C.3

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Hoseok se sentó sobre las piernas de Yoongi y frunció el ceño revisando sus número de cuenta bancaria, suspiró fatigado, la suma de las deudas de su padre, no se comparaban aún con lo poco que él había recolectado de dinero para pagarlas. Yoongi solo pudo entregarle una mirada compasiva al peli naranja. Conocía lo suficiente la situación del menor, aún no comprendía como podían existir padres tan descarados como el que Hoseok tuvo.

—Nunca saldré de este lugar Yoongi—dijo este cohibiéndose de hombres, un leve puchero se hizo presente en su rostro. —Aunque gano bien, no es lo suficiente—dijo pensativo—debe de haber alguna forma para que haya más ingresos.

—Bueno, tienes tu trabajo habitual, y también la noche de bailes. —comentó el pálido enrollando su mano alrededor de la cintura de su trabajador.

Min Yoongi solo era tan afectuoso con tres personas, solo tres podían sentarse sobre sus piernas y tener el lujo de permanecer cerca de él: Jin, Hoseok y Taehyung. Sus tres tesoros encargados del mayor ingreso al burdel, sus mejores putas. Por así decirlo.

—No es suficiente. —Hoseok hizo una pausa mientras miraba de nuevo el número de sus cuentas bancarias, sonrió espléndido al recordar algo—¡Ya sé, esto no solo me benificiará a mí, también a ti y los demás compañeros! Chicos de compañía. —dijo sonriente contemplando el rostro serio del peli negro.

—Sé algo sobre eso—comentó el pálido—Pero Hoseok, con ese trabajo no puedo garantizarles la seguridad a ti y nuestros chicos—comentó preocupado Yoongi.

—Entonces investiga con anticipación los clientes que nos vaya a contractar, también solo acepta a quienes tengan mayores ingresos al mes. Somos unos...veintiun chicos en este burdel que trabajan para ti, compra celulares personales que tengan localizadores escondidos. Esos teléfonos solo será para contactarte a ti y nada más, cualquier llamada que caiga de otra red que no sea la tuya, es sospechosa.—sonrió espléndido—los celulares tienen que ser llevados a cualquier lugar. Sí algo pasara pueden dejar una llamada perdida o algo por el estilo, así sabrás que están en aprietos y...¡Ta dan!—sonrió de nuevo.

Yoongi rió en bajo para darla unas leves palmaditas por el trasero al peli naranja, aquello era una buena idea, fantástica, espléndida, solo que comprar esa cantidad de números más los dispositivos, sería un costo alto; pero Yoongi tampoco estaba para perder alguno de sus chicos.

—Me sorprendes Hoseok, me sorprendes—dijo el peli negro con una leve sonrisa—ve a prepararte lindo, tienes trabajo que hacer.

—¡Si, señor!—sonrió de nuevo espléndido.

Hoseok le entregó un beso en los labios a Yoongi, recibiendo de nuevo unas leves nalgaditas. La costumbre de los besos al proxeneta era simplemente algo común en aquel lugar, al parecer los labios de Yoongi iban casi para medio mundo, no es como si pudiera evitarlo, era el patrón del burdel, el jefe de jefes, todos le debían amor y respeto. Por supuesto que ser compañero de cama del peli negro era otra historia, eso era honor de honores y solo uno había conseguido ese puesto por más tiempo, el peli rosa de Kim Seokjin. El era el segundo al mando del burdel y cualquier cosa, duda se preguntaba con Jin, si el problema no se resolvía, iba todo ya a cuentas de Min Yoongi.


Hoseok salió de la oficina, cuando logró encontrarse a medio camino con Jin, quien se dirigía a la oficina del proxeneta, ambos se contemplaron por unos segundos y el peli rosa le entregó una dulce sonrisa. Hoseok le despeinó un poco los cabellos al mayor.

—¿Por qué esa cara tan alargada?.—preguntó dulcemente.

—Solo estoy un poco cansado, estaba revisando unas cuentas—dijo con desgano.—pero bueno, ya se solucionará. Por cierto, la secretaría te andaba buscando.

Junghope||Daddy issues: MusaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora