Capítulo 43

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Victoria entró, sin su sonrisa usual.

- Victoria... - Comenzó a hablar Helena.

- No, basta. - Interrumpió levantando una mano y luego haciendo ademán de coger camino a la puerta. - Te puedes ir, Helena, no tengo nada que hablar contigo, sólo con Katie.

Helena viró los ojos y se le acercó.

- Perfecto, no me importa... Mientras mantengas en consideración que Rossie no te perdonará si la lastimas. - Sonrió.

Victoria viró los ojos.

- Yo nunca lastimaría a ninguno de mis bebés... Pero dile a Adelyna que voy hablar seriamente con ella. Vete.

Victoria cerró la puerta sin desestabilizar su porte elegante, para acto seguido caminar hacia mí.

- Katherine, ¿sabes de qué quiero hablar seriamente contigo?

Miré a la ventana, sintiendo un sudor frío bajar por mi nuca. ¿Así se siente cuando vas a morir?

- Puedes decírmelo mejor, Tía Vicky, hoy hay mucho de donde escoger...

Ella se plantó frente a mí.

- No intentes pasarte de lista, jovencita. - Sentenció con severidad.

Sonreí, consciente de que estaba cavando mi tumba.

- ¿Y crees que me quiero enfrentar a ti? No sé qué planeas y tampoco me interesa, pero sea lo que sea que vayas a hacer, hazlo, ya me siento lo suficientemente mal.

Levantó una ceja.

- ¿Ah sí?

- Sí, te aseguro que no puedes hacerme arrepentir más de lo que ya lo hago.

- ¿Y de qué te arrepientes?

Viré los ojos.

- ¿Y de qué mierda más? Pues de ocultar te cosas, de besar a tu hija, de ponerme a amedrentar a Rossie, de haber escapado, escoge la que mejor te plazca.

Sonrió.

- Mejor cuida tu boquita...

- ¿De qué serviría? No lo alargues más, tía Vicky, ve al punto.

Rió por la nariz y me acarició el cabello.

- ¿Y qué dirías si te digo que ninguna de esas opciones es la que quiero discutir contigo?

- ¡Pues que... - Me quedé callada. - Ah. - Culminé, totalmente perdida.

Rió.

- ¡Oh, tu cara es todo un poema!- Me sostuvo del mentón y acarició mi labio inferior.- Cariño, lo único que me molesta es que no hayas comido apropiadamente. - Sacó un sandwich protegido por un envase de colorida tapa y me lo entregó en el regazo.

Yo no salía de mi estupor.

- Espera... ¿Es eso? ¿Sólo eso te molesta? ¿No me vas a estrangular o algo?

Me acarició el pómulo.

- Si quieres podemos jugar y te doy unas palmaditas en tu precioso culito, pero eso ya sería mero capricho y sólo luego de asegurarme de que comas. - Culminó dando golpecitos con las uñas en una corta melodía en la tapa del contenedor.

Yo miré al sándwich como si no fuera algo real, ni el momento ni la situación.

- Tía Vicky, sinceramente me confundes... Déjame ver si entendí: ¿No estás molesta?

- No, mi amor.

- Oh... ¿A ti lo que te preocupa es que coma nada más?

Rió y me apretó la mejilla.

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora