Capítulo 8-

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Ahogó un grito. No daba crédito a las palabras que le había dicho Mery.

Su madre la oyó y se dirigió muy asustada hacia el salón.

-¿¡CHICAAAS? ¿QUÉ PASAAAAA?

Sandra no podía hablar, se quedó pasmada mirando a Mery.   Al fin ésta contestó.

-Carmen…-comenzó a decir Mery- es Carolina… esta mañana tuvo un accidente de coche.

Carmen se asustó, se puso histérica y nerviosa.

-¿CON SUS PADRES? ¿CÓMO ESTÁN? ¿QUÉ LES PASÓ?

-Chocaron con otro coche. Iba con sus padres y su hermana pequeña. Al parecer ella y su hermana, aun estando en la parte de atrás se llevaron el golpe más fuerte.

-Mery-comenzó Sandra a decir- necesito verlas ¿En cuál hospital están?

-No sé si dejarán visitas. A mí me llamó su abuela. Están en Virgen del Rocío. Y vine corriendo a contártelo ya que no contestabas a los whatsApp.

-Mamá, necesito ir, por favor.

Su madre seguía nerviosa.

-Está bien. Tened cuidado.

Mery y Sandra salieron corriendo del piso. Cogieron un taxi, y les dejaron en la puerta del Hospital.

El hospital parecía un poco tranquilo. Vieron algunos familiares de Carolina.

-¡Chicas, chicas!- dijo una señora mayor sentada en una de las sillas con ojos entristecidos.

Era la abuela de Carolina. Estaba muy nerviosa.

-¿Cómo están?

-Ay, los médicos no bajan a decirme nada.

-Joder…-dijo Mery.

-¡Ah, míralo!

-Señora. ¿Es usted familiar de los Gutiérrez?

-Sí, si…-dijo la abuela de Carol, muy nerviosa- ¿Cómo están mis nietas y mi hijo?

-Su hijo y la mujer están bien. Las niñas están recuperándose, aunque le tuvimos que poner un tranquilizante.

-Doctor- dijo Sandra- se van a poner…

-Tranquila están fuera de peligro- y sonrió. Era un señor ya mayor, con gafas y algo de bigote. Pero se veía simpático y agradable.

-Gracias a dios –dijo la abuela.

Mery y Sandra suspiraron.

-Eso sí,  hasta mañana no recibirán visitas-dijo el médico y se alejó.

-Pf..-resopló Mery.

-Es mejor que os vayáis, pequeñas, mañana por la mañana les diré que estuvisteis aquí –dijo la abuela con una sonrisa.

En ese momento, entraron Montse y Berta. Muy sudorientas, con la respiración alterada.

-¿COMOOOOO ESTÁN? –Dijo Berta, de inmediato cuando las vio.

-Bien, están fuera de peligro. –dijo Mery.

Montse y Berta suspiraron aliviadas.

-¿Podemos pasar? –preguntó Montse.

-No, hasta mañana no pueden recibir visitas…-dijo Sandra.

-Joder –lamentó Montse.

Salieron las 4 de aquel hospital, un poco más relajadas.

-Oye… ¿Te habló Martín? –preguntó de repente Berta.

Las 3 miraron hacia Sandra, que iba en el lado derecho con los brazos cruzados mirando al suelo.

-No, no se conectó. –dijo por fin.

-Ala ¿no te ha llamado? –preguntó Montse.

-No. No sé nada de él.

-A lo mejor tuvo problemas con el teléfono –dijo Berta.

-Pues se hubiera buscado otro, y la hubiera llamado ¿no crees? –dijo Mery, mirando a Berta.

-Bueno… a lo mejor... –empezó a decir Berta.

Mery miró a ésta. Berta captó la señal que le dio su amiga y se calló.

-La otra opción es que te está evitando –continuó Mery.

-¿Evitando? –preguntó Montse, extrañada.

-SÍ, Montse. Quizás solo quería jugar con ella, y liarse.

-No creo…

-Te lo digo yo, Montse.

- Pero Mery, no creo que de tan lejos, quiera liarse solo con ella. Para verse solo 1 vez al mes…

-Ay, Montse la gente está muy desesperada. Harían cualquier cosa.

De repente sonó el móvil de Berta.

-Oh, es… es Iván.

Sandra, Mery y Montse se miraron sin comprender.

-Esperad –dijo Berta, y se alejó unos metros de ellas.

-¿Si?

-¡Hola! ¿Qué tal?

-¿Para qué me llamas, Iván? –dijo Berta directamente.

Iván no contestó.

-Bueno…-comenzaba a decir, un poco deprimido de cómo le había hablado ésta- por si querías quedar…

-No puedo, Iván. –lo interrumpió- Carol tuvo un accidente y estaré con mis amigas.

-¿Un accidente? ¿Cómo está? –preguntó extrañado.

-Bien. Pero hasta mañana no podemos verlas. ¿Algo más?

-Esto… no. Lo siento, mañana nos vemos en el instituto. Adiós.

-Adiós. –y colgó ella.

-¿Nos vamos? –dijo Berta con una sonrisa a sus amigas.

-¿Qué quería? –preguntó Montse.

-Nada, quedar…

-¿En serio? –se extrañó Mery- ¿Estáis…

-¡NOOO! Claro que no, Mery… como vamos a estar… yo y él…

-Mira, mira cómo se ríe…-dijo Montse haciéndole cosquillas.

Todas reían, Sandra las miraba con una sonrisa. En ese momento pensó en Carol, si estuviera allí, le habría dicho ‘Que sonrisilla de tonta te salió’.

Nunca oí tu 'te quiero'.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora