Navidad teñida con sangre

736 55 6
                                        

—Vamos Lena, no puedes quedarte aquí toda la noche —claro que si puedo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


—Vamos Lena, no puedes quedarte aquí toda la noche —claro que si puedo.

—No, no, estoy decidida. No quiero ver a ese hombre —estoy sujetándome de los marcos de la puerta mientras mi hermano me intenta sacar a rastras.

Después de nuestro abrazo reconfortante mi hermano dijo que era hora de bajar, pero cuando estaba a punto de cruzar el marco de mi puerta me arrepentí, me quedé inmóvil, y como es de esperar mi hermano intento convencerme a las buenas, pero no lo logró. Así que ahora aquí estamos como dos niños pequeños luchando, yo por no tener que bajar y él porque quiere que baje.

—Adam está abajo esperándote, ¿Lo dejaras plantado? —dice con un tono de voz convincente, porque si, es lo que hace. Está intentando convencerme de una manera muy sucia—. Déjame decirte que él está esforzándose para estar de pie, solo quiere verte. ¿Le harás este desplante?

Me suelto de repente y por inercia ambos caemos hacia atrás, pero gracias al cielo no caemos al suelo. Ambos nos echamos a reír a carcajadas. Esto me recuerda mucho a cuando éramos pequeños y jalábamos los juguetes. Él siempre soltaba el juguete de repente y yo siempre caía en el suelo golpeándome duro.

Cuando ambo nos componemos, suspiro un largo tiempo. Estoy muy frustrada porque no quiero ver a mi padre, pero no me puedo quedar acá, luego perdería la oportunidad de ver a Adam.

—Está bien —murmuro para mí, pero mi hermano logra escuchar.

Julian me da su brazo y yo lo acepto, lo agarro con fuerza y trago saliva.

—Papá no ha llegado, y tú te ves hermosa, deja los nervios porque me pondrás peor de lo que estoy —aja hermanito, pero a ti no se te nota, en cambio yo estoy que apenas puedo caminar.

Julian me guía hasta las escaleras y luego me suelta de repente.

—Has una entrada triunfal, no quiero que te opaques con mi belleza —está burlándose de mí, el idiota de mi hermano está burlándose de mí.

Lanzo un gruñido y mi hermano sale bajando las escaleras con rapidez. Yo intento bajarlas, pero después de unos cuantos escalones me rindo, me quito los tacones y me siento en los escalones. Ni siquiera ver a Adam me da las fuerzas necesarias para enfrentarme a mi padre, es difícil. Julian parece tranquilo, aunque me dijo lo contrario, yo desearía parecer tranquila.

Ash, porque todo es tan complicado, desearía que simplemente todo se esfumara. Quizás así yo no tendría que estar en esta situación... Adiós padres infieles, adiós Sebastian, adiós padrastros asquerosos, adiós muertes injustas, adiós todo.

Me cubro el rostro con las manos e intento respirar con normalidad, pero estoy demasiado ansiosa. Dejo mi rostro y me abrazo a mí misma, apretándome con fuerza el estómago. Necesito dejar de temblar como perrito mojado.

— ¿Qué haces aquí? —alzo la cabeza rápidamente. No puedo creer que ninguna persona lo haya detenido, él no debe estar subiendo escaleras solo.

No quiero perderteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora