Capítulo XII.

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     La familia era el apoyo más importante que tenía una persona en la vida. Quizá las únicas personas que en verdad podían ser sinceras y apoyar en cualquier decisión a los demás, aunque eso dependía de la situación. No todas las familias eran buenas, y no todas las familias compartían lazos sanguíneos, pero siempre habría alguien quien siempre apoyaría sin importar qué, y eso era lo que más caracterizaba a una familia. 

Mabel sabía que eso era verdad, solo porque sentía que era verdadero cuando pensaba en su hermano. Dipper era sin duda alguna el más grande apoyo que tenía en toda su vida. Siempre que sus padres se iban lejos de ellos, él siempre estaba ahí para ella y nunca dejarla sentir la soledad. En cada momento donde algún chico real o no rompía su corazón, él estaba ahí para alegrarla y demostrar que no necesitaba más chicos que no fuera él, y siempre que eran perseguidos por algún ser misterioso de Gravity Falls, él siempre se pondría frente a ella para protegerla. 

Gravity Falls

Odiaba haber venido a aquel lugar, era el lugar que le quitó a su hermano. Ella suspiró, mientras tocaba aquella vieja puerta de madera nuevamente. 

—Tío Stan... —susurró Mabel frente a la puerta de la habitación de su tío, sin obtener respuesta alguna. Ella cerró sus ojos con cierta frustración—. Por favor, abre la puerta —pidió con un tono de voz más alto. Sin embargo, él en ningún momento dijo nada. Mabel no pudo evitar reprimir una mueca—. Tío Stan, sé que debes estar mal por todo esto que ha sucedido, pero si solo planeas seguir encerrado no vas a lograr nada —aun así él seguía sin responder—, Dipper nos necesita, yo lo necesito.... Yo te necesito —la voz de la castaña comenzaba a apagarse cada vez más.

Mientras tanto, del otro lado de la puerta, donde se encontraba la castaña, Stanley tan solo podía observar el suelo sin hacer nada. Ya había pasado bastante tiempo desde que sucedió el incidente con el portal, y desde ese día la culpa lo estaba desgarrando por dentro.

Sabía que las cosas iban a terminar de esa manera, y aun así lo hizo. Todo por recuperar a su hermano, el cual ahora lo odiaba y no quería saber nada de él. Fue muy egoísta.

En todo ese tiempo no había salido de su habitación, no podía darle la cara a su pequeña sobrina, no después de que él fue quien le quitó a su persona más preciada justo frente a sus ojos. En verdad era una persona horrible, que envió a su sobrino a un infierno para convertir su vida en otro.

—Tío Stan, por favor... —pidió en un susurro nuevamente Mabel—, tenemos que traer de vuelta a Dipper para ver todos juntos el Patotective, como antes, ¿lo recuerdas? —sin poder evitarlo, Stan comenzó a acercarse a la puerta, logrando oír más detenidamente los pequeños sollozos de la castaña.

Apretó sus puños contra la puerta, mientras sentía su garganta cerrarse. Mabel era muy ingenua, y seguía confiando en él. De alguna forma, lo hacía sentir menos miserable saber que aún tenía su confianza, pero también le hacía recordar la clase de persona que era por arruinar la vida de sus pequeños sobrinos.

—Mabel yo... lo siento —fue lo único que pudo decir.

La castaña levantó rápidamente su mirada y se acercó aún más a la puerta.

—¡Tío Stan, abre la puerta! —seguía insistiendo ella, pero Stan no lo hacía, tan solo permanecía inmóvil en su lugar—. Sé que es duro todo esto que está sucediendo, pero permaneciendo escondidos de esta manera no lograremos nada.

Stan tomo el pomo de la puerta entre sus manos, pero no lo giró aún.

—Será mejor que olvides eso.

—¿Eh? —Mabel miró confundida hacia la puerta—. ¿Qué quieres decir, tío Stan? —preguntó sin entenderlo.

—Dipper no va a volver —fue lo único que dijo Stan antes de darle la espalda a la puerta, dispuesto a volver a su cama.

El Intercambio || BillDipDonde viven las historias. Descúbrelo ahora