Luego de ese momento en la ducha, salimos de la habitación y nos encaminamos al comedor. De camino me había encontrado con Mike, que como siempre me saludó con un tierno beso en la mejilla. Andrew tomó mis caderas y me acercó a su cuerpo; Mike solo rio ante la acción de aparentes celos de Andrew, al igual que yo.
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Habían pasado ya unas semanas desde que Andrew me pidió ser su novio; Alexander, a quien había conocido en la oficina de Andrew, estaba cada vez más acostumbrado a las pláticas con Mike.
Mi primer encuentro con Alexander no fue muy bueno ni agradable. Andrew había salido de la oficina y antes de dejarnos solos dijo:
—Ni se te ocurra tocarlo. —Dirigidas estas palabras a Alexander, salió de la oficina dejándonos solos. Yo me hallaba sentado en el sofá y, en un abrir y cerrar de ojos, tenía a un lascivo Alexander sobre mi cuerpo.
—Eres muy lindo —dijo seductor en mi oído; yo fruncía el entrecejo mientras trataba de sacarme su peso de encima con algo de desespero. —Dejemos a Andrew, ¿qué dices? —Yo seguía removiendo mi cuerpo, creyendo que había oído mal.
—¿C-cómo? —Él es tu mejor amigo...— acercó su rostro con una sonrisa perversa a mis labios. Logré relajar una de mis piernas, la cual alcé con fuerza, golpeando su ingle. Cayó al suelo con un alarido casi animal por el dolor, hecho un ovillo en el suelo; Alexander me miró conteniendo lo que eran... ¿Carcajadas?
—Yo lo amo —en ese instante mi vista se despegó del cuerpo que yacía en el suelo aullando de dolor mientras sostenía sus genitales al cuerpo que se adentraba por la puerta.
—Te lo advertí —dijo divertido Andrew, burlándose de Alexander. Yo los miraba confundido y Alexander solo se limitó a levantarte con la mano en su parte baja para sentarse en el sofá, acomodándose hasta que pasase el dolor.
—Pasaste la prueba —sonrió socarrón Alexander.
—¡No me jodas! — grité y salí del cuarto; Andrew salió a pasos tras de mí, persiguiendo mi cuerpo que caminaba hecho una furia. Luego me explicó que Alexander siempre hacía esta clase de cosas y la mayoría caía.
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Ya van tres meses de relación con Andrew. Con Alexander mejoramos un poco nuestra relación de amistad y se pasa más seguido por la mansión. También, en una de mis tantas pláticas con Mike, me comentó que Alexander le coqueteaba y que también le había besado. Claramente, se disculpó con Mike pensando que se había enfurecido por el beso cuando en realidad lo disfrutó.
Mike y Alexander se habían vuelto muy cercanos, mientras que Andrew y yo íbamos en un mismo camino, pero mucho más avanzados que ese par.
Alexander me preguntaba en reiteradas ocasiones cosas sobre Mike, pues él ya sabía que era mi mejor amigo, y obviamente yo le contaba a Mike sobre las acciones de Alexander, a lo que él respondía con un simple: "Es tan endemoniadamente, tierno".
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Ya son cinco increíbles meses. Es asombroso imaginar lo feliz que he sido junto a él en tan poco tiempo.
En este mismo instante me encuentro sentado sobre sus piernas mientras él está frente a su ordenador haciendo su trabajo.
Últimamente, esto es bastante natural: estamos en la oficina y me hace sentarme sobre sus piernas; mientras él trabaja, yo disfruto de la calidez de su cuerpo, y de vez en cuando usa la excusa de "receso" solo para juguetear conmigo, cosa que no me disgusta en absoluto.
—Receso —dijo de pronto, tomando mi cuerpo, alzando este del suelo para cargarlo en sus brazos. Justo lo que estaba pensando.
Me dejo caer en el sofá y se posiciona entre mis piernas mientras yo rodeaba con estas su cintura.
—Te amo —dijo antes de besar dulcemente mis labios.
—Yo más —dije, casi en un susurro que él logró oír.
Se incorporó sobre el sofá, me abrí de piernas y me senté en su regazo de forma que quedamos frente a frente.
—¿Sabes?... —dijo Andrew. Antes de seguir, hizo una pausa. —Me sigo preguntando cómo llegaste a trabajar en una oficina, si los papeles de la subasta dicen que no tenías experiencia universitaria... —Miré, bajando mi vista, evitando su mirada ahora cálida y penetrante.
—Luego de la muerte de mis padres, estuve muchas veces a punto de repetir todos los grados de la escuela básica... Y al entrar a la escuela media, pues, a duras penas, me gradué de ella— Me encogí de hombros; no recuerdo haberle dicho esto a alguien antes.
—Lo siento —dijo acariciando mi mejilla y alzando mi rostro para que le mirara. Mis manos se encontraban apretadas en puños mientras él seguía acariciando con ternura mi rostro. —No debí preguntar. —Sonreí amargamente y besé sus labios dulcemente.
—Me hubiera gustado que conocieras a mis padres —dije ahora yo acariciando su rostro.
—También me hubiera gustado conocerlos —dijo riendo con ternura.
—Y yo... ¿Conoceré a tus padres? — esquivó mi mirada como si no hubiera entendido mis palabras.
—Algún día, tal vez... —Sentí cambiar la atmósfera entre ambos. —Por cierto, ¿qué querías estudiar? —dijo desviando drásticamente el tema de conversación anterior, cosa que agradecí en mi interior.
—Quería ser... Nutricionista infantil —dije ensanchando mi sonrisa. —Realmente me han encantado siempre los niños. El rostro de Andrew llegó a parar a mi pecho.
—Si te quedas conmigo... Nunca tendrás hijos propios. —Lo miré con incredulidad... O sea que sería capaz de adoptar.
—¿Cómo qué propios? — Levanté su rostro para que me mirara a los ojos.
—Solo podríamos, ya sabes... Adoptar—era increíble lo que acababa de escuchar. Apenas llevamos cinco meses, pero él ya tiene una figura de vida planeada para ambos. Fue tan tierno que no pude evitar comenzar a llorar; mis lágrimas no eran de tristeza, sino de inmensa felicidad, porque había imaginado incontables veces una vida hasta ancianos juntos, entre otras cosas.
—No importa cómo sea... —Solo quiero estar a tu lado —dije mientras trataba de calmar un poco mi respiración. Las manos de Andrew fueron directamente a limpiar mis lágrimas, enternecido y conmovido por mis acciones y palabras. Era imposible no amar tanto a alguien como él.
—Max... —Mi dulce Max —susurró en mi oído, mordiendo el lóbulo de mi oreja y luego besando con delicadeza mi cuello. —Te amo —dijo por último. Sus labios subieron a mi boca otra vez, besando con lujuria mis labios y succionando y tirando de ellos, logrando enrojecerlos aún más de lo que ya son.
Su lengua se adentró en mi cavidad bucal, entrelazándose con la mía, haciéndome soltar uno que otro jadeo cada vez que acariciaba mi cintura. Sin duda lo amaba. El hombre que amé y al que siempre amaré.
Además, no soy el único al que le está yendo de maravilla con su enamorado.
Mike me contó que Alexander le había acorralado contra una pared y que lo había besado muy lascivamente. Había adentrado su lengua e incluso sus intimidades hicieron fricción, causando un sobresalto y que Alexander, jadeante, se separara Era increíble la facilidad de Mike para hablar sobre estas cosas.
Y en una semana más, Mike y Alexander irán a una fiesta llamada, ¿cómo dijo que era...? Así, electro flúor, quién sabe qué llegará a pasar entre ese par de pervertidos.
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$ubasta
Romantizm-Siempre me he considerado el objetivo de mira de las desgracias. Honestamente, hasta cierto punto llegué a tomarlas como algo normal en mi vida. Cuando creí que no podía ponerse peor, todo dio un salto, tornándose brusco y confuso. -Te presentaré a...
