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Dᴇᴅɪᴄᴀᴅᴏ ᴀ ObrienHemsworth

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Tristeza.

Un sentimiento tan vacío pero que a la vez llenaba su abrumadora presencia en tu persona, estabas en el inmenso pozo del cual ya habías tocado fondo pero sin embargo no podías ver aquella luz que solo se admira una vez que llegas a ese punto, a tal punto no podías ver nada más que oscuridad, aquella sensación solo te hacía sentir aislada y sin consciencia de tus sentidos u actos; No, sentías frío, con escalofríos y miedo de lo que pudiera pasar en esos momentos. Pues en tu mirada en la que alguna vez existía aquél brillo que tanto envidiabas había desaparecido, siendo reemplazado por ese sentimiento tan amargo y que te hacía la vida infeliz.

Habían pasado varios días desde que aquél aliento de vida te había sido arrebatado, pues así se sentía, como si alguien te hubiera arrancado un pedazo de fuerza vital que te hacía seguir de pie en la estúpida realidad tan conocida como vida — sentías que tu alrededor se había derrumbado y tu eras la única sobreviviente en un mundo sin vida, que te mantenías sola en un rincón del universo del cual nadie podía salvarte, te sentías vulnerable y con un creciente sentimiento doloroso que a pesar de que querías seguir adelante, no podías, estabas sola en aquél mundo y eso te dolía. Él ya no iba a estar contigo, su sonrisa, sus caricias y su cariño hacia ti había desaparecido en tan solo una acción; Y aunque quisiste poder haber hecho más, lo hecho estaba hecho.

Él ya no estaría para ti.

Aquél día él te había hecho recordar lo mucho que te quería, diciéndote como todo estaría bien, que volvería a casa tan pronto y como terminara de arreglar sus asuntos — No te preocupaste instintivamente, sabías que él era un ser maravilloso y extraordinario que se podía cuidar a si mismo en sus propias circunstancias, alguien fuerte y de confianza, amigable y cariñoso. Por eso te habías enamorado de él, por su comportamiento hacia el mundo.

Pero sabías que tarde o temprano no duraría.

Ese día lo categorizaste como el peor, el día en el que el amor de tu vida se había ido, aquella persona que tanto habías amado durante bastante tiempo; Se había ido para siempre. Lloraste el tiempo que tus lágrimas permitieron hasta que llegaste a cierto punto que querías llorar tan fuerte y gritar hacia todo el mundo. 《 ¿Por qué 》 ; Pero las lágrimas no salían, y tu voz se había callado . Te preguntaste durante bastante tiempo, pero aunque te hacías esa pregunta todos lo días no la encontrabas; Nada te podía contestar aquella pregunta que parecía torturarte cada minuto de tu vida. Te sentías impotente, inútil y sin esperanzas, en aquél punto de tu vida te preguntabas seriamente si valía la pena seguir sin él.

Sabías que era absurdo pensar algo así, pero en aquellas circunstancias en las que te encontrabas lo único que podías hacer era pensar una y otra vez aquella estúpida pregunta la cual solo te hacía confundir más; Estabas destrozada, tu corazón y alma habían se habían muerto junto con él o al menos parecía haberlo sido, pues no sentías nada, un sentimiento de vacío doloroso se inundó en cada pizca de tu ser y no quiso irse. Y no lo planeaba hacer. Pensabas que la mejor solución era irte también, dejar ese plano del mundo e irte a otro en el que el dolor no existía, serías feliz con él en aquél sueño profundo del cuál no despertarías. — Tal vez era mejor así, eso siempre te decías.

Ese día fue diferente, Bruce Wayne — O mejor conocido como Batman — Se había presentado ante ti con aquella noticia que te hizo palidecer, tu corazón pareció dejar de latir un severo momento a la vez que su nombre salía de los labios del multimillonario.

Clark está vivo.

Tu corazón latía a mil por hora, tus cabellos castaños revoloteaban al son del viento de aquella pradera dorada que se mantenía callada, te habían dicho que lo imposible había renacido, que el se encontraba vivo y que su corazón palpitaba como jamás lo había hecho. Querías verlo de nuevo, tenías qué.

Diana. - Tu nombre se escuchó en aquél silencio eterno, tu corazón pareció perder control de si mismo y empezó a latir desenfrenadamente y aunque querías mantener el control en ti misma las cartas no te jugaban una buena mano. Su voz tan familiar te hizo fruncir el ceño y querer llorar ahí mismo incluso aunque las lágrimas no salieran, querías gritar de felicidad en ese instante. No te diste cuenta en qué momento de tu vida lo necesitaste tanto, hasta ese día.

Te diste vuelta lentamente, con el miedo dentro de que aquél ansiado momento fuera solo un sueño, de que lo que estuviera por pasar no fuera real. Rogabas por los mil dioses de que te dejara ver lo que quisieras ver en ese momento al menos unos segundos.. antes de perderse en el abismo del olvido. — Clark - Su nombre se escapó de tus labios instintivamente, no podías creer que el hombre del cual te habías destrozado estaba allí parado, mirándote a los ojos con cierta preocupación en ti. Sabías que te veías de la mierda, tus ojos hinchados por tanto llorar, tu piel pálida por el momento y tus labios rojos de tanto morderlos al intentar no sacar sollozos de tu interior que temían salir. Sus ojos se conectaron unos a otros, intentabas encontrar una pista de que aquello fuera un sueño, pero simplemente no lo encontrabas; Él estaba allí parado frente a ti. — ¿En serio eres tú? - Tus puños se apretaron, habías soltado esa frase como un ligero sollozo.

Con la mirada de preocupación aún en tu persona, se acercó lentamente y no retrocediste. Lo necesitabas como jamás lo habías necesitado en tu maldita existencia.. no ibas a huir de aquél momento. — Lo lamento tanto por haberme ido. - Su mano buscó tu mejilla mientras que sus ojos buscaban los tuyos continuamente, más tú lo esquivaste, sabías que podías derrumbarte en sus brazos si le mirabas a aquellos intensos ojos de color azul y no deseabas que él te mirara en aquél aspecto tan bochornoso. — Por favor, mírame. - Frunciste tus ojos intentando contener las lágrimas que se aproximaban por salir, su voz en esos momentos era como una melodía hermosa que no querías que acabara nunca. Le miraste instintivamente al escuchar su petición, sus ojos te mostraban aquél sentimiento intenso que te hacía quebrar, su rostro se acercó cuidadosamente al tuyo más no retrocediste ante tal acto, deseabas sentirlo otra vez en un beso lleno de carencia por él, lo necesitabas tanto que te volvía loca.

Te extrañé tanto.. que pensaba que me moriría. - Susurraste en aquellos deseosos labios, su ceño se frunció al darse cuenta que fue mucho más difícil para ti que para él, su mano que aún se mantenía en tu mejilla dio unas suaves caricias haciéndote saber que el ya no se iría nunca más. Se mantendría aquí para ti, ahora y siempre. Sus labios cortaron aquél espacio que se mantenía entre ustedes dos, sus labios acariciaban los tuyos en un beso lleno de sentimientos extrañados; Tus manos se adhirieron a su cuello, en un intento de mantener el beso hasta que sus labios pudiera aguantarse. 

No tenían que decirse lo mucho que se habían necesitado, aquél beso lo había gritado a todo pulmón.

Te amo. - Susurró en tus labios.



☾ MαяνєƖ & ƊƇ. ☽Donde viven las historias. Descúbrelo ahora