Capítulo 60: Esperanza

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Primer día con Justin en Los Ángeles después del accidente.

Me siento sin esperanzas.

El día de ayer llegamos casi a las 10 de la noche, por lo que Scooter me insistió en irme directo a casa de Justin, para que descansara.

Sin embargo, dormí muy poco.

No podía pegar un ojo pensando en Justin.

¿Que pasaría si no despertará ahora que yo esté aquí?

¿Qué si demora mucho tiempo para despertar?

Peor aún... ¿Qué pasa si nunca despierta?

Ese simple pensamiento me deja en lágrimas cada vez que atraviesa mi cabeza, ya que por primera vez no es una pesadilla, sino que es una posibilidad.

Mi mente me jugaba malas pasadas.

Al quedarme sentada en el sofá, mirando fijamente a la puerta, me mostraba imágenes de Scooter entrando en distintos escenarios.

Aquel que más se repetía era ese en el que está acompañado de Pattie, llorando a mares, sollozando que Justin no volvería.

Esa ilusión en mi cabeza logra que instantáneamente mis ojos se llenen de lágrimas.

Por coincidencia, Scooter si atraviesa la puerta, pero en mi estado no fui capaz de diferenciar si era la realidad o si era una pesadilla.

Al verme, Scooter corrió a acudirme, atrapándome en un abrazo delicado.

Me preguntaba que qué hacía despierta, me pedía que dejara de llorar, y después de que me consolara y me dijera que Justin en esos momentos estaba bien, me motivó a ir a la cama, ya que al día siguiente podría ir a verlo.

Y así fue. Pero aún así, hoy igualmente me siento como dije al principio.

Sin esperanzas.

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Delicadamente paso el cepillo por el cabello de Justin, acomodándolo ligeramente para que no se vea tan desordenado.

Al quedar satisfecha con mi trabajo, me vuelvo a sentar a su lado, y lo miro fijamente.

No mereces esto.

De todas las personas que hay en el mundo, él es quien menos merece que le suceda algo así.

Él siempre está tan lleno de vida, es tan divertido, y sobre todo es tan dulce con las personas.

El mundo necesita más personas como él.

Escucho como ligeramente se abre la puerta, para dar lugar a la mamá de Justin.

Ella me mira con una pequeña sonrisa, que yo con mucha dificultad devuelvo.

—Ann, linda, ya son más de las 2 de la tarde, ¿no quieres comer algo?—dice poniendo una mano en mi hombro.

Yo niego mi cabeza, arrugando la nariz ligeramente.

—No tengo hambre Pattie, pero gracias.

Ahora la que niega con su cabeza es ella.

Delicadamente toma mi mano, dirigiéndonos a ambas al pequeño sofá detrás de nosotras.

Nos sentamos y me habla suavemente:

—Cariño, se que es difícil. Esto que estamos atravesando todos es algo extremadamente desafortunado, y se que duele mucho, pero Ann...—hace una pequeña pausa, poniendo su dedo en mi pecho.—... no puedes dejar que te consuma.

—Pero es que...—trato de hablarle, pero ella continúa hablando.

—Pero nada, Ann. Mira, ¿tú crees que Justin va a estar feliz sabiendo que tú no comes, no duermes, y estás triste por toda esta situación? Aunque parezca una solución sencilla, Justin no se despertará por las lágrimas que lloremos.—pone una mano en mi mejilla.—Justin aún te escucha, cariño, él aún te siente y aún sabe que estás a su lado, solo que no es capaz de responderte. ¿Crees que dejando de comer y cargando ese dolor vas a ayudar a que despierte? O peor aún, ¿vas a dejar que cuando despierte, no te reconozca debido a lo enferma que estarías por no comer, por no dormir, y por no vivir de la manera correcta? ¿Eso quieres, linda?

—N-no.— digo negando efusivamente.

—Bueno, entonces ya sabes lo que debes hacer. Háblale, aliméntate bien, y descansa para que puedas ayudarlo a recuperarse. Todos debemos mostrarle que estamos ansiosos por que regrese, que aún tiene esperanza y que aún no es momento de que se vaya. Que sea fuerte, ya que nosotros estamos aquí para él.

Asiento rápidamente, y la abrazo con mucha fuerza.

Ella tiene razón. No puedo dejar que el miedo me consuma.

Tengo que ser fuerte por él.

Por Justin.

Soulmates ~JB~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora