Capítulo 32

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Desperté a media noche entre bien ganadas y aclamadas pesadillas.

Veía a Helena a través de una especie de cuadrilla roja.
Barrotes de hierro al rojo vivo.
Hacía calor, todo dolía. Respirar ardía...
Lo más probable es que me estuviera quemando en un muy merecido infierno.
No podía hacer nada mientras ella caminaba, en un precioso vestido violeta, hacía una horda de gente horrible, malvada, gritando improperios, a punto de hacerla trizas.
Se iba lejos, a donde yo no podría ayudarla...

- ¡Rossie! - Quejó Dely en voz alta, haciéndome sentar y sosteniéndome entre sus brazos. - ¡Despierta, por favor!

Le acaricié el cabello.

- Calma, Dely... Estoy bien... - Aseguré, evidentemente nada segura.

Una vez que tanto su momento de histeria, como mi inquietud posterior a los malos sueños, se terminó, volteamos a ver quién abría la puerta.

- Rossie, cariño, ven conmigo... - Llamó Victoria, cruzada de brazos, notablemente cansada.

No dije nada, sólo obedecí.

Fuimos a una zona de la casa que no conocía, había una escalera de caracol y, al subirla, llegábamos como a una pequeña ala privada, una torre, con su cuisinette, con su pequeño comedor, su salita y al final una especie de zona de oficina junto al dormitorio.

- ¿Dónde estamos, tía Vicky?

- Es un lugar donde suelo refugiarme o donde mis amigos se suelen quedar cuando vienen de paso en sus viajes de negocios... Es la representación distribuida en unos pocos metros cuadrados más de lo que solía ser el piso que alquilaba, cuando escapé a estudiar a Francia.

Se le veía nostálgica.

Fui a abrazarla.

- Lamento haberte despertado...

- No tienes que disculparte... Pero entiendo que te sientes culpable por demasiadas cosas, cariño, ha pasado mucho últimamente.- Me dió un beso en la frente.

- Ciertamente, tía Vicky... - Suspiré.

Me hizo sentar en una silla que puso frente a ella.

- Rossie... Tenemos que hablar, así que al ser media noche es técnicamente de mañana. ¿De acuerdo?

Me senté, sintiendo mi sangre abandonar mis venas y ser reemplazada por agua fría.

- Tía Vicky... - Comencé a hablar.

Ella me hizo callar con una sola mirada.

- Rossie, bebé, creo que eres una niña lo bastante inteligente para entender que no deberías cavar tu propia tumba, ya vas muy hondo.

Bajé la mirada. La tía Vicky seguía severa.

- Perdón...

- Rossie, fue nuestra decisión salir a buscarte, así que no te tienes que disculpar por eso; lo del besito con tu amiguita Katie francamente tampoco es de interés, lo único que me ha estresado y fue tu decisión se resume en: escapar, ponerte en peligro y tampoco cooperar en el rescate, ¿entiendes a dónde quiero llegar?

Asentí con cautela, sintiendo mi rostro hasta mis orejas arder.

- Tienes derecho a estar decepcionada de mí por mi cobardía, tía Vicky.

Ella rió bajito.

- Tampoco estamos llevando el tema a una tragedia griega, aunque no está lejos de ser verdad, querida.

[PAUSADA Y EN MUDANZA] Maestra... ¿Todo bien?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora