CAPITULO 31

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Les dejo foto de Camile, ya sabrán quién es.

Sorprendida, vi a Jamie devorando unos espaguetis en salsa que Sam preparó el día anterior. Ni siquiera los calentó, los tomó del refrigerador y comenzó a comerlos, con tantas ganas, que incluso desee quitarle el plato y terminarlo yo.

Era lo último que quedaba cocinado, me limité a servirme cereal con leche, Ben me imitó, entre los dos vaciamos la caja. El refrigerador y la alacena son zona devastada, en el sentido que no queda nada que pueda consumirse, y eso si es serio, Ben come por cuatro y yo, bueno no me quedo atrás.

Jamie suspiró satisfecha, le señalé una zona de su mejilla que quedó llena de salda, ella de inmediato la limpia.

-Lo primero que haré será ir al supermercado, ¿Qué Sam no surtía la despensa?

-No tenemos mucho de haber llegado, creo que desde la muerte de Penélope, nadie se ha preocupado por ello.

El rostro de Jamie se ensombrece, me imagino que era muy cercana a Penélope.

-Bueno, iré a comprar algo, pero desde ahora advierto que soy pésima en la cocina.

-Bienvenida al Club. –Secundo lo escuchado.

-Alguien tendrá que cocinar. –Me sostiene la mirada, qué piensa, que yo lo haré, está demente.

-No me mires a mí, si quieres que te envenene ponme a preparar alimentos, no sé ni cómo se enciende la estufa.

-Pues yo no lo haré. –Se cruza de brazos.

-Pues yo tampoco. –La fulmino con la mirada, no tenía más de quince minutos de haber llegado y ya la odiaba.

-Ninguna me ha consultado, pero la cocina se me da bien, yo lo haré.

Ambas volvimos a ver a Ben, de seguro el asombro en nosotras ha sido demasiado notable, ya que agregó: ¿Qué? un hombre puede cocinar, Sam lo hacía.

-Bien. –Contesta Jamie cortante.

-Te acompañaré. –Me ofrezco.

-Ni lo pienses, es peligroso.

-No pretendes mantenerme encerrada ¿Oh sí?

-Eso mismo, en este momento tanto las Sombras como las Banshees te están buscando, y hasta que no aprendas a controlar tu don, serás blanco fácil.

-Si crees que me quedaré aquí sin hacer nada, estás de verdad equivocada. –La encaro.

-"Inmobiles". –Pronunció, y me petrifiqué como una roca. No podía moverme aunque le ordenaba a mi cuerpo hacerlo.

-No me contradigas, no soy Sam, repito que se harán las cosas a mi manera, te guste o no, y no toleraré berrinches de niña malcriada.

La furia me invadió, quise arrancarle la cabeza con mis propias manos, bueno quizás no tan rudo, solo abofetearla. Lo imaginaba y sonreía mentalmente.

-Ahora te soltaré, pero si me das problemas, lo volveré a hacer ¿Entendido?

La fulminé con la mirada, ella sonrío de medio lado, la muy miserable lo disfrutaba, cuanto lamento no ser hechicera y patearle su mágico trasero.

-"Motus". –Expresó y mi cuerpo se liberó de su atadura, tuve el control de mis articulaciones.

-Sam dejó su coche, así que iré en este, no me tardaré. No me mires así, tú te lo buscaste. –Me sentencia.

Sentí como una corriente eléctrica corría por mi flujo sanguíneo, las manos se convirtieron en puño, el estómago se me hizo un nudo, sentí una presión que requería ser liberada y sin tener control una energía brotó a través de mí, como una onda, no sé explicarlo, solo vi a Ben y Jamie, volar por los aires, y pegar contra la pared.

OSCURIDAD Donde viven las historias. Descúbrelo ahora