Capítulo XXVII.

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     Esa vez, Dipper soñó con un rostro. No podía recordarlo perfectamente, ni mucho menos identificar sus facciones para hacerse una idea de quién podría llegar a tratarse. Aún así mientras lo veía distorsionado, sentía el interior de su pecho arder. Era extraño, no podía decir que fuera completamente una pesadilla. Porque lo sentía... extrañamente familiar. 

Comenzó a abrir sus ojos castaños cuando sintió todas aquellas imágenes abandonar su mente, intentando observar bien el lugar en el que se encontraba. No había recordado cuando fue la última vez que durmió tan cómodamente, quizá fue hace mucho y sentía una especie de deja vu. Ahora solo quería volver a sentir esa calidez que sentía en sus sueños.

—Veo que despertaste. 

Al escuchar aquella voz, se quedó estático. No podía ser Rubik, él tenía una voz aguda y un tanto infantil, en cambio esta era un tanto grave y suave, envolviendo sus oídos agradablemente ante el tono de la misma.

Giró lentamente, temiendo estar en alguna clase de problema. Pero por algún motivo su corazón comenzó a latir frenéticamente, y sintió que le daba un ataque cuando vio al lado suyo unos impresionantes ojos color ámbar, que lo miraban con cierta ternura.

—Bill... —susurró automáticamente, casi por instinto al ver aquellos hipnotizantes ojos.

El rubio sonrió, supuso que Forma Amorfa ya le habría contado algo.

—Hace mucho que no te veía Pino, ¿Quién eres hoy? ¿Dipper, o Mason? —preguntó burlón el demonio.

Dipper no entendía a qué se refería, pero por algún motivo se sintió avergonzado y su carita se ruborizó.

—¿Eres Bill en verdad? —preguntó algo nervioso Dipper. Bill sintió un pequeño dolor al saber que Dipper en verdad podría haberlo olvidado.

—Efectivamente así me llamo. ¿Y tú crees que lo soy? 

El castaño lo observó durante unos segundos, analizando todas sus facciones tan perfectas ante sus ojos, tratando de buscar en sus memorias su rostro.

—Bill es un nombre hermoso, por lo cual el portador de tal nombre debe ser igual o más perfecto. —Dipper se acercó gateando a él, quien se encontraba sentado y cuando estuvo lo más cerca posible levanto una de sus manos, acariciando la mejilla del rubio—. Tú eres Bill. —dijo con una hermosa sonrisa, que desarmo por completo a Bill.

—¿Recuerdas la última vez que hablamos? —preguntó Bill, tomando la mano de Dipper en su rostro para que no detuviera sus caricias.

—No... solo recuerdo que estabas ahí, sonriéndome tan arrogante como siempre —respondió riendo divertido, aquella pequeña risita sonó como el cielo.

—¿Forma Amorfa te contó sobre cómo fue que llegaste aquí verdad? —el menor asintió.

—Me dijo también que eres un demonio muy testarudo y solo buscas sobresalir por sobre los demás —habló despreocupado, y Bill anotó el nombre del demonio para torturarlo después—. Pero me dijo de todo lo que hiciste por salvarme. 

Bill sonrió, acariciando sus cabellos castaños con ternura.

—Es una lástima que no pueda devolverte todos tus recuerdos. 

—No me importa si no puedo recordarte Bill —Dipper se acercó a él aún más hasta estar a unos pocos centímetros de su rostro—. Me importaría si mis emociones no te recordaran.

Él se acercó aún más, hasta por fin darle un pequeño beso al demonio. Fue rápido, por lo cual se separó al instante, y Bill pudo apreciar su rostro sonrojado hasta las orejas, su tímida sonrisa y aquel brillo en sus ojitos que delataban su pureza y felicidad que tenía su alma en aquellos momentos.

El Intercambio || BillDipDonde viven las historias. Descúbrelo ahora