Epílogo.

10.9K 1.3K 1.1K
                                        

     Por primera vez, Dipper no soñó nada más aquella noche. Sus sueños solían ser invadidos por un vago recuerdo de su pasado, y un sentimiento nostálgico que lo seguía hasta el día de hoy. 

La alarma comenzó a sonar, indicando que el nuevo día había comenzado.

La intensa luz del sol lograba atravesar las densas cortinas de la habitación, y llegaba al imperturbable rostro dormido del castaño que descansaba en su cama. Él comenzó a removerse, intentando encontrar una posición que lo alejara de la molesta luz que invadía su habitación. Pero aun así debería levantarse para apagar la alarma que él mismo había puesto lejos de su cama para tener que levantarse.

Soltando un pesado suspiro, levantó las mantas que le cubrían para arrojarlas a un lado y poder sentarse en su cama. Al hacerlo sus pies tocaron el suelo, en el cual se hallaban cientos de hojas esparcidas generando mucho desorden. Él se estiró un poco y se levantó, caminando por ese sendero de hojas de libretas arrancadas hasta llegar a la ventana para de una vez por todas mover las cortinas y que la luz le diera vida al lugar.

La luz dio de lleno en su rostro, causando que sus ojos se cerraran levemente. Después de acostumbrarse a la luz y a la calidez que le llagaba se sentó en el escritorio a su lado y enfoco su vista en el calendario que tenía al lado de su computadora.

Era el 31 de Agosto.

Observó nuevamente todo el desastre que tenía en su habitación, notando como bajo todos esos papeles se encontraban sus apuntes de la escuela, los cuales no había mirado y todos eran para el día siguiente.

Mañana debía volver a la escuela.

Suspiró nuevamente, sabiendo lo que eso significaba. El poco tiempo que tenía sería reducido a nada, ahora que también debía preocuparse por la escuela. Decidió no perder más el tiempo, así que tomo los apuntes de la escuela dispuesto a hacer todo lo pendiente, de esa manera tendría tiempo para seguir su estudio.

Logró escuchar como su puerta era lentamente abierta, pero no le tomó importancia al saber de quién se trataba. Por ello no se asustó cuando sintió unos brazos rodear su cuello y unos largos cabellos castaños cubrirlo.

—¡Feliz cumpleaños Dipper! —gritó la recién llegada, abrazándolo con todas sus fuerzas. El castaño sonrió, dejando el bolígrafo que había tomado para girar y ver a una despeinada chica castaña con su pijama de unicornios.

—Feliz cumpleaños para ti también, Mabel —dijo él, mientras la abrazaba igual.

—Hoy es tu cumpleaños ¿y planeas estar haciendo los trabajos de la escuela? —preguntó ella incrédula.

—También es tu cumpleaños, y estoy seguro de que has olvidado que tenemos un ensayo para mañana. —respondió divertido Dipper volviendo a su lugar dispuesto a empezar. Mabel al escuchar sus palabras palideció

—No importa, porque mi hermano favorito me ayudara, ¿verdad? —preguntó Mabel sonriendo.

Dipper solo negó divertido, ella también había olvidado que ese ensayo era por grupos, y ellos dos eran un equipo.

—¿Mamá y papá ya despertaron? —preguntó el castaño cambiando de tema mientras comenzaba a escribir unos apuntes y encendía la computadora.

—Desde muy temprano, parece que hoy deben trabajar hasta tarde —dijo Mabel algo desanimada mientras se sentaba en su cama.

El castaño solo negó, siempre era lo mismo con sus padres. Ellos trabajaban mucho, y él los entendía, pero eso lo hacía cuando era más pequeño. Pensaba que era porque les exigían demasiado, pero después de volver de Gravity Falls se había dado cuenta que ellos no necesitaban trabajar tanto por necesidad, lo hacían porque querían pasar menos tiempo en casa.

El Intercambio || BillDipDonde viven las historias. Descúbrelo ahora