Capítulo XVI.

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     El sol había comenzado a salir iluminando todo el pequeño pueblo de Gravity Falls. Hacía muchos días que no se iniciaba un día con tan hermoso sol, pues había estado todo ese tiempo nublado y con un clima helado que cubría cada centímetro del lugar y generaba un ambiente funesto para ellos.

Parecía que el universo se había puesto de acuerdo para recordarle cada segundo lo triste que era su vida después de perder a Dipper en aquel porta, eso pensaba Mabel quien se encontraba en su habitación, observando por aquel peculiar ventanal con formas triangulares. No había podido dormir en toda la noche, no después de la discusión que escuchó entre sus tíos mientras se ocultaba en la otra habitación. Tan solo había bajado por un poco de agua, cuando los murmullos se hicieron presentes y aumentaban en gran medida. Curiosa se acercó apreciando a su tío Stan alterado, mientras Ford lo observaba algo sorprendido.

Fue la primera vez que vio llorar a su tío Stan, y la primera vez que se sintió reflejada en él. Pues ambos deseaban salvar  sus hermanos sin importar las medidas desesperadas que tuvieran que hacer.

Después de que ellos se retiraran volvió a su habitación, pero no durmió, pues estuvo pensando toda la noche en las palabras de Stan y las de Ford, sabiendo que la relación entre ellos dos estaba más que quebrada. Mabel temía por pensar que en algún momento Dipper y ella terminaran de aquella manera, tenía que hacer cualquier cosa por traer a su hermano de vuelta y evitar que su hermandad se quebrara como la de sus tíos.

Stan planeaba sacrificarse, todo por traer de vuelta a su hermano. Lo de Dipper fue un desafortunado accidente, pues si ellos no hubieran llegado el plan de su tío habría funcionado y en ese momento su hermano estaría con ella.

Pero Stan no.

Y aunque pensara en todo eso, no podía hallar una respuesta a todas sus dudas que solo crecían más en su cabeza. Pues lo único que había logrado encontrar solución fue la causa de que Dipper fuera enviado a ese lugar, siendo el intercambio de él por Stanford. Pero ahora quedaba una pregunta más grande:

¿Por qué ese portal causaba aquello? ¿Por qué tiene que tener una persona a cambio de otra? ¿Por qué fue Dipper y no ella o Soos?

No lo sabía, y quizás solo hubiera una persona capaz de responder sus dudas, pero no parecía querer cooperar con ellos.

No podía pedirle respuestas a Ford ahora que sabía que fue traído a este lugar sin su propio conocimiento. Tampoco a Stan, pues estaba muy delicado emocionalmente. Quizás cuando decidiera salir por sí mismo del encierro en el cual se había impuesto él mismo.

No tenía el apoyo de ninguno de sus tíos, pero si el de sus queridos amigos, su familia. Y estaba segura de que lograrían encontrar la manera de traer a Dipper devuelta sin importar nada más.

Así que soltando un pesado suspiro, se levantó de su lugar y fue a su armario para prepararse para ese largo día.


. . .

—¡Chicos! —Soos y Wendy giraron, viendo como Candy y Grenda corrían hacia ellos con una sonrisa.

—Hola chicas ¿Cómo amanecieron? —preguntó sonriente Wendy una vez ellas llegaron frente a ellos bastante agotadas.

—Lamentamos la tardanza, tuvimos que pasar por unas cosas —explicó Candy suspirando.

—¿Ah sí? ¿Qué cosas? —preguntó la pelirroja curiosa. Candy miró a Grenda, quien bajó la mochila que llevaba en sus hombros, sacando algo de su interior. Wendy abrió sus ojos sorprendida y luego sonrió tiernamente.

El Intercambio || BillDipDonde viven las historias. Descúbrelo ahora