Capítulo 21

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Abrí los ojos con pesadez y me incorporé, tomando asiento sobre la cama. ¿Eh!?... ¿La cama? ¿No se supone que estábamos en el auto?, ¿y Andrew?

—Al fin despierto; pensé que había sido muy rudo con tu cuerpo anoche. —Me guiñó un ojo con picardía; sentí como el calor subió a mi rostro, claramente haciendo este sonrojarse.

—Idiota —dije entre dientes. Se acercó a mí depositando un suave beso sobre mis labios; me quedé embobado por sus acciones, realmente sabía cómo volverme loco con tan poco.

—¿Vendrás a la oficina conmigo? —preguntó dando la espalda a mi persona para acomodarse mejor la corbata frente al espejo grande que estaba colgado en la pared cercana.

—Sip —respondí en un tono un tanto infantil. Aun estando de espaldas a mí, noté cómo sus labios se curvaron en una sonrisa tierna.

—Pues ve a vestirte —dijo mirando mi dorso desnudo mientras se mordía el labio inferior.
Mis mejillas se acaloraron y partí rápidamente a buscar algún traje al closet junto a la cama.

***

Ya era tarde y a Andrew le acababa de llegar una montaña de documentos; era extraño, pero me estaba aburriendo. Y demasiado.

—¿Por qué no te vas a casa antes?... Aquí tengo hasta las nueve de la noche como mínimo —dijo como si me hubiera leído la mente. Fruncí el ceño; tenía hambre, estaba aburrido, pero no quería dejarle solo.

—No lo sé, ¿estás seguro? —sonrió enternecido a mi pregunta. Era obvio, bobo, solo se preocupa por ti, me regañó mi voz interna.

—Más que seguro... —Dame un beso antes de irte —dijo señalando sus labios. Me acerqué a su escritorio y deposité un beso tierno e inocente sobre sus cálidos y dulces labios. Acompañado de un "no vemos".

Salí de su oficina y me encaminé al elevador para bajar los doce pisos del edificio. Cuando las puertas se estaban cerrando, un chico moreno que creí reconocer corrió al elevador apartando ambas puertas.

—Por poco y no lo alcanzo —se rio mientras masajeaba uno de sus brazos. —¿Cómo has estado, eh? —Lo miré confundido. ¿Nos conocíamos?

—Este... Em... — musitó, incómodo y nervioso a su pregunta.

—Me lo esperaba —se echó a reír; su risa era suave y delicada, le asentaba perfecto a su actitud amable. —¿Recuerdas al chico al que le echaste a volar los papeles aquella vez? —No pude evitar soltar una risita débil al recordar al chico y a los papeles esparcidos por el piso.

—Oh... —Tú eres S-Sean... —No supe terminar la frase, puesto que no recordaba su apellido.

—Sí, ese mismo —dijo sonriente, guiñando un ojo. —¿A dónde vas? —preguntó curioso. Arqueo una ceja antes de pronunciar palabra.

—¿Además de esparcir papeles y cosas chicas? —pregunté en tono irónico; sus ojos color miel me miraron con curiosidad, tratando de descifrar algo en mí.

—Cuando son lindos, tal vez. —Me quedé helado unos minutos, probablemente también pálido por la reacción que tuvo ÉL al verme mejor. ¿Eh? —Estás bien, ¿verdad? Solo bromeaba. —Suspiré y exhalé con pesadez. —Y bien... —¿Me acompañas por un café? —preguntó rodeando mi hombro con uno de sus brazos.

—Este... No lo sé —respondí algo inseguro, apartando mi cuerpo de su agarre.

—Vamos como amigos, ¿qué dices? —Sonreí al ver cómo hacía pucheros y con ojitos de cachorrito suplicaba. Tapé mi boca tratando de no reír ante aquella acción; se veía tierno.

—Está bien, vamos —dije, aún no seguro de mis palabras. Un café no hacía daño a nadie, ¿verdad?

***

—Esos cafés estaban buenos, además me divertí mucho —dijo Sean mientras se estiraba a la salida del café "Starbucks" y no pude evitar reír.

—Sí, fue divertido —dije sonriente. Me la pasé muy bien, me hizo reír mucho, eso no lo niego.

—Me alegra oír eso... —¿Qué dices de repetirlo algún día? —afirmé con la cabeza a su pregunta. —Por cierto, ¿aún tienes la tarjeta con mi número de celular? —preguntó mientras me miraba de reojo, caminando lejos del café.

—Sí, ¿por? —Sonrió de lado.

—Pues debes agregar mi número a tu lista de contactos, bobo —dijo con una sonrisa burlesca en sus labios.

—Oh, claro. —Sonreí nuevamente.
De pronto no sé cómo me hallaba tirado en el suelo frente a la espalda de muchas chicas jóvenes que comenzaron a rodear a Sean. Algunas se le colgaban del brazo mientras otras le decían cosas como: "Una foto, sean", "Eres tan guapo como en la revista", Tienes un rostro muy mono", "Logré ver tu última película, estuvo muy buena". ¿Qué pasaba? Luego de ponerme de pie y esperar a que el mar de chicas se dispersara y la última se despegara del brazo de Sean, se dirigió a mí.

—¿Y...? ¿Aún no? —Lo miré confundido, ladeando la cabeza.

—¿A qué te refieres? —pregunté. Suspiro exasperado.

—Soy un maldito actor y modelo famoso y ¿no me reconoces? —espeto, haciendo mueca de dolido. —Al principio pensé que solo lo hacías por cortesía, pero la verdad es que eres demasiado distraído. —¿U-Un actor!?... Mi cara parecía completamente indescifrable; se echó a reír tras mi reacción y, tras perder la cuenta de cuántas veces le había dicho "lo siento", seguimos nuestro camino.

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