Ya han pasado tres meses desde que llegué a esta mansión y con exactitud puedo decir que hace dos meses y dos semanas Andrew me declaró sus sentimientos y... Bueno, yo también le declaré mis sentimientos.
Últimamente, ha estado ocupado y, no obstante, está menos tiempo conmigo; no siempre me lleva a su oficina porque dice que solo iré para terminar aburrido y cansado.
—¡Ey!, Max, ¿estás ahí? —Mike movía sus manos frente a mis ojos mientras yo estaba perdido en mis pensamientos.
¿Eh? S-si— este fruncía el ceño mientras asentía con la cabeza a modo de afirmación.
—Oye, entre nosotros hay confianza, ¿verdad...? Me refiero a que... Puedo contarte lo que sea y tú no lo dirás. —Miré sus ojos suplicantes y asentí con la cabeza.
—Claro... —¿Somos amigos o no? —dije sonriendo mientras daba un golpecito suave en su brazo con mi codo, a lo que ambos soltamos una carcajada.
—Sí... —Claro que somos amigos. —Me sonrió tiernamente otra vez y yo sonreí quitándole una migaja del rostro. Era la hora de descanso para los empleados, y como ya era costumbre con Mike, nos dirigimos al desolado lugar mágico de árboles y piletas. En poco tiempo se había convertido en nuestro lugar secreto y solíamos frecuentarlo en horas de descanso, ya que últimamente Andrew me ha dejado en casa.
—¿Por qué lo preguntas? —dije mientras bebía un sorbo del jugo de naranja en caja que había llevado. Sus ojos esquivaron los míos y empecé a preocuparme.
—¿Pasa algo malo? —y su mirada volvió a mí.
—S-sí... O sea, no... Quiero decir... —Lanzo un bufido de frustración y se lanza hacia atrás, recostando su cuerpo en el césped boca arriba con los ojos cerrados. —Es muy complicado . Entonces una imagen fugaz de una chica se me cruzó por la mente, una chica a la que siempre le coqueteaba y él reaccionaba nervioso.
—¿Es una chica? —él negó con la cabeza sin abrir los ojos. Yo abrí la boca y, siendo comprensivo, pregunté: —¿Es un chico? —Pero no recibí respuesta; su cuerpo se tensó y fruncía los labios y el entrecejo al mismo tiempo.
—M-me gusta un chico —dijo algo temeroso, pero yo no me sentí sorprendido ante sus palabras.
—¿Y quién es? —Él me miró un momento y luego recostó su cabeza sobre mis piernas y tapó su rostro con ambas manos.
—E-es Alexander. —La expresión en mi rostro no dijo nada, puesto que había visto su rostro una o dos veces, pero no le conocía bien.
—¿El pelirrojo que a veces visita a Andrew? —él me miró unos segundos y asintió; su rostro estaba avergonzado y, debido a esto, también sonrosado.
—Max... S-soy gay. —Sentí su cuerpo algo inseguro entre mis brazos, puesto que ahora lo tenía abrazado protectoramente mientras sentía que mis brazos eran mojados por tibias gotitas que abandonaban sus ojos. —No me rechaces tú también. —El rubio estaba sollozando entre mis brazos y ante aquellas palabras sentí mi corazón ablandarse. ¿Cómo la gente podía ser tan cruel y rechazar a un chico por el simple hecho de tener diferentes gustos sexuales?
—Tranquilo, ¿vale? Yo nunca haría eso. —Sentí que su cuerpo se relajaba entre mis brazos y ambos nos separamos para sonreír.
—Entonces me contarás qué drama tienes tú con el amo —dijo moviendo sus cejas de arriba abajo con picardía, lo que me hizo lanzar una carcajada mientras me sonrojaba.
—B-bueno, yo... El...— Mierda... ¡Mierda!... ¿Qué hago, qué le digo?... —Nosotros... Bueno, a él le gusto y él me dijo que yo también le gustaba...— Noté cómo esbozaba una sonrisa pícara y me miró de reojo con malicia.
—Y ya... Son... ¿No-vi-os? Sentí mi rostro arder ante la vergüenza... ¿Cómo podía responderle eso? ¡No espera!... No lo sabía, él me dijo que le gustaba, pero nunca me aclaró que fuésemos novios... ¡¡Carajo, qué hago!!
—B-bueno, no... No lo sé. — Su cara de sorpresa hizo mi cuerpo temblar; Andrew nunca aclaró que fuésemos novios.
—Y ya tuvieron sed... —Me levanté de sorpresa y, casi gritando, le interrumpí.
—Ahh... ¡¡Mira la hora, debes volver al trabajo!!... —dije con mi rostro sonrojado a más no poder... Qué vergüenza... Me repetía mientras caminaba a la salida. Mientras me alejaba, escuchaba las carcajadas de Mike tras de mí.
Me hallaba en la habitación, recostado de espaldas en la cama, pensando el porqué.
No sabía la razón, pero últimamente pensaba bastante en un porsiacaso. Porque se fijó en mí, esa pregunta es una de las más frecuentes. Pero... A lo que dijo Mike es lo que comenzó a martillear en mi cabeza: ¿Andrew es o no mi novio?...
≈•Alexander•≈
A ver... A ver, ¿cómo es eso de que... "¿No aclaraste que fuesen novios?" Las lágrimas casi salían de mis ojos debido a la risotada que no lograba contener.
Andrew, que era un chico sensible y a veces bastante idiota, debo admitir... Bajo toda esa coraza de frialdad era realmente vulnerable, y es por eso que me gustaba tanto protegerlo y cuidarlo; era como mi hermanito menor, un hermano que siempre quise y nunca tuve.
—Es que... Al declararme no aclaré el "¿quieres ser mi novio?"... Maldición, soy un idiota. —Yo sonreí e hice más audibles mis carcajadas.
—Sí, sin duda... eres un idiota. —Mientras yo reía a carcajadas, Andrew me lanzó una mirada asesina, a lo que yo traté de calmar mi risotada en un acto casi imposible.
—¿Pero qué esperabas? —¿Que le pidiera ser mi novio en una habitación o en una oficina de trabajo? —Funcionó el entrecejo. Bueno, ciertamente Andrew era muy romántico cuando se enamoraba y, tomando en cuenta que esta es la segunda vez y que esta vez sí que el amor le pegó duro.
—Tan romántico como siempre, hermanito —dije en tono burlón mientras desordenaba sus cabellos y él solo se limitó a agachar la cabeza y sonreír.
—Es que, sinceramente... Me trae loco. Ambos compartimos unas miradas cómplices; luego Andrew, poniéndose más serio, cambió su expresión a una de maldad. —¿Qué hay de ti? Por lo general te veo coqueteando con el rubio de ojos verdes que trabaja en mi mansión... Mark, marco... ¿Cómo era su nombre? —
—Mike... Su nombre es Mike —dije mientras él ensanchaba su sonrisa y la ladeaba a una malévola. —¿Y qué pasa con él? —dije, frunciendo el ceño. Era un chico bastante lindo y también me tiraba los tejos; he de admitir que sí cautivaba grandemente mi atención... Su inocencia y aquel rostro angelical eran algo como lo que me causaba Andrew, el sentimiento de proteger e incluso algo más.
—Ahí vamos... ¿En serio crees que no lo noté? —Sonreí nuevamente y él copió mi acción.
—Bueno, tal vez el chico sí llamó un poco mi atención. —Rodó los ojos y arqueó una ceja, haciendo que sonriera. —Bueno, un poco bastante, ¿vale?
—Es un peligro enamorarte, ¿estás seguro de que es amor? —dijo con burla, imitando mi voz, a lo que yo arqueé una ceja.
—Es una broma, ¿verdad? —Ambos comenzamos a reír a carcajadas mientras hablábamos de una u otra estupidez.
Una vez ya se me hizo tarde y, cuando Andrew debía volver al trabajo, me dirigí a la puerta, no sin antes hacer una pequeña burla.
—Por cierto, debo conocer pronto a mi cuñadito —dije con malicia mientras él reía a mis espaldas y yo le dirigía una sonrisa burlona.
—Curioso... —Yo conozco a mi cuñado desde hace bastantes años —respondió en un tono socarrón... En un momento de niñería le saqué la lengua y salí de la oficina. Hablar con él era divertido; nunca pensé que dejaría aquel lado tan oscuro solo por conocer un chico, un chico que al parecer realmente le tiró unas cadenas muy duras.
Y lo que realmente me preocupa es el hecho de que esas mismas cadenas Comiencen a atar mi corazón y sentimientos a Mike.
ESTÁS LEYENDO
$ubasta
Romance-Siempre me he considerado el objetivo de mira de las desgracias. Honestamente, hasta cierto punto llegué a tomarlas como algo normal en mi vida. Cuando creí que no podía ponerse peor, todo dio un salto, tornándose brusco y confuso. -Te presentaré a...
