Capítulo 11

4K 310 36
                                        

≈•Max•≈

Cuando Andrew se fue, me quedé dormido; luego de dos horas me levanté y me encontré con el chico rubio. Le sonreí y, luego de cruzar unas palabras, me guio a la cocina por algo de comer. Luego, cuando me dirigía a la habitación, nos quedamos conversando otro largo rato hasta que Andrew apareció.

Mike es su nombre, es muy agradable, divertido y carismático; nos hicimos amigos al instante. Creo que esta será una de esas hermosas amistades, largas y duraderas.

—Estás algo extraño... —¿Seguro que estás bien? —me preguntó Andrew. Sus palabras fueron tan suaves, pero a la vez sonaron con preocupación en ellas. Le miré a los ojos, profundizando aquella conexión en nuestras miradas, y me giré nuevamente hacia el frente, fijando mi mirada en la nada para responderle.

—Sí, no pasa nada. —Dejé caer mi cabeza hacia atrás, posándola en su cuello; de vez en cuando dirigía mis ojos, alzándolos y cruzaba mi mirada con la suya, la cual yo apartaba instantáneamente con mis mejillas sonrosadas.

—Max —llamó a mi nombre otra vez; estaba tan cómodo y cálido que incluso pensé que me había dormido.

—¿S-sí? —dije mientras restregaba mi mano húmeda sobre mis ojos somnolientos.

Tú eres infeliz... Aquí... —¿Conmigo? —Su voz se entrecortó al decir eso; la voz de Andrew sonaba preocupada y, para mi asombro, con algo de miedo... Pero... Andrew... ¿Miedo de qué?

¿Acaso soy infeliz a su lado?

—N-no... —No lo sé —dije casi en un susurro, aunque creo que escuchó. Mi cuerpo se tensó bajo el agua y el cálido cuerpo que me envolvía con sus brazos.
¿Soy infeliz aquí? Solo llevo dos semanas aquí, pero no la he pasado mal, ni siquiera he vuelto a tener aquella pesadilla... Esa que marcó mi vida.

— Andrew... Que es... —¿Por qué juegas conmigo? —Me gustaba Andrew, la manera en que se comportaba conmigo, su cuerpo trabajado, su actitud tierna y en ocasiones salvaje y aquel aroma varonil que me volvía loco... Pero para Andrew no era más que un juego con un muchachito necesitado, ¿verdad? Por... ¿Por qué otra razón sería?

—¿¡Qué!? — frunciendo el entrecejo y sus palabras denotaban algo de ira. —No juego contigo que... —De pronto se calló de sopetón. ¿Acaso dije algo malo o qué hice?... Pensé, haciendo un puchero y abofeteando mi rostro mentalmente.

Lo que pasa es que... Tal vez te suene a una estupidez —dije mientras pensaba cómo decirlo. Me gusta mucho, pero ¿qué pasa si no cuenta para él? Es guapo y de dinero, ¿por qué iría a fijarse en alguien como yo? Salí de la tina rápidamente y puse una toalla alrededor de mi cintura. Mientras salía del baño, escuché el chapoteo en el agua; Andrew venía tras de mí y me tiró sobre la cama violentamente. Él también traía una toalla en la cintura y su pelo húmedo caía hacia adelante, dejando caer gotitas sobre mi rostro.

—¿Qué es lo que pasa, Max? —Sus ojos se volvieron fríos; no solía mostrar aquella mirada que me aterraba, al menos no frente a mí.
Mi cuerpo tembló un poco al ver los ojos, casi sin vida, fríos y sin amor, de un Andrew que yo no había conocido aún.

—Es que tú... Tú juegas conmigo, ¿verdad...?, yo no tengo nada bueno para ofrecer; si fuese algo, solo sería...— me callé en ese instante y vi como un brillo fugaz cruzaba sus ojos y hacía que mi cuerpo temblara... Nervios, miedo... O incluso pánico, era lo que sentía.

—Soy como un... ¿Pasatiempo?

—Maldición... —dije en un susurro, mordiéndome el labio inferior.

—Joder si no me lo dices... —¡Te voy a torturar hasta que lo sueltes! —Me tense ante sus palabras, que sonaron aterradoras.

—¡Soy un maldito idiota que se enamoró de ti! —¿En serio no lo comprendes? — dije, casi escupiendo las palabras sobre él. Abrió los ojos y sus labios se curvaron en una sonrisa regalona. Yo lo miré sin comprender. ¿Seguiría jugando?...

$ubastaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora