¿somos nosotras?

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Lo único que se le ocurrió a Emma fue prender un poco de fuego dentro de la casa para obligarle a salir, en unos minutos el humo comenzó a propagarse y Regina se encontraba fuera de la casa junto a su Emma marchándose de aquel lugar en una nube violeta que las llevó a un lugar que desconocían.

-¿Por que me besaste? Bueno la besaste, me...la...me bueno como sea.

-casi te ve, ¿Que debía hacer?

-golpearme, o no se. Dormirla.

-¿Por que te molestas? No es como si te hubiera besado a ti Emma.

-técnicamente así fue.

- no Emma, tu eres tú y ella es ella. En fin. Debemos llegar al lugar donde quedamos con rumple el nos dará la habichuela mágica y nos podremos ir.

-okey.- comenzaron a caminar en busca de aquel lugar, tratando de encontrar el camino desde ese lugar que desconocían.

-¿sabes que nos dejaste sin hogar?¿Prender la casa?¿Enserio?

-no sabía que otra cosa hacer. ¿Y?¿Conseguiste lo que querías?

-si.

-¿Que dijo?

-no es momento de hablar de eso Emma. Debemos concentrarnos en llegar.

-¿Qué tal beso?

-Emma... Puedes crecer.

-te encanto...lo sé.

-no se como Regina puede estar contigo, esa mujer es un desastre.

-eres tu.

-una versión muy tonta de mi.

-¿tan malo es estar conmigo?

-no lo se Emma, jamás lo he estado.

-¿Por que estas molesta?

-no lo estoy Emma, es sólo que. Aghh me exasperas, deberías dejar de hablar un momento para poder concentrarme, sólo quiero volver a Storybook.

Lo que quedaba de camino Emma fue en completo silencio ya que lo que Regina le había dicho la había enfadado demasiado, decidió hacerle caso e ignorarla el resto del camino. Sólo se escuchaban sus pasos pisando las hojas, arrastrando la tierra. Sus respiraciones agitadas llenas de cansancio y el silencio.

-no era tan literal Emma. Puedes hablar si quieres.

-en realidad no quiero.

-¿Molesta?

-¿Contigo?¿Debería?

- Emma lo siento. Es que estoy un poco nerviosa, quiero llegar a casa, ver a henry. Probablemente tu también quieres eso y ver a Hook y a tus padres, tu hermano. Perdón no sé hacerlo totalmente bien aún.

-esta bien, no te disculpes más.

-en serio lo lamento.

El camino continuo hasta que dieron con el árbol grande en medio del ante jardín de la pequeña casa que Rumple había señalado así que se acercaron. Cuando por fin vieron a Rumple apuraron el paso hasta llegar a el.

-como prometí. Aquí está la habichuela.- se las entrego y soltó esa característica risa suya.

-¿no vendrás?

-dejare que las cosas sucedan justo como deben ser, no intervendré para asi no arruinar nada.

-gracias Rumple.

Regina Tiro la habichuela al suelo y el portal se abrió. Pensaron en el lugar al que deseaban ir y en menos de 5 minutos estaban sobre el suelo de la oficina de Regina una sobre la otra, perdidas en la mirada de la otra, hasta que un grito de emoción las despertó.

-¡Mamás!- grito Henry y corrió para abrazarlas a ambas. Lo estrecharon con tanta fuerza como pudieron, lo habían extrañado tanto. Luego vinieron los abrazos del resto de los charmings. Todos hacían pregunta, pero lo cierto es que no había nada que quisieran responder. Regina decidió irse a casa con la excusa de que estaba cansada, la verdad era que no podia parar de pensar en ella y Emma juntas, en el beso que le dió, en como se perdió en sus ojos dos veces ese día y como su mano en la cintura la había provocado.

- Regina estaba algo extraña. ¿Sucedió algo allá?

-nada ma, seguramente viene muy cansada. Al igual que yo. Me iré a casa.

-bien hija, como desees.

*Dos días después*

Desde hace dos días que Regina no le dirigía la palabra a Emma, se la pasaba evitándole, debido a los choques de tiempo Emma no veía lugar para preguntarle que estaba sucediendo. Mary Margaret quien ya había notado este conflicto decidió intervenir y cuestionar a la morena.

-¿Podemos hablar Regina?

-¿justo ahora Blancanieves? ¿No puedo ser más tarde?

-es importante.

- okey.- se introdujo más en su hogar y Mary la siguió. Se sentaron una frente a la otra en el comedor y Mary preguntó.

-¿Que sucedió entre tu y Emma en ese viaje?

-nada nieves, ¿Por que preguntas?

-has estado evitandola, te conozco. Estas extraña. Cuentame. - a pesar de que Regina trato de quitar esa duda de Blancanieves está no desistió, por lo que Regina se vio obligada a contestar.

-okey. Bien. Tu ganas. De es lado había otra Emma y otra Regina. Y ellas...ellas...estaban juntas.- dijo mientras bajaban la cabeza.

-¿en que sentido?

-en ese sentido, nieves. -dijo dándole una mirada totalmente reveladora.

-oh...oh eso sí es sorprendente.

-si, todo fue raro a partir de ahí. Yo hablé con Emma, la otra Emma para preguntarle como paso que la salvadora se enamoró de mi. Bueno de esa Regina. Pensé que sería otra historia pero, todo se jodió cuando ella dijo que me amaba por cosas que esta versión de mi también hizo. Emma me ama por esta Regina que soy acá también.

- te choca que Emma te ame, o que alguien más te ame con todos tus defectos y errores.

-es Emma, ¿entiendes? La que intente matar, a quien arruine su infancia y aleje de sus padres y aún así ella amaba a esa persona.

-debes perdonarte.

-¿Como hacerlo? Si cada vez que los veo recuerdo todo lo que los lastime.

-ya no eres esa persona, eres esta que todos adoramos. Por cierto, Emma y tu, sería una gran historia.

-seria ridículo.

-¿por que? Son clichés hermosos, ustedes se protegen como nadie, confían en la otra, no hay mejor relación que una que se basa en confianza. ¿Es por que es mujer?

-es porque se trata de Emma, tu hija.

-bueno. Sólo trata de arreglar las cosas con Emma, no la alejes.

-lo haré, no te preocupes.

-bien, yo me tengo que ir. Nos vemos Regina

-adiós.

 

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