Cosas inesperadas

1K 102 4
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

— ¿Respuestas de qué? —pregunta con el semblante serio y todavía con rastro de rabia.

—No te importa —respondo altaneramente. No es mi intención pelear, pero poco a poco me aburre que me traten como si tuviera cinco años.

—Y ahí vamos de nuevo —Julian suspira intentando tranquilizarse—. No quiero más peleas —dice con la mirada perdida.

Algo en mí, no sé en qué parte de mi ser, se siente culpable de complicarle la vida a Julian. Él solo quiere protegerme, el problema es que no sabe cómo hacerlo. Aun así, lo intenta y no puedo estar juzgándolo. Tengo que aceptar que él no tiene la culpa de comportarse así. Le ha tocado tomar papeles que no le corresponden solo por líos de mayores.

Rendida y decepcionada conmigo misma, muevo mis labios sin ninguna emoción

—Yo tampoco.

Veo la mirada de duda de mi hermano examinarme detenidamente.

—Prométeme no volver a buscar a Sebastian —dice con un tono que hace que mi interior se sienta más culpable.

Dudo en decir mis siguientes palabras, porque no me creo a mí misma capaz de aceptar tal trato y menos cuando Sebastian es el único que me puede dar respuestas en estos momentos. Sin embargo, mi hermano se merece un poco de tranquilidad, y aunque lo dude, no buscar a Sebastian es lo mejor. Sé que él será uno de mis más grandes problemas, y algo me dice que lo evite

—Lo prometo —digo con seriedad.

✽ ✽ ✽

3 de diciembre

No he querido salir de mi cuarto, de cosa me levanto de la cama. Solo lo hago para comer y volver a encerrarme. Mi madre está un poco preocupada, pero mi hermano está tranquilo porque sabe que no estoy deprimida ni nada por el estilo, la cuestión es que quiero paz y la única manera de hacerlo es encerrándome en mi habitación y aislarme del mundo.

Llevo tres días con esta actitud y no puedo negar que he sentido cierta paz, y un poco de estrés porque las ganas de ver o ir a buscar a Adam han sido insoportables. Lo peor es que él tampoco ha hecho ningún esfuerzo por contactarme. No que yo me haya enterado.

Además, creo que es mejor así. Sé que, si llego a ver a Adam, mis sentimientos me controlaran y eso solo forma problemas. Necesito pensar un poco en mí, necesito tener la mente en blanco y no enfrentar tantos problemas que no me corresponden.

Mi padre sigue sin dar rastro y ya me rendí, algo me dice que no volverá y aunque tengo miedo de que le haya pasado algo, a la vez algo me tranquiliza. Las malas noticias son las primeras en saber.

Estoy acostada en mi cama, boca arriba mirando el techo e intentando encontrar figuras inexistentes en el color blanco, sin duda ese ha sido mi más entretenido pasatiempo en estos días. Respiro lentamente y estoy a punto de dormirme cuando la puerta se abre y veo la silueta de mi hermano acercarse a mí.

No quiero perderteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora