Capítulo 33

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~*Helena*~

Katherine me miraba reprobatoriamente, junto con Dely, quien se decidió a atizarme un buen zape.

- Bien hecho, idiota. ¡Lo que te la pasas haciendo no lo pudiste hacer hoy!

- ¿Pero qué...- Comencé a argumentar.

- Helena, sólo tenías un jodido trabajo, y no lo hiciste.- Soltó Katherine, desilusionada.

Miré a Rossie irse, comprendiendo una cruel realidad: no era mentira que, si bien nos habíamos hablado y arreglado, si yo no la reñía apropiadamente por la locura que había hecho hacía poco, aquella que no da segundas oportunidades se encargaría.

No tuve ni el corazón ni las agallas para administrarle ni un sólo azote. Verla ante mí, tan genuinamente contrariada, arrepentida, deseosa de mí y dispuesta a enfrentar cualquier reprimenda que mi capricho optase por aplicar... Lo lamento, por mi parte no hacia falta nada más, hablar con ella y tener de vuelta su compañía, una probada de sus labios y el calor de sus abrazos, para mí era lo único que hacia falta para volver a estar en sintonía...

Peor aún: ella no me había pedido que le castigase para salvar el pellejo. Si lo hacía, no iba a negarse, pero nunca descartó la posibilidad de aceptar el castigo de Victoria con tal de arreglar su falta y estar bien, en todo sentido, conmigo.

Ahora me arrepiento de no haber abusado de su confianza ya que, si bien sonará estúpido, si tan sólo me hubiera entrado el deseo de jugar con ella, siquiera de amasar sus glúteos para darles color, quizá morderla, besarla hasta dejarle unos pocos chupones, quizá y sólo quizá, si hubiera dejado una muestra de un trato algo rudo... Quizá Victoria hubiera dejado su estúpida necesidad de control férreo.

- No te sientas mal, Helena...- Clamó Katherine.

La miré amargamente.

- Le va a doler, le va a incomodar y la va a dejar mal, porque yo no podré estar con ella en el estúpido tiempo fuera, tendrá que estar sola hasta el aftercare, donde tampoco podré consolarla. ¿Cómo pretendes que no me sienta mal cuando no pude salvarla de eso que ya sabes cómo es? Tú deberías entender lo que para ella implica. Y, para mí, es una metida de para gigantesca. Era estúpidamente sencillo...

Dely me palmeó la espalda.

- Quizá podemos entrar entre la primera tanda. Además, Rossie es muy quejica, mi madre se detendrá si llora...

- ¡Es que no quiero que llores más! ¡No merece más, Dely!

Nana Rita apartó a tiempo el vaso de jugo, pues casi lo derramé en mi golpe a la isla de granito.

Katherine se levantó, enérgica.

- Tengo una idea.- sentenció.

La miramos.

- ¿Qué planeas?- Preguntó Dely.

- No sé mucho de arquitectura, pero Rossie me mostró fotos en la cena... Se supone que, por los alrededores de una obra tan grande, en especial una casa, tiene que haber, Em... Lo que conecta con todo afuera...

- ¿Acesos? ¿Ventilación? ¿Iluminación?- Nombró Dely.

- La mezcla de todo eso.

- ¿Soleamiento?- Expresé yo.

- Eso. En más de una fachada hay ventanas grandes. ¿A dónde la llevará la tía Vicky? Si podemos interceptarla, al menos en la primera tanda, podemos sacar a Rossie. Te la llevas a vuestra casa y listo. El tiempo límite de los castigos de la tía Vicky no puede ser tanto, seguramente no sobrepasan el medio día, por eso le dijo que para antes del almuerzo hablase contigo. ¿Entienden?

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora