¿Su novia?

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La semana se pasó de lo más de aburrida, el viernes llega pero Dan no lo hace,  el vuelo se retraso para mañana.

  Esta semana me he dado cuenta de una cosa: Tris y yo hemos cambiado. Ya no viene por la mañana a despertarme ni nada por el estilo, a veces la llamo yo para despertarla y ella no está eufórica como solía estarlo y es porque se queda hablando con Carlos hasta tarde.

  Pero nuestra relación sigue siendo igual, me siento un poco más apartada de mi mejor amiga, pero lo entiendo, está en la faceta de luna de miel con Carlos, así que no me siento ni ofendida ni nada. Tan solo la echo un poco de menos.

  Otro Friday's movie es cancelado ya me estoy acostumbrando...

-Hija, me voy -dice mi madre-. Tengo turno hasta mañana las cuatro de la tarde.

-¿Tanto tiempo? -digo asombra, son las once de la noche.

-Sí, tengo que cubrir el puesto de otra enfermera. Adiós, te amo.

-Yo más.

  Me quito la ropa y sólo dejo mi bragas de Hello kitty y me voy a dormir.

*-*-*-*-*-*

-¿Ángel? -escucho una voz familiar susurrando en mi oído.

-¿Dan? ¿Cómo has entrado aquí? -digo asustada, me siento y me tapo el pecho con la manta.

-Tris me ha dicho donde se guarda tu llave de recambio -dice, lo miro y veo que tiene lágrimas en sus ojos oscuros.

-¿Dan, qué pasa? ¿Estás bien? -niega con la cabeza- Dime que pasa...

-Mi padre ha muerto -dice y veo lágrimas rodar por sus ojos.

  Me levanto de la cama cubriendo mi cuerpo con la manta, me acerco a él y lo abrazo. Él me devuelve el abrazo y cogiendome, subo mis piernas,y lo rodeo con ellas.

-Lo siento, Dan, lo siento mucho -le digo abrazandolo fuerte, él también me abraza fuerte.

Miro la hora: las séis de la mañana. Él llora en mi hombro y siento que mis lágrimas también caen.

Me echo hacia atrás y lo miro a la cara, le quito las lágrimas con mis manos y beso sus mejillas llevándome sus lágrimas en mis labios. Vuelvo a abrazarlo.

  Estamos así un par de minutos, pero él se separa, me mira y pone su sonrisa moja bragas. Yo me agarro bien fuerte la manta.

-¿Estás desnuda, ángel? Al final sí que sé que duermes desnuda -se río.

-Pura suerte -le digo, veo que se quita su camisa y me la entrega, cuando la cojo, él se da la vuelta y yo me la  pongo- ¿Quieres desayunar?  -le digo en un susurro.

-No, sigue durmiendo, siento haber venido a molestar tan temprano, ya me voy, ángel.

-¿Eres idiota? -le digo, me sale de lo más adentro de mi alma-. Ven -le digo tendiendo mi mano, la coge y lo llevo a la cama-. No me molesta que hayas venido, me encanta que lo hayas hecho -digo besando su mejilla-. ¿Cuando llegaste?

-A las tres, el vuelo se retraso como te dije. A las cinco llamaron diciendo que mi padre había muerto, me quede con mi madre pero no podía verla llorar, así que me fui, no sabía a donde ir, te llame y no lo cogiste, llame a Tris y me dijo donde encontrar tu llave. Quería verte, porque eres alguien muy importante para mí, no quería ir donde los chicos porque no... sé... quería estar con mi ángel -dice y yo sonrío tímidamente.

  Él está acostado sobre su espalda, me acerco y lo abrazo, entrelazo mis piernas con las suyas, pongo mi mano en su pecho desnudo y lo acaricio, siento una cadena en su pecho, la toco y un acto reflejo hace que él también la toque cogiendo mi mano.

-Me la dio mi padre cuando nací, es la placa del ejército -explica-. Hace cuatro años él se tuvo que ir y yo se la di diciéndole que le iba a dar suerte -escucho la tristeza en su voz-. Siempre la llevó,  en el hospital me la devolvieron -no sé que decir así que no lo hago, sólo sigo acariciando su pecho.

  Noto que su respiración se tranquiliza y me doy cuenta de que está durmiendo. Me acomodo y me quedo dormida también.

*-*-*-*-*

Bostezo. Me despierto lentamente, intento moverme pero los brazos de Dante me tienen inmovilizada por la cintura.

  Es increíble como nuestros cuerpos encajan perfectamente el uno con el otro. 

Espero un rato antes de quitar su brazo de mi cintura. Me gusta su brazo en mi cintura. Miro mi reloj y pone: 11.27AM. Cuando lo veo, mi estómago ruge por comida. Muevo lentamente el brazo de Dan, intentando no despertarlo, cuando la  quito por completo, espero un momento y él se gira dándome la espalda.

  Me levanto y voy a la cocina.  Allí, saco la leche, dos vasos y el Cola Cao. Echo leche en los vasos, en uno de ellos echo tres cucharadas de Cola Cao y en el otro echo una y media. Cojo un vaso y lo meto al microondas y ¡a calentar por un minuto!

  Voy a mi habitación, para despertar a Dan, me da pesar hacerlo, pero creo que es lo mejor, tiene que ir con su madre.

-Mierda, Dan -grito cuando él sale de mi habitación a la vez que yo voy a entrar-. Casi se me sale el corazón por la boca.

-Me gustaría ver eso, ángel -dice sonriendo-. ¡Buenos días, ángel!

-¡Buenos días, Dan! -me acerco, me pongo en puntilla y le doy un beso en la mejilla-. La hostia. ¡Como mola! -digo al fijarme en el tatuaje que nunca antes había visto en mi vida. El tatuaje está en su hombro izquierdo, tocando medio pectoral y llegando a la mitad de la mitad del bíceps.  Es un tatuaje tribal.

-¿Te gusta, ángel?

-Es la hostia -digo sonriendo y él me devuelve una sonrisa tímida-. Aún que un ángel hubiera molado más o simplemente la palabra ángel -digo sonriendo con exageración. 

-Cuando seas mi novia lo haré, te lo prometo, ángel-agrando lo ojos de la sorpresa, siento una corriente que atravesa todo mi cuerpo quedándose en mi estómago haciendo que millones de mariposas despierten.  No sé que contestarle.

-Vamos a desayunar -digo rápidamente-. Hice Cola cao.

-Uff, ángel ¿No estará envenenado? -Pone su sonrisa de mojar bragas.

-Sé hacer un Cola Cao, listo -le anuncio y él se ríe-. Idiota -digo con una sonrisa, que intento evitar pero sale igualmente.

-Me adoras, ángel.

-Sí, sí, lo que tu digas -digo aun sorprendida.

¿Su novia? ¿Habría estado pensando eso sobre mi? ¿Dante y yo? ¿Novios?

-Angel, tu Cola Cao está bastante bien, me asombras.

-Vete a la mierda, Daniel -le sonrío.

  Se acerca, muy cerca, a mi.

-Listo -y me guiña un ojo.

-Idiota -me separo de él. Cojo galletas y pan y los pongo en la mesa.

Ambos nos sentamos en la mesa en silencio. Hasta que él lo rompe.

-Ángel, tu idiota, aquí presente -dice señalándose a sí mismo- te invita a su combate de boxeo más importante de su idiota vida -dice sonriendo.

-Aceptaré solo por tu muy idiota invitación -le digo riendo.

-Me alegro, es el miércoles. Te vengo a recoger a las cuatro -dice- y ángel, no te pongas falda o vestido o algo así, por favor.

-¿Por qué? -arqueo una ceja.

-Porque allí hay muchos mete mano y perderé pensando que estarán metiéndote mano, ángel, por eso.

-Está bien,  no quiero que pierdas por mi-sonrío-. Aunque soy tu talismán, dudo que pierdas estando yo allí.

-Seguramente tienes razón, ángel -me guiña un ojo.

Último primer día [sin editar]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora