Dipper se separó lentamente del rostro de Bill, pero no por completo quedando a escasos milímetros de él permitiéndole sentir su respiración, y al mismo tiempo sintiendo como comenzaba a acelerarse. Movió su rostro un poco más para atrás, observando directamente al ojo de Bill, el cual permanecía totalmente abierto mostrando todo su desconcierto.
El castaño sonrió dulcemente, mientras sus mejillas eran adornadas con ese sonrojo que combinaba tan bien con su rostro. Con una de sus manos acariciaba la mejilla del mayor, quien aún no podía saber que rayos acababa de suceder y sentía sus labios cosquillear aun sintiendo el calor de los labios ajenos.
—Sabes a miel —susurró Dipper sin quitar en ningún momento su sonrisa. Y ante sus palabras, Bill parpadeó un par de veces, hasta por fin volver a poner los pies sobre la tierra—, creí que sería un sabor agridulce, pero me sorprendiste —admitió rascando su mejilla nerviosamente.
Para sorpresa de Dipper, Bill en un rápido movimiento lo empujó causando que cayera de espaldas a la cama. Dipper abrió sus ojos que cerró por el sorpresivo movimiento dispuesto a replicar por su actitud, pero al ver la mirada que le dirigía Bill, las palabras murieron en su garganta.
El ojo de Bill lo miraba en absoluto pánico, su cuerpo estaba temblando y su boca se abría y cerraba tratando de hablar pero simplemente no podía hacerlo.
Pero al darse cuenta lo que hizo a ver la mirada sorprendida del castaño, logró comenzar a reaccionar. Bill no sabía que estaba haciendo, su cuerpo había reaccionado por sí mismo al analizar lo que había sucedido.
¿Qué había sido eso? ¿Por qué demonios su cuerpo se sentía de aquella manera? ¿Qué era eso que sentía en aquellos momentos y quemaba su pecho?
Era horrible, no podía controlarlo. Podía sentirlo, sentía... como cada una de esas molestas emociones que había reprimido durante tantos milenios salían nuevamente a la luz y de un solo golpe. Estaba perdiendo el control sobre su mente, su cuerpo y sobre sí mismo. ¿En qué momento fue que bajó tanto la guardia como para permitir aquello?
—Bill —el nombrado salió de sus pensamientos mirando como Dipper lo miraba con cierta tristeza y algo de decepción—, lo siento, no era mi intención... —habló bajo el castaño al entender que aquella mirada de Bill reflejaba muchas emociones negativas.
Dipper sentía como su corazón dejaba de latir con tanta emoción como antes, y ahora un dolor comenzaba a crecer dentro de él, junto con un sentimiento que conocía muy bien. Era la desilusión. Por un momento había pensado que Bill sentía lo mismo que él, que quizás después de todo había alguna oportunidad de formar parte del mundo del demonio de los sueños. Había llenado de tantas ilusiones y esperanzas su inexperto corazón, que ahora estas comenzaban a despedazarse incrustándose aún más en su interior.
—Dipper yo... —intentó decir algo Bill, pero no lograba encontrar las palabras correctas para expresar todo el lío que causaban todas aquellas sensaciones en su cabeza. Quería de alguna forma abrazar a ese pequeño y decirle tantas cosas, pero simplemente no podía hacerlo.
Dipper agachó la mirada, y sonrió desganado.
—No digas nada Bill, fui yo quien cometió un error —sin esperar respuesta del rubio, Dipper se levantó y rápidamente salió corriendo fuera de la habitación del demonio.
Dipper corrió y corrió mientras cubría sus oídos, tratando de ignorar los gritos del demonio llamándolo. Era muy doloroso para él.
No sabía hacia donde corría, ni siquiera le importaba en verdad. Lo único que quería en aquellos momentos era correr y correr hasta que no pudiera más, y poder olvidar aquel dolor en su pecho que comenzaba a formarse. Quería golpear algo, más específicamente así mismo. No por ser un idiota pensando que Bill reacciona de manera diferente, sino porque no fue capaz de esperar y escuchar la respuesta del rubio. Su miedo y su tristeza pudieron más que él, dando como resultado que huyera como todo un cobarde.
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El Intercambio || BillDip
Fanfiction⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
