Llevo al menos dos horas ignorando a Matt. En cuanto me vio viéndolo besándose con Clarissa su única reacción fue simular que no había pasado nada, mientras que Clarissa se empezó a burlar.
Para darle una probadita de su propio chocolate toda la clase de matemáticas estuve con Daniel, admito que fue muy divertido como Matt volteaba a vernos a mí y a Daniel cada cinco minutos.
—Scarlett, lo siento. —repite Matt en voz baja, colocándose a un lado mío mientras hacemos el calentamiento que indica el profesor de deportes.
No sé si hablarle o no. Si no lo hago podría ser capaz de pedir disculpas TODO el día.
—No tienes porqué disculparte, tú y yo no somos nada más que amigos en proceso de conocerse —le contesto, seca con una sonrisa falsa.
—Sabes que no es así, hermosa, tú yo tenemos algo más que eso. Es especial.
¿En serio, a estas alturas se atreve a decirme "hermosa"?
—No, estás muy, MUY, equivocado —contesto, por primera vez en el día viéndolo a los ojos—. Si fuera así no te hubieras atascado a besos con esa estúpida.
—La besé, sí. Pero no es lo que tu crees, Scarlett.
—Y ya te dije que eso a mí no me interesa, porque solo somos A-MI-GOS —le digo casi gritando y haciendo mucho énfasis en la palabra amigos.
—¿Sucede algo allá atrás, jóvenes? —pregunta el profesor, viendo fijamente hacia Matt y a mí. Ha decir verdad no sólo el profesor, sino toda la clase.
Yo niego rápidamente mientras que Matt se para del suelo.
—Sí, sí sucede algo profesor.
Oh, no. No sería capaz de hacer un escándalo.
—¿Y qué es lo que lo tiene tan distraído, joven Cortés?, ¿acaso es la chica que tiene a su lado? —pregunta el maestro, señalándome.
Perfecto, ahora el maestro.
—Sí, de hecho ella me tiene muuuy distraído, pero mi duda es: ¿Cuándo son las pruebas para básquet?
—Dentro dedos semanas, ahora, siéntese.
Matt sonríe con satisfacción y vuelve a tomar asiento a lado mío, mientras que el maestro vuelve a dar instrucciones.
—Por favor, Scarlett, hablemos —pide Matt, haciendo un puchero en voz baja.
Suspiro profundamente, pensando sobre esto seriamente. No puedo creer lo que le diré.
—De acuerdo, sólo tienes una oportunidad de arreglar esto —le contesto seca—. Sólo UNA.
—Eso me basta, gracias. Entonces hablamos saliendo de esta clase.
Asentí sin contestarle, retomando el calentamiento que nos indicaba el profesor.
Ni siquiera sé porqué me hago esto, por ahora no quiero nada serio. Soy patética.
El maestro nos indica que es hora de hacernos pruebas físicas. Nos asigna parejas. Escuché mi nombre a lo lejos, me emparejaron con una chica al parecer de nombre Cristina.
—Tú eres Scarlett, ¿cierto? —escuché por sobre mi hombro, al voltear me encuentro con una chica morena, de pelo negro ondulado, y pecas en sus pómulos.
—Sí... ¿tú eres Cristina?
—Seeh, dime Kristy, K-R-I-S-T-Y. —pide, deletreando su nombre.
—Bien, entonces comencemos antes del que maestro nos regañe.
Nos calificamos una a la otra, ella anota mis resultados y yo los de ella. Hacemos sentadillas, abdominales, flexiones y por último corremos por toda la pista. Ella es bastante buena, creo que no es necesario preguntarle si hace ejercicio por su parte, mientras que a mí ya se me dificulta un poco hacer demasiado ejercicio.
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Internados
Ficção AdolescenteLas buenas decisiones no son algo que caractericen a Scarlett Miller, pero, ¿quién la puede culpar después de la pérdida de su mamá? Empezar desde cero en una internado lejos de su familia no fue una decisión fácil, ni mucho menos la correcta. Ella...
