6: Di mi nombre

10.6K 579 19
                                        

-Llega tarde -le espetó cuando estuvieron cerca el uno del otro…

-Y usted sigue tan maleducado como de costumbre —respondió ella.

Brus no pudo evitar sonreír. Tenían una química de lo más extraño pero,
de alguna manera, funcionaba.

Estaba claro que aquella actitud de princesa de hielo no encandilaría a la
prensa, ni tampoco seduciría al público. Lo que significaba que él tendría que remodelar un poco su imagen.

Alexia se quitó el abrigo y Brus resbaló la vista por toda la magnitud
lujuriosa de su cuerpo. Claro que lo haría. Podía convertirla en una chica rebelde que sin embargo resultara simpática.

-¿Qué está haciendo? -le preguntó Alexia.

-Sólo miraba -respondió él mirándola a los ojos con una sonrisa.

Alexia llevaba un vestido no muy corto de color beige que le hacía juego con la piel. Brus alzó la mano para soltarle uno de sus rizos, pero ella dio un paso atrás, negándose a que él la tocara.

-Mantenga las manos quietas, Dolton

-Es que la lluvia le ha revuelto el pelo -mintió él-. Sólo trataba de arreglárselo.

Alexia dejó escapar una especie de suspiro y Brus supo que la había puesto nerviosa. Nerviosa en el mejor sentido. En el sentido sexual.

-Mi pelo está perfectamente -dijo ella.

Pero Brus no estaba de acuerdo. Aquel estilo de señora arreglada era demasiado estirado, demasiado formal.

-¿Va usted a invitarme a cenar o no? -preguntó ella.

-Por supuesto. Vayamos a nuestra mesa.

Un camarero los guió hacia una mesita para dos apartada, en la que lucía una vela blanca con cera derretida en la base y un único capullo de rosa colocado en un vaso. Ambos detalles le conferían a la mesa rústica un toque romántico.

Estudiaron sus cartas en silencio. Cinco minutos más tarde, cuando el
camarero regresó con las bebidas que habían pedido, Alexia y Brus pidieron lo mismo, con la diferencia de que él pidió la carne poco hecha y ella muy pasada.

Cuando llevaron un cestito con pan caliente, él hizo el amago de levantarla para ofrecerle un panecillo al mismo tiempo que Alexia metía la mano para servirse ella misma. Pero antes de que sus manos se rozaran, ella retiró la suya.

-Adelante, señorita Montenegro -dijo Brus oscilando la cesta frente a ella-. ¿O Puedo llamarte Alexia?

Ella escogió un bollito y luego procedió a untarlo de mantequilla.

-Está bien. Llámame Alexia.

-Tú puedes llamarme Brus -apuntó él mientras la observaba darle un
mordisco a su pan.

Ella lo masticó y luego emitió un leve sonido de placer, parecido a un tenue gemido sensual.

-Dilo -ordenó Brus, divertido, mientras estiraba el brazo para alcanzar su cerveza.

-¿Cómo dices? -preguntó ella alzando la vista.

-Mi nombre. Di mi nombre.

-Brus -respondió Alexia mirándolo con curiosidad.

-No ha estado mal, pero es mejorable -dijo él conteniendo una mueca-.
Tienes que gemir después de decir mi nombre, como has hecho tras comer el trozo de pan.

Alexia cayó por fin en la cuenta de la broma, y le tendió el cestito de pan.

-Vete a la mierda, Brus.

-No he podido evitarlo -confesó él dando rienda suelta a la sonrisa que
estaba conteniendo—. Quiero decir... he aquí una mujer que tiene un orgasmo con un pan con mantequilla.

-No he tenido ningún orgasmo

-Claro que sí.

-Claro que no.

Ella lo miró por encima de la mesa, pero su expresión de fastidio se le
quedó de pronto corta. Brus la estaba mirando fijamente, y Alexia se sonrojó y comenzó a juguetear con la servilleta que tenía en el regazo.

-No lo hagas -dijo ella.

-¿Hacer qué?

-No me mires así.

Brus observó sus facciones, fascinado por aquellos ojos violeta y aquella
boca jugosa.

-Es que eres muy hermosa, Alexia.

Él no era capaz de detener la atracción, el calor, la espontánea sexualidad que le ardía en la sangre.

Alexia soltó el aire que tenía retenido y se hizo el silencio.

La lluvia golpeaba contra el edificio, y la luz de la vela bailaba entre ellos, remarcando la intensidad del momento.

Brus le dedicó una leve sonrisa sensual. Alexia era perfecta para el escándalo que tenía en mente.





Es corto pero por lo menos adelante bastante de donde lo tenia.....

Mi Deseable Rival (+ 18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora