13. Tú/Absurda Cenicienta.

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Maratón 3/5.

Narra Ramiro.

- Tú.- le sonreí a Jim, mi gran sueño.- Hueles a jazmines.- comenté tras sentir su perfume en un abrazo.- Jim ¿estás aquí?- reí.

- Sí.- asintió riendo la princesa más hermosa dispersa como mariposa.

- ¿Te preocupa que Yam este aquí?- adiviné.

- Me pasan cosas, Ramiro. No me gusta tener secretos como este, no está bien. Te quiero, pero mientras estes con Yam nada debe pasar entre nosotros. Aunque te quiera más que amigo.- admitió triste.

- Yo también te quiero.- le dije mordiéndome el labio inferior para no besarla en público. Debía ser un caballero, controlar mis deseos.

- Te quiero y nadie lo sabe.- dijo suave al borde del llanto. - Todo tiene sentido a tu lado. Te quiero como en los cuentos la princesa quiere a su príncipe azul en un amor eterno.

- Veámonos está noche, solos tú y yo.- sugerí.

- Por última vez, porque no puedo seguir así.- declaró.

- ¡Jim! ¿Qué te pasa?- consultó Yam detrás mío.

- Na-nada, es solo que Nico no está.- dijo la española intercambiando una mirada triste conmigo.

- Pensé que estabas superando a Nico.- dijo Yam apenada tomando mi mano.

- Y lo estoy, debo hacerlo.- asintió retirándose entre lágrimas.

- Pobrecita.- decía Yam.

- Sí, pobre.- asentí siguiendo a Jim con la mirada. Ella se alejaba cada vez más y se perdía a lo lejos entre la multitud.

- ¿Ramiro? ¿A quién miras?- me preguntó Yam.

-Tú, la más bella, mi reina.- le dije a la más ingenua.- Tú, me enloqueces eres mi dueña. ¿A quién más voy a ver?

- Ramiro...- decía Yam sonrojándose.- Yo sólo esperaba seguir ensayando.- sonrió viéndome claramente a los ojos con ternura, lo cual despertó como cierta culpa en mí porque yo no estaba siendo sincero con ella.

Después del ensayo le escribí a Jim.

- Te necesito ver esta noche en este bar.- dije mandándole la ubicación. - No llegues tarde.

Llegó la hora acordada y Jim ya me esperaba ansiosa con sus ojos soñadores chequeando su reloj.

- ¿Llevas mucho esperando?- le pregunto tomándole de la cintura.

- Te esperé tanto por temer llegar tarde. - decía mientras me inclinaba a ella para darle un beso.- Quiero besarte, pero no puedo seguir así. No pierdas tu tiempo conmigo, Yam no merece esto ¿no te das cuenta? Esto está mal en muchos sentidos. No quiero ser más...- la interrumpí con un beso.

- ¡¿Ramiro?! ¡¿Qué haces besando a Jim?!- exclamó Yam exigiendo una explicación.

Narra Yam.

- Veámonos está noche, solos tú y yo.- le decía Ramiro a Jim cuando yo regresaba de con una botella de agua.

- Por última vez, porque no puedo seguir así.- declaró mi amiga prácticamente llorando.

- ¡Jim! ¿Qué te pasa?- consulté detrás suyo.

- Na-nada, es solo que Nico no está.- dijo la española intercambiando una mirada triste con Ramiro.

- Pensé que estabas superando a Nico.- dije apenada tomando su mano con cariño.

- Y lo estoy, debo hacerlo.- asintió retirándose entre lágrimas.

- Pobrecita.- le dije a Ramiro lamentándome por el estado de mi amiga.

- Sí, pobre.- asintió siguiendo a Jim con la mirada. Últimamente, lo noté muy atento a ella.

- ¿Ramiro? ¿A quién miras?- pregunté esperando una explicación.

-Tú, la más bella, mi reina.- dijo tratandome de ingenua.- Tú, me enloqueces eres mi dueña. ¿A quién más voy a ver?

- Ramiro...- lo detuve sonrojándome.- Yo sólo esperaba seguir ensayando.- sonreí viéndole a sus bellos ojos con ternura, aunque parte de mí temía que tantos halagos se debieran para distraerme de lo que esperaba de él realmente, una explicación de por qué le prestaba tanta atención a Jim.

Después del ensayo le escribió a Jim y yo decidí averiguar de qué se trataba. Noté que la citó en un bar de mi barrio a cierta hora a la cual no me iba a ausentar. Si él quiere ayudar a Jim, yo también quiero colaborar.

- ¿Llevas mucho esperando?- le preguntó tomándole de la cintura en el bar citado. Jim estaba arreglada, y él también ¿qué es esto?

- Te esperé tanto por temer llegar tarde. - decía ella mientras él se inclinaba a ella para darle un beso.- Quiero besarte, pero no puedo seguir así. No pierdas tu tiempo conmigo, Yam no merece esto ¿no te das cuenta? Esto está mal en muchos sentidos. No quiero ser más...- decía Jim cuando Ramiro la interrumpió con un beso.

- ¡¿Ramiro?! ¡¿Qué haces besando a Jim?!- exclamé adolorida por tan letal veneno en mis ojos provocado por dos seres que quería. ¿Hace cuanto esto venía pasando?

- Mi reina...- decía Ramiro.

- Yo te creí cuando me adulabas, pero resulté siendo la reina de nada si estabas detrás de Jim. No quiero que ninguno de los dos me vuelva hablar.- declaré.

- Estás loca, dejame que te explique...- me decía Ramiro.

- Repetidamente te pedí más de una explicación y nunca se te ocurrió admitirme que estabas en algo con Jim.

- Pero Yam...- me decía mi ex mejor amiga.

- Pero Yam nada, yo me creí ese cuento de que estabas mal por Nico, cuando en realidad todo este tiempo estuviste mal por querer a alguien que tenía novia ¿no es así? Ni te molestes en negarlo.- indiqué alejándome de estas tonterías.

Fui a mi casa y me dediqué a llorar, recordando adolorida cuando quise ser feliz. ¿Por qué este amor tuvo que terminar en dolor? Miré el decorado de mi habitación y encontré varios diseños que había planeado usando a Jim y a Ramiro de modelos. Sin pensarlo, los rompí todos. Destruí el papel que llevaba su imagen como ellos despedazaron mi corazón.

🐞🍀

Cambio De Roles 2|GastinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora