Cuando estaba cayendo por fin en la inconsciencia del sueño, nuevamente aquel sonido volvió a escucharse en todo el eco de la habitación, y Bill abrió sus ojos un poco molesto, esa era la doceava vez que volvía a hacerlo. Con algo de cansancio giró a su lado opuesto, dispuesto a averiguar el motivo de aquellos molestos sonidos que no le permitían descansar.
Tan solo pudo apreciar la silueta del pequeño castaño, quien se removía muy inquieto en su lugar.
Desde que Dipper fue a dormir después de ducharse comenzó a emitir aquellos extraños sonidos, fueron pocos pero mediante avanzaba el tiempo se hacían más frecuentes y mucho más fuertes.
—Oye Pino ¿Qué rayos te sucede? —preguntó algo exasperado, pues no había podido descansar lo suficiente para reponer sus energías.
—¿Eh? —dijo Dipper con la voz algo apagada, girando a verlo sin lograrlo mucho pues estaba muy oscuro.
—¿Qué le pasa a tu boca? —dijo mientras se acercaba más al menor, comenzado a sentir el calor de emanaba de él.
—¿A qué te...? —No pudo terminar de hablar, debido a que la picazón en su garganta volvió por lo cual comenzó a toser fuertemente sintiendo como quemaba.
—Me refiero a eso. ¿Qué le pasa a tu cara? ¿Está cobrando vida propia? —preguntó con cierta curiosidad.
—¿Q-Que? Claro que no —el castaño toció un poco más—. Creo que enfermaré —dijo mientras miraba al techo y posaba una mano en su cabeza.
—¿Qué es "enfermaré"? —preguntó nuevamente curioso, solo que esta vez utilizo sus poderes para iluminar toda la habitación. Cuando vio la cara de Dipper no pudo evitar abrir su ojo sorprendido y preocupado—. ¡Pino, estas horrible! —dijo sentándose rápidamente en la cama. El castaño giro a verlo mal pero la tos había vuelto.
—Gracias por tu amor, esto suele suceder cuando estás enfermo —Dipper suspiró pesadamente—. Dios, siento que voy a morir... —dijo en forma retórica, pero aquellas palabras causaron que el corazón del rubio se detuviera.
—¡¿Vas a morir?! —En un rápido movimiento, Bill de un salto termino sobre el pequeño castaño, tomando delicadamente su rostro y sintiendo como la temperatura salía fuera de lo normal para un humano. Estaba todo rojito, y sus ojos se encontraban llorosos—. ¡Más te vale no morir, Pino! ¡Te perseguiré hasta en la muerte de ser necesario! —Bill se agacho poniendo su cabeza en el pecho de Dipper escuchando sus latidos, los cuales habían aumentado su ritmo y su respiración se tornaba más pesada.
—No seas dramático, no voy a morir —Dipper aprovechando la posición en la que estaba Bill, lo abrazo contra sí mismo—. Solo estaba bromeando.
—¿Entonces por qué tu corazón late tan rápido? —Bill apretó un poco más su rostro entre sus manos—. ¿Y por qué tu carita esta tan caliente? —Dipper no pudo evitar sonreír un poco, se notaba la preocupación en su voz.
—Esos son los síntomas de un resfriado —con cuidado comenzó a peinar el suave y lindo cabello del demonio, parecía ser tan manipulable ante sus manos, por lo cual no pudo evitar hacerle unos "cuernitos" con el.
—¿Qué es eso? —preguntó confundido y molesto, como odiaba algunas veces no saber con exactitud todo sobre los humanos.
—Es una enfermedad muy común en los humanos, mayormente se produce por bruscos cambios de temperatura o por contagio —explicó el castaño sintiéndose como un científico. Bill frunció el ceño, antes de alejarse de Dipper pero sin separar su abrazo, lo suficiente para ver sus ojitos.
—¿Algo así como una maldición? —Dipper asintió no muy seguro de su ejemplo—. ¿Y cuáles son los efectos de esta maldición?
—Pues normalmente es mucha picazón en la garganta, dolor de cabeza, un calor insoportable y escalofríos. Y eso sin contar los... —Dipper estornudo, tan delicadamente y suave que Bill creyó que parecía un gatito—. Estornudos. —terminó de explicar con una voz más aguda debido a que su nariz se había tapado. Bill lo miro enojado.
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El Intercambio || BillDip
Fanfiction⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
