–Ni de coña te vas a poner eso y vas a ir a mi lado hoy—fueron las primeras palabras de Changbin cuando Felix abrió la puerta.
—Hola a tí también—dijo el otro, riéndose ante la reacción del recién llegado.
Como sospechaba, cuando Felix miró a Changbin, iba vestido perfectamente para una fiesta; completamente de negro, con unos vaqueros raídos, una chaqueta y una gorra calada. Desde luego, mas casual que él, pensó.
Mientras tanto, Changbin también analizaba al contrario, y miraba minuciosamente el atuendo de Felix, horrorizándose cada vez más, y agradeciendo haber llegado antes de lo previsto.
—Tenemos que arreglar esto—dijo él, señalando a Felix en todo su ser.
Sin detenerse un instante, subió el último peldaño de la escalera que lo separaba de la puerta y entró en la casa, agarrando al otro chico por el camino y estirando de él hacia dentro tras de sí.
No se había pasado durmiendo toda la mañana para tener un cutis perfecto y la expresión descansada para que ahora Felix arruinase su imagen vestido con eso.
—Claro, puedes pasar, no te cortes—habló sarcásticamente Felix ante la invasión de Changbin, cuando ya estaban subiendo la escalera al segundo piso.
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Felix no exageraba cuando decía que Changbin llevaba al menos media hora rebuscando en su armario.
De alguna manera había logrado encontrar su habitación con facilidad, y también había obligado a Felix a cambiarse ese insulto a la visión, palabras textuales suyas.
La voz de Changbin sonó amortiguada entre toda ropa, repitiendo lo mismo por millonésima vez.
—Tiene que haber algo...—murmuraba para sí mismo—algo mejor, al menos.
Felix resopló divertido, acostándose en su propia cama y observando entre risas a un Changbin desesperado. Era más fácil sacarlo de quicio de lo que pensaba, pero sabía que el otro, aunque le daba la espalda, tenía una sonrisa grabada en su rostro.
—Oye, ¿qué tal este?—dijo, sacando otro pantalón, del que Felix ni conocía su existencia.
—No se si lo has notado, pero es idéntico al anterior—se burló él, torturando a Changbin un poco más. Sin embargo, miró la hora en la pantalla de su móvil—Venga, dejémoslo como está. A este paso llegaremos tarde.
—Me da igual—negó el otro, y acto seguido soltó un grito de victoria, mostrándole a Felix el último conjunto y definitivo—Vale, mientras te espero abajo, ponte esto. Ah, y tranquilo, no me des las gracias.
Felix quiso decirle que eso no pasaría, pero al contrario, cuando Changbin salió de su cuarto, el chico se puso la ropa que éste había elegido.
La única razón por la que había aceptado el cambio de última hora era porque estaba seguro de que Changbin sabía lo que hacía, y que indudablemente, había ido a más del doble de fiestas que él.
Lo que no sabía es si lo había por hecho por él o por sí mismo. No sabía si Changbin finalmente estaba aceptando a sus nuevos, ¿amigos?
Aquello le provocó una risita.
Tal vez.
Pensando en eso y unos pocos minutos más tarde, tras comprobar el estado de su hermana y despedirse de ella, el chico de pecas apareció bajando la escalera, con unos vaqueros muy parecidos a los de Changbin y una chaqueta de cuero.
Al verlo, Changbin levantó los pulgares de sus manos en señal de aprobación, aunque, cuando Felix estuvo a su altura, una mirada extrañada se instaló en su cara.
Segundos después, su expresión se relajó cuando se dio cuenta de lo que fallaba, y llevó una mano a la cabeza del otro chico para desordenarle el cabello.
—Ahora sí, ¿vamos? Seungmin y los demás están ahí fuera.
Y sin esperar un minuto más, ambos salieron de la casa, sólo para acabar entrando en el coche negro que los esperaba.
—¡¿A dónde vamos?!—preguntó Seungmin animadamente, cuando ya estuvieron todos acomodados.
—¡A la fiesta de Yugyeom!—gritaron Hyunjin, Jisung y Felix potentemente y al unísono.
Aquel grito sobresaltó a Changbin, quien comenzó a reirse ya que no esperaba para nada aquella emoción repentina. De verdad, que raros eran esos tíos.
Estaba claro que él no había gritado,
pero aún más lo estaba que él gritaría.
—¡¿A dónde vamos?!¡No te he oído, Binnie!—volvió a repetir Seungmin, que estaba disfrutando la situación.
Changbin volvió a asombrarse ante sus palabras, pero era lo suficientemente cabezota para negarse.
—No pretenderás que grite también, ¿verdad? Lo siento, pero a diferencia de vosotros, me preocupo de no parecer un loco.
Pero sabía que ninguno de los cuatro iba a ceder. Changbin sabía que hasta que no gritase como un poseso, ese coche no se pondría en funcionamiento.
Así que, el chico contó hasta tres mentalmente, inspiró profundamente y gritó tan fuerte que sus pulmones ardieron.
Y lo único que interrumpió el momento fue su propia risa, que no pudo retener ni un segundo más.
¿La locura de esos cuatro era contagiosa?
—Así me gusta—dijo Seungmin, arrancando el coche.
Sin embargo, el ruido que profirió el motor al ser accionado quedó totalmente amortiguado por la música a máximo volumen y las risas de todos los ocupantes del vehículo, entre las cuales se encontraban incluidas las de Changbin, que por primera vez, había dejado de contenerlas.
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STRAY KIDS ─ POPULAR
Fanfiction流行 ༄ A STRAY KIDS FIC ! [🍣] changbin está perdiendo su popularidad.
