penas y lograba mantener sus ojos abiertos, no pudo notar aquel tono en la voz del mayor.
—Seguramente mucha más de la que tú me puedes dar —el castaño bostezó mientras restregaba su ojo con su mano derecha, una escena tan tierna al ojo de Bill, pero aquellos molestos golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos.
—Maldición...
E mayor se acercó hacia donde se encontraba Dipper sentado en el suelo medio dormido, y con mucho cuidado que ni sabía podía serlo, tomó al castaño entre sus brazos para después levantarlo. Sintió como Dipper inconscientemente apoyaba su cabeza en su pecho, formando una pequeña pero adorable sonrisa. Después de todo Bill si tenía un corazón, y sus latidos forman un ritmo que lograba calmar su mente y enviar una calidez a todo su cuerpo.
Bill suspiró, pero no de cansancio sino de frustración al saber que no podría pasar más tiempo admirando a aquel pequeño humano en sus brazos. Era tan hermoso, o incluso más de lo que aquella palabra pudiera abarcar pues Dipper era alguien fuera de todos aquellos límites, él podía ser lo que quisiera pero jamás podría dejar de ser algo tan bello para los ojos de Bill.
Aquellos golpes en la puerta siguieron resonando una y otra vez, y Bill gruñendo levemente se acercó a la cama y con cuidado recostó a Dipper, quien comenzó a buscar con su cuerpo la fuente de calor más cercana. Él tomó la manta y lo arropó como si de un bebé se tratase y el castaño se relajó. El rubio se acercó a él intentando no hacer nada que pudiera perturbar la calma del menor y dejó un pequeño beso en su nariz, causando que Dipper arrugara su entrecejo y después volviera a sonreír, mucho más hermoso que antes.
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El Intercambio || BillDip
Fanfiction⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
