Flashback 1

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Es un aparente día normal para la joven Scarlett Miller y para su familia. Ella tenía planeado ir con su novio y con sus amigos al cine. Mientras que su mamá, su papá y sus hermanas irían al parque de diversiones.

Por la mañana desayunaron todos juntos, como solían hacerlo cada fin de semana.

—Mamá, te quedó delicioso el omelette. —Habló aquella joven castaña sin dejar de comer. —Con tocino, queso y pimientos, simplemente delicioso, mi favorito.

—Claro, a tu madre le queda todo muy delicioso, —el señor Miller tomó la mano de su esposa y la acarició —Por algo es la mujer de mi vida.

—Sí, nuestra mami es la mejor —Dijeron las dos pequeñas gemelas al unísono.

—Basta de halagos, lo hago con mucho cariño para ustedes. —Bianca Miller miró a su familia enternecida y siguieron desayunando tranquilos. —Por cierto, ¿a qué hora pasamos por ti, Scarlett?

—No sé ma. Te aviso cuando esté con mis amigos es que saliendo del cine quieren pasar a la plaza a comer.

—Me avisas con tiempo cariño.

—Tárdate lo que quieras Scar, no queremos irnos temprano del parque de diversiones, por tu culpa, tú sólo tómate tu tiempo. —Una de las pequeñas gemelas le dijo entre risas.

—Eli, deja a tu hermana. Además no podemos quedarnos tan tarde en el parque de diversiones, está algo lejos como para regresar tan tarde.

—Mamá , ¿por qué a Scar le das permiso para muchas cosas y a nosotras no? —Hizo un puchero la otra gemela, Lizeth.

—Pequeña, déjame recordártelo, yo tengo dieciséis y ustedes sólo seis. 

—Eso no es justo.

—Chicas dejen de molestarse. A ver niñas, su hermana no está libre de hacer todo lo que quiera, recuerden que tiene varias reglas y condiciones para que pueda salir.

—Ah cierto. ¡Ja! Mientras ella hace sus obligaciones nosotras no haremos nada. —Se burló Eli y Scarlett rodó los ojos.

—¿La quieren ayudar? —Preguntó Bianca y las gemelas negaron de inmediato y volvieron a desayunar tranquilas. —Así me gusta.

Al terminar su desayuno, Scarlett fue a terminar sus deberes con su música a todo volumen  mientras que las gemelas salieron a jugar con su papá al jardín y su madre salió al supermercado.

A las tres de la tarde llegó el novio de Scarlett, Luis. Era un chico bastante guapo, alto, de pelo negro, piel clara y unos ojos verde grisáceos que volvían loca a Scarlett. Lo recibió el señor Miller en la sala y comenzaron a platicar en lo que Scarlett terminaba de arreglarse, le caía muy bien el chico, incluso pensaba que no había mejor novio para su hija que él, y cómo no, si era respetuoso, amable, con gran sentido del humor y simplemente amaba a su hija.

—Lamento la tardanza —Sonreía Scarlett bajando las escaleras, e inmediatamente Luis fue hasta ella y la saludó con un beso en la mejilla.

—No fue nada preciosa, para mi vale la pena. Además estaba platicando con tu papá así que me la pasé bien en estos diez minutos.

—A veces siento que lo que más te gusta hacer cuando vienes es platicar con mi papá en vez de estar conmigo. —Dicho esto los tres comenzaron a reírse.

—Lo mejor será que ya nos vayamos Scarlett. —Dijo Luis entre aún entre risas. —Señor, nos retiramos.

—¡Luis! —Gritaron las gemelas. Abalanzándose sobre él.

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