Capítulo 44

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~Rossie~

El sol brillaba, los pájaros cantaban... Y yo estaba jodidamente aburrida en una estúpida clase de ajedrez. No era mi primera opción, técnicamente sería una electiva, ahora mismo estoy venciendo al quinto idiota que me había retado, casi sin mirar, mis movimientos no eran cronometrados en más de 5 segundos cada uno y no era una partida express, pero al menos era mejor que ver deporte y sufrir un ataque de asma por culpa de no sólo el circuito del remedo de profesor sino también el soplo de humo que exhalaba entre cada calada a sus cigarrillos, formando una nube de máxima carga de nicotina y alquitrán, que hasta creo que desde aquí en el 4to piso veo diseminarse al cielo, teniendo su origen en la cancha del gimnasio, lugar para la salud ahora mancillado con ese humor tan notablemente negro del frustrado docente de tercera burlándose de algún chico flaco. Sí, mi mejor decisión estudiantil hasta ahora es llenar las horas que me faltaban, y gastar mis créditos estudiantiles en el intercambio de la clase de deporte por Ajedrez... Lo malo es que, luego de que termine el semestre, deberé ir a un campeonato o algo así, y no, no quiero ir, sé que en un campeonato hay chicos que sí saben jugar y no como los idiotas que me retan hoy, no sería divertido perder en una competencia donde pueden tildarme de idiota solo por ser de la única chica de un equipo, el profesor me ha indicado que puedo negarme, que tengo una semana para pensármelo, aunque mi decisión está tomada y debo cuidar que ni Helena ni nadie se entere porque van a presionarme hasta que acepte.

Moví mi peón sin ver mucho lo que hacía, realmente estoy maquinando un poco para el plan de mandar a volar a ese abusivo. ¿Cómo es que entre los profesores que iban a despedir no estaba él? Quizá es muy nuevo... ¿Helena podría ayudar? Creo que sí, total, ya lo odia... ¿Sería malo unirme al tumulto de los estudiantes que exigen mejores condiciones educativas? Aún cuando la gente pueda ser cruel y creer que Helena tendría que ver, por mi bien...

Ah, pero el chico contra el que juego se aclara firmemente la garganta, obstinado, sacándome de mi ensoñación con sus chorradas de testosterona.

- ¡Es para hoy, chica!

- Ah sí, voy... - Cogí mi pieza. - Peón a g4. Jake mate.

- ¡Mentira, todavía puedo mover mi torre y... - empezó a protestar, pero detuve su berrinche enseguida.

- No, no hay nada que puedas hacer, la torre igual será comida por mi caballo y el caballo también queda justo para comerse al rey... Ten dignidad y acuesta a tu rey para que pueda irme, amiguito. - Le guiñé un ojo, tal como él hizo al indicarme que no sería rudo conmigo porque "las chicas no son muy buenas pensando".

Gruñó, y no sólo acostó su rey, tiró casi todas las piezas al piso.

- ¡Nadie quiere a una cerebrito cómo tú, niña DiMitt! - Odio ese sobrenombre, que lastimosamente me he ganado sólo porque la propia directora indicó que Helena se entendía bien conmigo, en un estúpido encuentro de saludos en el pasillo, donde desafortunadamente había demasiada gente...

Big Jason detuvo su brazo y lo empujó a la pared. Jay es genial, se ha quedado conmigo toda la clase, conformada casi en su totalidad por chicos, pues sí, a excepción de mí...

- Discúlpate con ella, ahora. - Habló en su voz de barítono grosero bien pesado.

El chico se disculpó de mala gana y se fue. No escatimaba en improperios al retirarse.

Sonreí mientras me unía a él para recoger las piezas.

- Gracias, Jay-Jay... - Le sonreí.

Él me puso una mano en la cabeza.

- Dick dijo que te cuide, yo te agradezco que vas a hacerle compañía al idiota. - Su voz era tan gruesa como sus rizos de azabache, casi daba miedo aunque sonriera.

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora