Capítulo 14

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Llamé a mis amigas y todo iba bien. Ellas irían y no había objeciones al respecto, después de todo soy esa amiga con la que los padres dicen "sí" sin pensar.

La semana pasó, haciéndome sentir estrangulada. Tenía cada minuto planeado y sentía que el día no tenía suficientes horas.

Apenas había tiempo de verme con Helena a la noche cuando íbamos a dormir y en la mañana al despertar y alistarnos.

Mañana es la salida, hoy ha sido el examen de matemáticas. Pienso que salí bien, no tiene que ser perfecto, podré aprobar.

Había llegado de la universidad, a pie. Perdí el autobús y no quería esperar al siguiente, ya que tenía que ponerles comida a Chiyo y a Dana.

Extrañaba a Helena. Aunque vivamos juntas, a veces el ajetreo es tanto que no podemos sentarnos a hablar un poco.

Me tiré en el sofá, exhausta.

Me sentía muy mal, estaba mareada.

- ¿Rossie?– Me llamó una voz desde lejos.

No respondí. Estaba demasiado cansada.

- Nena, ¿estás bien?– Helena me tomó en brazos.

- Estoy bien, sólo un poco cansada.

Me puso la mano en la frente y luego pegó la suya. Podía sentir su respiración.

- Creo que tienes fiebre...

Me dejó en el sofá, arropada con una manta, mientras que iba a buscar todos los complementos de su faceta de enfermera.

- Ay bebé... ¿Desde cuándo te sientes así?

- Ayer no estaba tan mal...

- Ayer era el momento justo de decirme que fuéramos a ver al doctor.

- Odio ir al doctor.

- Lo sé... Me siento culpable. Quería pedirte un poco de cariño, creí que estabas molesta conmigo.

- Estoy molesta conmigo misma. Apenas logro hacer algo y ya otra cosa sale mal...

- ¿Cuántas veces debo decirte que enfermarse es normal?... Claro, quizá sueles enfermarte seguido, pero con un poco de té de limón mejoraremos esa garganta irritada.

- No tengo la garganta... – Me dolió toda la laringe. Me ardía.

- Parece que sí, señorita de voz ronca.

Luego acosté la cabeza en el cojín y me quejé.

- Ay...– Alargué la sílaba en cuestión a mi descontento.

- ¿Qué sucede, dulzura?– Helena estaba bastante preocupada.

- Mi oído... Duele.

Ella llamó a alguien y llegó en muy poco tiempo.

Victoria y Mallory estaban en casa.

- Helena, ésto es deplorable.– Dijo Mallory.

- Rossie... Pequeña ¿cómo te sientes?– Preguntó Victoria.

- Como si fuera en un barco golpeado por muchas olas, tía Victoria.

Ella me sentó en sus piernas y me tomó la temperatura poniendo el termómetro en mi boca.

- Sé cómo hacer que para mañana esté mejor...

Mallory y Helena miraron atentas.

- ¿Qué se necesita?

- Compresas heladas, té de Jengibre y limón, con pimienta y miel, gotitas de solución salina, gotas para la nariz y crema de vegetales, principalmente repollo y... Botellas de agua, mucha agua.

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora