~ Helena ~
No mentiré diciendo que no dolió. Casi me sentí rota, pero francamente eso no figuraba entre mis más explícitos sentimientos, mi ánimo se arremolinaba entre la ira fulminante y poseída por ganas de destrozar todo a mi paso, entre eso la carita de la pequeña oportunista de Katherine, y el culito precioso de mi Rossie, como también crecía la preocupación debido a que, la misma chica que me ama, que amo, que es mi pareja, que es una chica correcta y maravillosa sin importar si cedió a un ligero agravio hormonal en un momento pasional, había corrido presa del pánico, la vergüenza, el dolor y la confusión.
- ¡No, dulzura, vuelve!- Grité cuando veía su grácil figura perderse entre los arbustos y árboles, entre la espesura del verde.
Estoy molesta, pero soy una mujer adulta y ¿hace falta llegar al extremo de llamarlo traición? A su edad, lastimosamente, yo era todo lo que todos pueden odiar, andando con cinco y hasta ocho chicas a la vez, usando y abusando de la confianza que se me daba... Siempre lo tengo en cuenta cuando veo a Rossie incomodarse ante cualquier tacto que no sea el mío. Quien esté libre de pecado, que lance la primera piedra, pero si hieren a mi querida Rossie, con gusto les lanzaré diez el doble de grandes.
En una relación madura las cosas se hablan para poder resolverlas, sin dejar que la posesión y el sentimiento adquisitivo de decir "ésto es mío" intervengan, como si de los juguetes de un crío se tratase y no de los sentimientos de una persona. Por ello, si quisiera hacer un berrinche, hubiera dejado que Katherine se hubiera ido sola a buscarla, con la esperanza de que también se perdiera y no tuviera que verla más, pero eso resulta amargamente desagradable pues no me traerá a Rossie de vuelta. Enojarse no arregla nada, pues tal como Rossie citaría de los libros de filosofía que su hermana Angeline le compra por embarque, bien representaría a Aristóteles diciendo:
《 Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. 》
Cada quien tiene su modo de pensar y obrar, pero ésta es mi manera de verlo todo... Ahora que me he raspado los nudillos dando puñetazos contra los tablones de la cerca divisoria al borde oeste de la arboleda, entre muchos improperios dirigidos a la vida misma, tal y como cuando mi chica hizo lo mismo, siento que comprendo mejor sus reacciones... Pero luego debí dejarme ser atendida y reñida por Victoria.
- Lena, tomaré parte de la culpa en el asunto, pero pregúntate ésto: ¿podemos ser perfectos? ¿Puede ser ella perfecta? ¿Eras tú perfecta a esa edad? ¿Tenemos la culpa de nuestras acciones entre pasiones?
Y ahí, una pieza clave y dolorosamente puntiaguda del rompecabezas embonó tan perfectamente, que me sentí perdida y suspendida en el aire al contemplarla: He tratado a mi pareja de formas poco convencionales que harían considerar ceder ante la idea de un sabor más... Vainilla. ~Dejando de lado que la pequeña sanguijuela de Katherine es una obsesa del bondage, claro.~
Mi relación es funcional y sana... La mayoría del tiempo. Siempre he admitido muchos puntos contraproducentes en ésta ecuación: Yo trato a mi pareja como una niña mientras le exijo ser una adulta para estar conmigo. Yo castigo físicamente a mi pareja, como parte de un juego sexual, cuando algo no encaja en su forma de actuar más allá de nuestra relación y entrando a temas de su vida. Yo juego con mi pareja, la fastidio para hacerla rabiar, como parte de mi complejo por dominarla y dirigir las situaciones. Yo le oculto cosas a mi pareja aunque le exijo que siempre me haga partícipe en sus asuntos. Y desde luego... Yo me deleito, me doy placer y siento dicha al controlar a mi pareja, y eso no sería malo si no olvidara tomar en cuenta sus sentimientos, su edad y las repercusiones que lo que le pido y cómo la influencio puedan traer, pues amo que haga lo que deseo.
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[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?
RomanceContinuando desde "Maestra... ¿Me porté mal?" (Eliminada de la plataforma) ¡El romance LBGT no acaba jamás! Rossie Allier Darlen, tiene 18 años y empieza su vida universitaria sin problema alguno. Su vida no es perfecta, pero los altercados que la r...
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