Capítulo 24

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~ Helena ~

Bueno, no mentiré: Me enfadé con ella ese día.

¿¡Qué necesidad existe de jugar al agente secreto con algo tan delicado como la organización jerárquica de los encargados de una institución educativa a riesgo de dañar su vida académica!?

Según mi Rossie:

- Era razonable meterme, me convenía para mi futuro.

¿¡Qué necesidad hay de ir por zonas solitarias con una maldita raposa lujuriosa con ápices de ninfómana y constantes delirios de grandeza!?

Según mi Rossie:

- No pasaría nada porque podía, puedo y pude con ella.

¿¡Qué necesidad hay de pasearse por las ventilas frecuentadas por vándalos vendedores de alucinógenos hasta llegar a un baño de mala muerte y necesitar de otros vándalos para salir ilesa de una sede que no es la suya y donde bien podía terminar como papilla!?

Según mi Rossie:

- Bueno, ¿esperabas que me quedara en las ventilas hasta que llegasen los bomberos? Tenía que salir. ¡Y lo demás son feos estereotipos de la vida universitaria pandillera! ¡Nada que ver con el tema!

Pero mejor aun:

¿Qué necesidad había de alarmarnos a mi y a Dely?

Según mi Rossie:

- Vale, eso no lo planeé muy bien. Pero les avisé por eso, porque confío en ustedes. Deseava informarles de dónde estaba para que no se preocupasen aún más al final del día.

Sería una falacia terriblemente gigantesca decir que no quería darle unas nalgadas bien firmes, unas palmadas que le dejasen un recordatorio pleno al sentarse el resto del día.

Y sí, se las propiné.

Peeero... Aparentemente la Dely severa nos había visitado, y eso es un encuentro cercano de tercer tipo. Nadie que se enfrente a la Dely severa en un momento tenso vuelve a ser el mismo. Por lo tanto, no tuve que ser muy severa.

Al final del día, luego de que ella mostrase su examen, fuimos parque y ella tenía la cabeza recostada en mi hombro mientras le hacía un pequeño interrogatorio sobre como se sentía y si todo estaba bien, debido a que aún me preocupaba cómo demonios estaban las cosas en esa cabeza tan pasional.

- Sinceramente... Quería reír, llorar, gritar, golpear paredes, luego volver a reír mientras llorase... Y además me quería desmayar cuando una Dely desconocida me estaba acorralando contra el asiento. Son demasiadas emociones y... Sólo me gusta sentirme así de abrumada por distintos sentimientos cuando estoy contigo, Helena.

Eso me arrancó una sonrisa.

De todas formas los siguientes 4 días acordamos que estaría castigada. Pero como mi Rossie es una niña buena, es difícil hallar qué confiscar para hacerle entender el punto... El acceso a la cocina fue mi única opción.

- Quédate ahí, ni un paso más.- Dije, en el comienzo del cuarto día, mientras hacía el desayuno.

Sus cabellos torpemente peinados por sus dedos en una coleta alta, su tersa piel pálida y con esos labios gruesos formando una o perfecta mientras bostezaba, sus manitos de artista hechas puños frotando sus grandes y brillantes ojos de ángel, y lo adorable que se veía usando cacheteros cuyo bordado cantaba "Helena's treasure" en su elástico, por cuestiones mías en la noche previa... Y claro, una camisilla de tiros algo corta y de tela tan fina que, si accidentalmente a propósito derramaba algo encima, trasluciría la tela y revelaría sus pechos. ¡Casi me dan ganas de atraerla hasta mí, sentarla en la barra de la cocina para que mi desayuno fuera ella!

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora