Sus pensamientos comenzaban a perder sentido alguno cuando dejó de dormir el tiempo necesario para recargar sus energías. El miedo por no despertar jamás o de despertar aun sabiendo que no tendría escapatoria alguna causaba en Dipper un cargo de consciencia que lo privaba de cualquier tranquilidad.
Dipper abrió ligeramente sus ojos, no había podido dormir en toda la noche pensando en lo que le dijo Bill. Sabía que no había sido una mentira, porque no ganaba nada mintiéndole, además de que todo lo que dijo era igual a lo que el sabia y estaba seguro que nadie lo habría pensado a dicho al demonio por lo cual no tendría forma de saberlo.
Bill jugaba con él, lo hacía por medio de sus pensamientos y el terror que causaba en el por medio de sus acciones. Sin embargo, seguía sin entender las reglas en el juego del demonio pues terminaba más confundido en cada momento debido a las cosas que hacía Bill y nunca podía prever.
Observó expectante más adelante de él, donde se encontraba un peculiar desayuno, conformado por un chocolate caliente, galletas y huevos con tocino.
Dipper lo observó atentamente, sospechando de la procedencia y verdaderos motivos de aquellos alimentos. Durante esos días, Bill lo había estad manteniendo a base de frutas, vegetales y agua, dándole lo necesario para generar suficientes nutrientes para sobrevivir. Pero el ver algo diferente simplemente lo hizo pensar de más.
Sabía que Bill no tendría motivos para matarlo aún, pero no podía decir lo mismo de los otros demonios. No podía simplemente arriesgarse a comerlo.
Sin embargo trató de pensar más en la situación.
Luego de la plática que había tenido con el demonio, Dipper se pudo dar cuenta de algo que había estado analizando desde que llegó a aquella dimensión. Su mente era demasiado cerrada para ver las múltiples posibilidades que existían en el universo. Pero esa mentalidad no aplicaba solamente para las distintas realidades alternas que existían y de las cuales no debía basarse en una solamente, también estuvo pensando mucho en Bill. En un principio pensó que Bill era el culpable de todo, el rey de la destrucción y las rarezas, el amo del descontrol. Aquellas perspectivas eran la realidad de Dipper, porque no se había concentrando en expandir más su conocimiento sobre lo existente. Jamás se había puesto a pensar que quizás él también estuviera atrapado aquí y solo quisiera salir y eso pudiera —de alguna tétrica manera— justificar su comportamiento, aunque sin contar la parte de querer dominar el universo.
Bill era raro, la definición perfecta de la locura. Pero podía ser el ser más razonable y coherente de todos los universos si lo veía de una perspectiva diferente.
Dipper por primera vez consideraba el no pensar en él como un enemigo. Pensaba en Bill como un aliado imprevisto. Ambos estaban apoyándose en el otro para cumplir sus propios ideales razonables.
Se acercó a aquel desayuno, y tomó un gran trago de chocolate caliente sin importarle haberse quemado, al sensación del dulce y amargo sabor le recordó la calidez de su realidad. Igual sabía que si llegaba a ser alguna trampa, Bill no permitiría que muriera.
Porque Bill era una pieza clave de su plan, y Dipper planeaba usarlo para su beneficio.
Si bien no conocía completamente a un ser tan complejo a como lo era Bill Cipher, decidió averiguar más al respecto. Quizás todo este tiempo el equivocado fue él, tal vez debería a ver escuchado la versión del demonio. Sin embargo él sabía que el rubio estaba hecho de secretos, de eso se había dado cuenta desde que lo conoció, y sabía que hasta que se abriera con él estaba complicado, aun así quería intentarlo.
No sabía por qué se había interesado tanto en Bill, no era simple curiosidad y lo sabía, debía ser algo más. Quizá su atracción natural a los misterios que le invitaban a resolverlos, y por muy masoquista que pudiera escucharse, Dipper quería darle una oportunidad a aquel malévolo misterio.
ESTÁS LEYENDO
El Intercambio || BillDip
Hayran Kurgu⠀En el momento en el cual Mabel decidió no oprimir ese botón, no sabía que había sellado el destino de su hermano gemelo. Ya que cuando la cuenta regresiva llegó a cero y la luz los cegó a todos, apareció un gemelo, pero no era el gemelo que Mabel e...
